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¿Cómo encontrar información fiable sobre alimentación?

Fruta junto a un ordenador portátil
13/12/2018
En el siglo XXI, en un mundo de sobreinformación, parece que tendemos a preferir los mensajes simples y rotundos acompañados de explicaciones claras y sencillas, de una lógica aparentemente comprensible, ya que son más fáciles de entender y permiten actuar en consecuencia.
 
Si la información es nueva, incluso nos atrae todavía más y, además, por entorno cultural, desconfiamos de todo lo que tiene que ver con la química y los procesos industriales y, por instinto psicológico, nos llaman la atención los productos exóticos o desconocidos con propiedades casi milagrosas.
 
Es abrumador el número de resultados que aparecen con cualquiera de estas búsquedas, y el fiarse de los resultados que aparecen en primer lugar tampoco es una decisión que nos asegure una buena elección. 
 
Solo para que reflexionemos sobre el tema, una simple búsqueda en internet nos puede dar los siguientes resultados: “Alimentación infantil”: 89.400.000, “Alimentación en el niño”: 89.100.000 resultados, “Mi hijo no tiene hambre”:  23.100.0005, etc. 
 
Por lo tanto, claro está que la información está más disponible que nunca y se puede acceder a una gran cantidad de datos a través de innumerables fuentes. Pero este boom de información y esta facilidad de acceso a la misma tiene también consecuencias negativas, tomando por correctas afirmaciones o recomendaciones erróneas sobre cómo deberíamos alimentarnos, no solo nosotros, sino también a nuestros hijos.

Entonces… ¿Nos podemos fiar de todo lo que vemos en internet? 

La mejor idea siempre sería basarse en lo conocido como “fuentes primarias” (1) (procedentes directamente de la investigación). Estas, muchas veces, están en inglés usando un lenguaje científico, tedioso de leer.
 
Sin embargo, como padres, no tenemos por qué ser expertos científicos para poder obtener esta información. Por ello, la mejor opción para todos nosotros posiblemente sean las “fuentes secundarias”. Estas fuentes serían expertos o entidades con reconocimiento científico que se basan en fuentes primarias, las organizan y nos hacen un resumen en un lenguaje más ameno. 

¿Cómo encontrar estas fuentes secundarias?

Sigue las siguientes recomendaciones:
  • Pregunta a tu pediatra (2) o dietista-nutricionista de confianza si conoce algún blog, o merece la pena seguir en las innumerables redes sociales, a algún otro profesional de la salud. 
  • Probablemente la más compleja, pero una de las que más os podéis fiar… vuestro propio criterio. ¿Cómo adquirir este criterio? (3)(4) Lo fundamental es lo siguiente:

1) Al entrar en una página web consultar las secciones de “conócenos”, “sobre nosotros” o similar: investigar sobre la entidad o persona responsable. Hay ciertas preguntas que deberíamos hacernos al leer esta sección:

  • ¿Es una marca o una persona? Muchos de los profesionales que tienen éxito en su materia, ya sean nutricionistas, médicos, psicólogos, etc. Suelen, además de su profesión, ser divulgadores científicos e invertir tiempo en escribir entradas para blogs o publicar en redes sociales. Aunque no seguro al 100%, el reconocimiento público por lo que hace, puede ser un buen indicador.
  • ¿En qué es experto/a o qué formación tiene? parece básico, pero lo ideal es aceptar consejos de personas expertas en la materia. Si se busca consejo sobre comportamiento de un niño habría que recurrir a un psicólogo especializado, si es tema médico… a un doctor/a o pediatra y si tiene relación con la alimentación, a un nutricionista especializado en alimentación infantil.

2) Detectar para quién va destinada la página: existen varios motivos por los que empezar a publicar en una página/blog. Puede ir destinado a la difusión científica, que pertenezca a algún organismo oficial o que vaya destinada a la captación de nuevos clientes, o incluso destinado a la venta de productos. Siempre la primera opción será la más fiable.

3) Detectar si su contenido es sólo para generar tráfico hacia los anuncios que publicita: si puede haber algún tipo de conflicto de intereses entre algunas marcas y lo que se diga en la página/blog… lo mejor es sospechar y preguntarte si el contenido está determinado por la publicidad.

Como conclusión: Internet está lleno de información muy útil para resolver pequeñas dudas del día a día. Son varias las opciones que tenemos para discriminar esta información y quedarnos con la más veraz. Alguna de estas opciones requieren más esfuerzo que otras, pero posiblemente preguntar a tu pediatra o dietista-nutricionista de confianza sea la opción más sensata.

A modo de práctica, al acabar de leer esta entrada, consultad la sección de “Quienes somos” de esta misma página para consultar quien está involucrado en la creación del contenido.
 
Cada profesional, experto en su área, se encarga de esas secciones concretas con el objetivo de dar consejo a las familias. Si estáis interesados en encontrar información veraz sobre alimentación infantil os aconsejamos consultar la “Guía para una alimentación infantil saludable y equilibrada. Resolviendo dudas, rompiendo mitos y aclarando conceptos” publicada en 2015. 
 
Artículo escrito por:
 
Bibliografía:
  1. Grewal A, Kataria H, Dhawan I. Literature search for research planning and identification of research problem. Indian J Anaesth [Internet]. 2016 Sep [cited 2018 Nov 11];60(9):635–9. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27729689
  2. Muchosol Team. Alimentación infantil: los mejores blogs para saberlo todo [Internet]. [cited 2018 Nov 11]. Disponible en: https://www.muchosol.es/escapes/alimentacion-ninos/
  3. Universidad de Málaga. Cómo evaluar fuentes de información [Internet]. [cited 2018 Nov 11]. Disponible en: http://www.uma.es/ficha.php?id=78348
  4. María Pinto (UGR), Electronic Content Management Skills, 15 Octubre 2004, actualizado 12 Diciembre 2015. Disponible en: http://www.mariapinto.es/e-coms/calidad-y-evaluacion-de-los-contenidos-e...

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