• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

La polilla tramposa, un juego en el que quien gana... ¡es quien más trampas hace!!

Portada del juego La Polilla Tramposa
05/09/2019
  • Fabricante: Devir Iberia
  • Categoría: Juegos de reglas. Estrategia
  • Edad recomendad: +7
  • Nº jugadores: de 3 a 5
  • Tiempo de juego: 15 - 25 minutos

Capacidades que potencia:

  • Actividad competitiva
  • Atención
  • Agudeza visual
  • Habilidad manual
  • Observación
  • Razonamiento estratégico

La dinámica del juego es muy sencilla, pero tiene su secreto. Cada jugador recibe ocho cartas numeradas. El resto de cartas se ponen en una pila. Se coge la primera carta y se deja boca arriba. Cada jugador, en su turno, deberá descartar una carta cumpliendo una condición: debe ser un punto superior o un punto inferior de la carta descubierta en la pila. La persona ganadora es la que consigue deshacerse antes de todas ellas.

Pero no todo es tan fácil. Algunas cartas no las podemos descartar de manera normal, por lo tanto tendremos que encontrar sistemas "alternativos" para poder deshacernos de ellas. Están permitidas todas las trampas para hacerlas desaparecer, exceptuando en la última carta. Para garantizar el cumplimiento de las normas, se ha creado la figura del chinche guardián, que evidentemente es el único que no puede hacer trampas y que vigila atentamente las manos rápidas de los jugadores. Si pilla a alguien, le pasa su cargo de chinche y una carta de propina.

Y por si hacer trampas fuera poco emocionante, además hay diferentes animales-carta como la hormiga, la araña o el mosquito que nos harán más difícil -o no- cada jugada. La gracia del juego radica en que la mecánica es sencilla, por un lado, y que se tenga que hacer trampas para poder ganar, lo que siempre provoca muchas risas. Pero aún hay reglas, y si no se respetan, las jugadas pierden toda su gracia.

Para saber más

La polilla tramposa es un juego diseñado por Emely y Lukas Brand, ganador del Deutscher Spiele Preis Best Children's Game 2012. ¿Sabéis qué es lo más sorprendente? Que sus autores son dos hermanos adolescentes que saben muy bien cómo divertirse jugando. El secreto: sus padres son unos grandes jugadores en familia. La pareja ha llegado a diseñar más de cuarenta juegos, muchos de ellos premiados, convirtiéndose en unos de los autores de juego alemanes más importantes. Emely y Lukas también han creado varios juegos, donde su objetivo principal siempre es la diversión. Y os bien aseguramos que este juego lo cumple.

El diseño del juego, encajado en una caja pequeña y resistente, es muy práctico para llevar de viaje o encuentros familiares o de amigos. Además resulta perfecto para conservar las cartas. Dado que estas siempre acaban por tierra, su conservación es importante para que el juego dure una larga temporada. Es fundamental poder jugar alrededor de una mesa, ya que para poder ocultar o tirar cartas debemos  preservarnos de la vista del chinche.

Valores educativos y de salud

La mecánica recuerda la del gran UNO que todo el mundo conoce, lo que permite que los niños puedan ponerse a jugar enseguida. Es fácil de explicar, por lo tanto ellos mismos pueden enseñar a otros jugadores, haciéndolos protagonistas y obligándose a sí mismos a tener un discurso comprensible.

El rasgo diferencial de este juego es el poder hacer trampas de manera legítima. Pero para alcanzar este reto se necesita mucha habilidad, en primer lugar estratégica para decidir el mejor momento y de qué manera hacerlo y luego manual para que no te vea el chinche guardián.

A un niño le puede ser más difícil hacer este papel de "vigilante", ya que exige mucha atención (es muy difícil controlar varios jugadores a la vez) pero también facilita la visión periférica y la antelación para saber prever los jugadores susceptibles de hacer más trampas o quienes las hacen siempre de la misma manera. En caso de que sea un adulto la diversión estará garantizada. ¡No hay nada que les guste más que sentirse más listos que nosotros!

Es posible que alguien piense que el tema de hacer trampas, cuando jugamos con niños, puede ser contraproducente, pero en realidad es al contrario. Del mismo modo que distinguen la realidad de la ficción (superhéroes, por ejemplo), es una buena oportunidad para desarrollar su autocontrol, hacerles entender que más que hacer trampas, en realidad es un elemento de este juego, y solo de este, y que eso es precisamente lo que lo hace tan divertido.

El mismo, aplicado en otro, crearía el efecto contrario. Este rasgo nos posibilita educar en valores, ya que respetar las normas es respetar a los demás.

Juego recomendado por:

Marinva - Joc i Educació

Tema: 

Comparte