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Temba, Bru y el agua

Temba, Bru y el agua
31/05/2011

Temba y Bru tienen la misma edad, a los dos les gusta mucho jugar y a veces son un poco revoltosos. En definitiva, son dos niños normales y corrientes. La única diferencia es que Temba vive en África y cada día tiene que recorrer 5 kilómetros para ir a buscar agua y Bru… Bru se deja continuamente los grifos abiertos. Conocer la historia de Temba le ayudará a entender el valor de un bien tan preciado como el agua.
La madre de Bru, Matilda, no encontraba la manera de hacer entender a su hijo la importancia de ahorrar uno de los bienes más preciados que tenía: el agua.

“Bru, cierra el grifo mientras te lavas los dientes; los duendes de las cañerías no tienen tiempo de salir y se pueden ahogar”. “Bru, cierra el grifo mientras me ayudas a enjabonar los platos; dentro de las cañerías hay seres fantásticos que lloran cuando el agua no se aprovecha”. “Bru, cierra el grifo…”

Matilda no quería castigarlo, si no más bien concienciarlo de que el ahorrar agua podía ayudar nuestro querido mundo.

Un día llamó a Bru para explicarle la historia del abuelo Martí, el explorador. Bru, aunque estaba más pendiente de llenar con agua del grifo su juguete de soplar y hacer burbujas, se sentó a escuchar a su madre.

Al abuelo Martí le gustaba recorrer mundo para poder satisfacer su espíritu aventurero. Había conocido distintos países, culturas y gente maravillosa, pero también había descubierto que su vida era mucho más confortable de lo que nunca se hubiera podido imaginar. Durante su último viaje fue a parar a una pequeña aldea en el centro de África donde conoció un niño con unos grandes y preciosos ojos negros y con el cabello rizado que se llamaba Temba.

Temba era el pequeño de 5 hermanos que vivía en una cabaña hecha de barro y paja con sus padres y abuelos. Allá no había tiendas, ni centros comerciales, ni parques de atracciones, pero tampoco había luz eléctrica y sobretodo no había… grifos.

- ¿Qué?- dijo Bru – ¿que en África no hay ni parques de atracciones ni cines?
- No, Bru – le respondió Matilda
- ¿Y consolas? – preguntó Bru
- Tampoco, hijo. Piensa que para no tener, no tienen ni agua corriente.
- ¿Quieres decir que no existen los grifos? – preguntó Bru
- No, Bru; ni saben que son los grifos
- Pero, ¿cómo se lo hacen para beber y ducharse?

Matilda le explicó a Bru que Temba tenía que recorrer a pie cada día cinco kilómetros para ir a una fuente y rellenar el agua con una garrafa que su madre le daba y que usaría toda su familia.

Aquella noche Bru se fue a dormir muy preocupado por aquello que su madre le había contado. Temba tenía su misma edad. Pero al día siguiente ya se había olvidado.

Matilda decidió que esta vez se tendría que esforzar un poco más con Bru: decidió cerrar el grifo principal del agua. Cuando Bru se levantó al día siguiente y quiso beber agua se quedó atónito cuando, al abrir el grifo, no salía agua. Cuando quiso ducharse, fue del todo imposible y tampoco no pudo lavarse los dientes ni rellenar su juguete preferido, el oso de soplar y hacer burbujas, ni regar la planta que le había dado su maestra, “¡oh! soy el encargado de la planta esta semana, ¿qué haré si se ahoga?” pensó Bru.

Cuando fue a pedir agua a su madre, ella le respondió dándole una garrafa vacía de 5 litros y le dijo:

- Bru, si quieres agua para cubrir todas tus necesidades tendrás que ir a la fuente.

Esta vez Bru sí entendió la lección y se prometió hacer todo lo posible para ahorrar agua en su casa y para cambiar la manera de hacer de todos sus amigos de la escuela.

Pseudónimo
Croke

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