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¿Tiempo para el ocio? ¡Tiempo para educar!

14/03/2012

¿Qué es estar ocioso? En nuestra ajetreada sociedad existe a menudo la concepción de que el ocio es igual a no hacer nada. Sin embargo, en la Antigua Grecia estar ocioso era emplear el tiempo libre en actividades formativas de la mente y el espíritu. ¿Cómo podemos conseguir que los niños aprovechen el tiempo libre de forma educativa?

No disponer de momentos de ocio para descansar y recuperar fuerzas es casi tan negativo como tener mucho tiempo libre y no saber en qué emplearlo. Aunque la escuela y el trabajo absorben la mayor parte del día a día de las familias, es preciso encontrar momentos de recreo y relax para dedicarlos a otras actividades con las que disfrutar y, a la vez, formarse.

Desde la infancia, se debe inculcar a los más pequeños la importancia de buscar el equilibrio entre el tiempo de trabajo y el de ocio, cuando podrán cultivar y desarrollar otras facetas no menos importantes para su formación integral como la amistad, la cultura o las aficiones.

Sobre las aficiones de los niños, éstas suelen ser parecidas a las de sus padres por un proceso de imitación de las conductas, pero hay que tener en cuenta sus intereses y su personalidad, y respetarlos siempre. No obstante, los padres deben tomar la iniciativa en mostrar interés por aprovechar el tiempo libre y animarles a practicar actividades. Además de trabajar las habilidades físicas o manipulativas, el ocio es el mejor momento para crear núcleos de intereses comunes en la familia y compartir experiencias y sensaciones.

Implícales en la preparación de actividades

Como personas, los niños deben formarse en muchos ámbitos. Por eso, la propuesta de actividades de los padres en el tiempo de ocio tiene que ser muy variada para captar el interés y motivar a los niños, y también resultar divertida. Para ello, debemos implicarles: el nivel de satisfacción de una actividad es directamente proporcional a la implicación de la persona.

Pongamos como ejemplo una excursión: los padres deben proponer a los niños encargos y tareas, asumibles para su edad y capacidades, para llevarlas juntos a buen puerto. Por ejemplo:

  • Decidir a qué lugar se va a ir y por qué.
  • Informarse del mejor itinerario para llegar.
  • Encontrar información sobre qué visitar en el lugar elegido.
  • Buscar dónde desayunar o comer.
  • Preparar la mochila con la cámara de fotos, viseras, el calzado adecuado…

Las actividades de ocio deben adaptarse siempre a las características de los miembros de la familia y, sobre todo, a los más pequeños. Música, senderismo, acampadas, dibujo, bricolaje, ajedrez, aeromodelismo, cine, cocina, coleccionismo, lectura, astronomía, baile… son sólo algunas propuestas a título orientativo. Hay que descubrir las aptitudes que tiene cada niño o niña y... ¡animarlos a que las aprovechen al máximo!

Acceso a la fuente de consulta:

Orientaciones educativas entorno al ocio y tiempo libre. Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España [Fecha de consulta:12/05/2017].

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