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Comemos por los ojos: consejos para que la comida saludable sea más atractiva visualmente

Como presentar un plato de comida saludable para niños y niñas
11/07/2018
¿Cuántas veces hemos oído esta frase “comemos por la vista”? Y es que la vista es uno de los cinco sentidos que más nos influye a la hora de comer. Por ello en este artículo desvelamos diferentes ópticas a través de las cuales la vista tiene un papel fundamental en nuestro comportamiento alimentario.

Desde pequeños: la imitación

La influencia de la familia y de las otras personas responsables de la alimentación de los niños es trascendental: desde el tipo y cantidad de alimentos que se ofrecen, la actitud y las relaciones en torno a la comida, pasando por los consejos o recomendaciones que dan los adultos y, sobre todo, a partir del modelo o ejemplo que se ofrece. 
 
En este sentido, diferentes estudios han observado el gran papel de los padres en la conducta alimentaria de sus hijos. Los niños aprenden copiando/imitando gestos, acciones y comportamientos de las personas que tienen a su alrededor, e intentan hacer lo que ven a través de su retina. La familia ejerce un fuerte dominio en la evolución social de los niños en el ámbito de la alimentación. Es decir, las pautas de comportamiento de los padres entorno a la alimentación van a ser el ejemplo de lo que después los niños aprendan y, por consiguiente, intenten ejecutar en mayor o menor medida (Farrow, 2012).  Por ello ¡debemos andarnos con ojo! Y dar buen ejemplo a nuestros hijos.

Nuestro entorno

No solo la familia influye en la elección de lo que comen los niños, también existen otros factores ambientales. El tamaño de los paquetes, la forma del plato, la luminosidad, el entorno de socialización y la variedad alimentaria son sólo algunos de los factores ambientales que influyen en un mayor consumo de comida sin que seamos conscientes de ello. 
 
Estos factores ambientales pueden jugar un papel a favor o en contra nuestro. Por ejemplo, esconder de la vista de los niños aquellos alimentos de consumo ocasional (snacks, dulces, bollería industrial…) y poner a la vista aquellos alimentos diarios, como la fruta, sería una buena estrategia que aplicar en los hogares para incrementar el consumo de alimentos nutritivos y sobre todo evitar el consumo de alimentos superfluos. 
 
Tal y como indica el profesor Brian Wansink, del Food & Brand Lab de la Cornell University, en "The first thing you see you are more likely to eat": lo primero que ves es más probable que sea consumido.
La primera cosa que veas, supuestamente te la vas a comer
 
Los supermercados, en su medida, juegan con el factor ambiental como estrategia de marketing, de forma que tenderemos a ver y, por consiguiente, a comprar aquellos productos que estén más a la vista, aunque no sean los más convenientes para nuestra dieta. Por este motivo debemos ser conscientes de qué papel juegan (a favor o en contra) los inputs ambientales que recibimos (Wansink, 2004). 
 
En este sentido el packaging se ha convertido en una nueva, pero intrigante, área de investigación para buscar la manera cómo presentar los alimentos para que sean aceptados por los niños. Por ejemplo, Wansink y sus colegas encontraron que añadir pegatinas a las manzanas de los personajes de dibujos animados populares aumentaba su elección en la cafetería de la escuela (Wansink, Just, & Payne, 2012).
 
En otros estudios, también se ha duplicado con éxito la ingesta de vegetales en los niños que eran bajos consumidores de vegetales, envasándolos en recipientes atractivos para los niños que incluían incentivos cómo pegatinas o pequeños juguetes. Aunque estos métodos pueden no ser sostenibles a largo plazo, podrían ser útiles para que los padres empleen en algunas circunstancias, en especial para intentar combatir la neofobia a ciertos alimentos como podrían ser las verduras. Por ello, el embalaje creativo o presentación de los alimentos es un área relativamente nueva de investigación que podría ayudar a promover su repetida exposición para aumentar su aceptación (Keller, 2014). Sin embargo, no debemos recurrir a estas fórmulas de forma habitual, sólo en casos concretos u ocasiones singulares, pues se podría llegar a ejercer el efecto contrario.

Recomendaciones para comer ¡con vista!

  1. Da buen ejemplo: si tus hijos ven que disfrutas comiendo de todo probablemente ellos también lo hagan.
  2. Procura tener a la vista aquellos alimentos de consumo diario.
  3. Procura no tener a la vista aquellos alimentos superfluos y de consumo ocasional.
  4. Planifica tus comidas y haz la lista de la compra, te ayudará a ceñirte a los que realmente necesitas sin que los factores ambientales del supermercado te puedan influir demasiado.
  5. Ve a comprar en familia y sin hambre.
  6. Procura que tus platos sean atractivos teniendo en cuenta la variación de colores y texturas en los menús. Cuanto más vistosos, más atractivos.
Enlaces recomendados:
  • Farrow, C. (2012). Do parental feeding practices moderate the relationships between impulsivity and eating in children? Eat Behav, 13(2):150-3.
  • Keller, K. (2014). The use of repeated exposure and associative conditioning to increase vegetable acceptance in children: explaining the variability across studies. J Acad Nutr Diet, 114(8):1169-73.
  • Wansink, B. (2004). Environmental factors that increase the food intake and consumption volume of unknowing consumers. Annu Rev Nutr, 24:455-79.
  • Wansink, B., Just, D., & Payne, C. (2012). Can branding improve school lunches? Arch Pediatr Adolesc Med, 166(10):967-8.
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