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Ingurgitación o intumescencia mamaria del recién nacido

19/01/2016

Durante los primeros días de vida puede observarse una pequeña hinchazón de las mamas del recién nacido, que pueden tener una coloración ligeramente rojiza. Es una circunstancia normal que se debe al crecimiento e ingurgitación del tejido mamario producido por el paso de hormonas maternas (estrógenos) a través de la placenta durante el embarazo. Por tanto, se produce en recién nacidos de ambos sexos, no sólo en las niñas, sin mayor frecuencia en unos u otros. 

Aunque habitualmente ocurre en las dos mamas de forma simultánea, es frecuente que una de ellas adquiera mayor volumen que la otra.  En ocasiones puede aparecer una secreción blanca (galactorrea) a través del pezón, conocida como “leche de brujas”. La antigua creencia de que esta leche podía ser utilizada por las brujas para alimentarse y preparar pociones mágicas extendió la práctica de exprimir la mama para extraerla. 

Tanto la ingurgitación mamaria como la secreción láctea se consideran normales en el recién nacido y desaparecen espontáneamente en unos días conforme disminuyen los niveles de estrógenos procedentes de la madre. Se recomienda no apretar, masajear o intentar extraer la secreción por el riesgo de infección producido por estas prácticas.  

Es importante diferenciar la intumescencia neonatal, de carácter benigno, de la verdadera infección de la glándula mamaria, llamada mastitis

Mastitis neonatal

La mastitis neonatal es la infección de la glándula mamaria del recién nacido. A diferencia de la intumescencia mamaria, es más frecuente que sea de un solo lado. No suele ocurrir en los primeros días sino que es más frecuente a partir de la segunda semana de vida.

Se manifiesta porque la mama presenta signos claros de inflamación: enrojecimiento, aumento de volumen, fluctuación e incluso secreción purulenta a través del pezón. Suele producirse por bacterias de la piel (estreptococos y estafilococos) y, por tanto, su tratamiento es antibiótico. El hecho de ser una infección en un recién nacido exige realizar analíticas para valorar si existen signos de que la infección sea grave e ingreso hospitalario para tratamiento antibiótico intravenoso y observación. 

 

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