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Sopas: tradición y salud

Sopa de ajo
06/04/2021

Si tuviéramos que definir una sopa, la forma más resumida de describirla sería una elaboración culinaria líquida con una viscosidad variable y que puede contener ingredientes sólidos. Ésta es una elaboración que traspasa fronteras y, por qué no, cualquier país del mundo podría reclamarla como patrimonio propio o, visto de otro modo, ¿tal vez estemos ante lo que podría considerarse como un Patrimonio de la Humanidad?

Las hay de todo tipo: con diferentes ingredientes, texturas más o menos espesas y muchísimas maneras de consumirlas, tanto en frío como en caliente; en cuencos o en platos hondos; con cuchara, tenedor, pajita o como bebida; y como aperitivo, primer plato o plato único…

El confort de las sopas

Seguramente si preguntásemos a la gente qué elaboración culinaria se asocia más con la salud y el confort, a muchos le vendrían a la cabeza un caldito para recuperarnos del frío, un arroz hervido para cuando se tiene el estómago delicado o una sopa de tomillo para curar un resfriado. Efectivamente las sopas nos reconfortan y lo hacen des de hace mucho tiempo. Si revisamos los primeros recetarios de cocina escritos encontraremos referencias como “caldo de almendras para hombres delicados” o “caldo de gallinas para confortar”. Para entonces, la elaboración de sopas también representaba una estrategia para higienizar el agua y los alimentos por la acción de la ebullición sobre los posibles patógenos.

Pero… ¿tienen todas las sopas los mismos efectos sobre la salud? ¿Nos aportan todas lo mismo? La respuesta es muy simple, dependerá de qué estén compuestas. 

En primer lugar, al tener como ingrediente principal el agua, todas ellas supondrán un aporte hídrico importante para el organismo. Para la población general, una correcta hidratación es esencial para llevar un estilo de vida saludable, pero también resulta especialmente importante e interesante para deportistas, gente mayor, durante procesos febriles o en trastornos gastrointestinales. 

En segundo lugar, y puesto que existen infinidad de tipos de sopas, dependiendo de los ingredientes que utilicemos para prepararlas, sus propiedades serán diferentes y de esta manera, más adecuadas para unas situaciones o para dar respuesta a ciertas necesidades. Por ejemplo, las podríamos clasificar de forma muy general en:

  • Caldos suaves a base de verduras o hierbas aromáticas: con o sin presencia de carnes magras, éstos nos darán principalmente confort, pequeñas proporciones de nutrientes y muy pocas calorías ya que no aportan casi grasas ni hidratos de carbono. Se trata de un tipo de sopas muy interesantes como acompañante o para comidas ligeras, ya sea para hidratar, en procesos febriles o para después del deporte.
  • Sopas y cremas de verduras: preparadas a base de gran cantidad de vegetales ya sean hervidas o trituradas en el líquido, nos aportan fibra. En el caso de sopas frías tipo gazpacho, a base de verduras crudas, además serán una fuente excelente de vitaminas y antioxidantes. Todos estos tipos de sopas serán una buena manera de consumir vegetales, sobre todo para aquellos más reticentes como los más pequeños de la casa. 
  • Sopas completas: son aquellas que nos aportan todos los grupos de alimentos recomendados en una comida y que por tanto podrían considerarse un plato único. Éstas serán sopas que incorporen ingredientes fuente de proteínas (carne, pescado, huevo o legumbres), una parte de verduras y una de alimentos fuente de hidratos de carbono tipo arroz, pasta o patata. Son un ejemplo claro y tradicional de nuestra cultura popular la escudella o el cocido madrileño.

Si os fascina el mundo de las sopas y queréis saber mucho más, así como consultar multitud de recetas deliciosas y nutritivas, podéis encontrar ya en todas las librerías el libro "Sopas" de la Fundación Alícia editado por Planeta Gastro. A continuación, os ofrecemos un aperitivo de esta publicación a través de una de sus recetas, una tradicional sopa de ajo pero en su versión más rápida y fácil de elaborar en casa:

Sopa de ajo exprés

Ingredientes para 2 personas:

  • 6 dientes de ajo
  • 100 g de guisantes 
  • 4 rebanadas de pan blanco
  • 500 ml de caldo de verduras
  • 1 ñora
  • 2 huevos
  • Pimentón
  • Queso curado
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal y pimienta

Elaboración:

  1. Poner en remojo la ñora para rehidratarla unos 30 minutos y sacar la pulpa con una cucharadita. Reservar.
  2. Cortar el pan a rebanadas finas. Disponer en un plato, aliñar con aceite y calentar al microondas a máxima potencia 1 minuto. Reservar.
  3. Pelar los 6 dientes de ajo y picar. Repartir en dos envases aptos para microondas. Añadir una cucharada de aceite y una de agua en cada uno. Tapar y cocer unos 2 minutos a máxima potencia por separado.
  4. Calentar el caldo y disolver la pulpa de la ñora. Poner a punto de sal.
  5. Sacar el envase del microondas, añadir la mitad del pan, la mitad de los guisantes, romper un huevo encima y verter el caldo caliente. Salpimentar, tapar el recipiente y poner en el microondas 90 segundos más.
  6. Sacar el envase con cuidado, rallar encima un poco de queso curado y espolvorear de pimentón. Hacer lo mismo con el otro envase.

Artículo y receta recomendados por:

Fundació Alícia

 

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