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Comer fuera de casa, una opción saludable si se siguen estos consejos

Familia comiendo en un restaurante
04/08/2014

Comer fuera de casa es bastante habitual y aumenta en épocas de vacaciones. Durante los últimos años, el gasto de las familias destinado a comer fuera de casa ha sufrido un leve descenso, pero, a pesar de todo, es importante conocer algunas pautas o consejos que ayudarán a hacer elecciones más saludables y a tener unos buenos hábitos alimentarios tanto en casa como en el restaurante.

Antes que nada, ¿a qué tipo de restaurante se debe ir? Como siempre, todo depende de la frecuencia. Un restaurante de comida rápida puede ser una buena elección si es esporádica. Por otro lado, si es un hábito más frecuente, es mejor optar por otros tipos de oferta. También pueden ser útiles aquellos establecimientos que dispongan de un espacio o trato especial para niños, existen portales web que informan sobre estos locales. De la misma forma, si se necesita algún tipo de menú especial para alguna alergia o intolerancia alimenticia, cada vez es más frecuente poder reservar con antelación en restaurantes que ofrecen menús adaptados.

Es recomendable que cuando se coma fuera de casa con niños, la familia se adapte a su horario. Muchas veces, están acostumbrados a comer un poco más pronto que los adultos. Por lo tanto, se aconseja ir a los restaurantes un poco antes, para evitar que lleguen cansados o con mucha hambre. Además, también ayudará a evitar las horas de máxima afluencia y el ambiente será más tranquilo.

¿Y qué deben comer los niños en el restaurante? ¿Es recomendable el menú infantil? Existe la tendencia a que, cuando se va a restaurantes con niños, es necesario pedir para ellos el menú infantil. Este, muchas veces, está compuesto de pasta y carne con patatas fritas, se acompaña de helado o pastel de postre y puede ser que, como bebida, se ofrezca un refresco. Hay diversos aspectos a valorar en este tipo de oferta. Generalmente, como se puede observar, la oferta de verduras es prácticamente nula, la variedad de elaboraciones es limitada y hay poca presencia de fruta en los postres. A pesar de que, como decíamos antes, todo depende de la frecuencia con que se opte por este tipo de menús, comer fuera de casa no debe suponer comer de forma menos saludable y también puede ser una ocasión para hacer que los más pequeños prueben cosas nuevas. Y por supuesto, como se recomienda en casa, la mejor forma de enseñar a comer a los niños es con el ejemplo, por lo tanto, no es necesario que coman distinto a los adultos. Si se siguen unas simples pautas, tanto mayores como pequeños pueden comer saludablemente fuera de casa.

Entonces, ¿cómo escoger qué se come fuera de casa? Una herramienta muy sencilla y útil para escoger el menú en un restaurante es el concepto del plato completo. Es decir, el menú debería estar formado por alimentos ricos en hidratos de carbono (pasta, arroz, patatas, pan), verduras (ya sean crudas o cocidas) y alimentos proteicos (carne, pescado, huevos o legumbres). Por lo tanto, a partir de la combinación de estos tres grupos pueden escoger diferentes opciones. Os mostramos algunos ejemplos: 

  • Un plato combinado que incorpore los tres grupos de alimentos.
  • Un plato completo, por ejemplo, un arroz con verduras y pescado.
  • Un primer plato de pasta o arroz, con un segundo de carne o pescado con guarnición de verduras.
  • Un bocadillo con verduras y carne, pescado o huevos.
  • Y la opción vegetal: verdura de primero y legumbres con cereales de segundo.

A estos platos haría falta añadirles postres y la bebida. Es recomendable que se prioricen los postres a base de fruta fresca, incluyendo de vez en cuando productos lácteos como el yogurt. Y para beber, ¡nada mejor que agua!

Otra opción que ofrecen muchos establecimientos es el bufete o autoservicio. En estos casos, es necesario tener presentes algunos aspectos. El primero es la forma o el orden en que se presentan las diferentes elaboraciones. Inconscientemente, se tiende a escoger lo que se encuentra en primer lugar, si es la opción más saludable será beneficioso para nosotros, pero si no es así, podría hacer que, sin querer, se acabara escogiendo un menú poco recomendable. Por lo tanto, es aconsejable que, antes que nada, se haga una revisión de todo aquello que se puede elegir, para poder tener una visión general de la oferta y poder escoger mejor y de forma más saludable. También se debe tener presente la cantidad de comida que se coge. Hay distintas estrategias para no comer más cantidad de la necesaria. Si se utilizan platos grandes, se hacer un plato combinado, es decir, en un solo plato se debe poner todo lo que se quiere comer. En cambio, utilizar platos pequeños, ayudará a servirse menos cantidad.

También cabe recordar que los niños no necesitan la misma cantidad que los adultos. Así que si existe la opción de pedir medias raciones o de que puedan compartir entre más de uno, esta puede ser una buena alternativa. En estudios realizados recientemente, también se ha mostrado que los niños tienden a no acabarse la comida que tienen en el plato, a diferencia de los adultos. Una buena alternativa puede ser pedir un plato pequeño para el niño e írselo sirviendo a medida que se lo come. De esta forma, aquello que no se come se quedará en un plato a parte y, al terminar, se puede pedir al restaurante que lo envasen para poder llevárnoslo a casa, también es una buena estrategia para reducir el derroche alimentario.

En definitiva, salir a comer fuera de casa con niños es plenamente compatible con una alimentación saludable, además de poder ser un espacio más de educación alimentaria, enseñándoles no sólo buenas maneras en la mesa y convivencia con otras personas, sino también a ser críticos con la comida que eligen, además de educar su paladar con nuevos sabores y elaboraciones que, en casa, es más difícil que prueben.

Artículo realizado por:

 
Fundació Alícia

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