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Sinequias vulvares: causas y tratamiento

03/10/2018

Se conoce como sinequias vulvares la adherencia de los labios menores de la vulva. No se trata de una malformación congénita (“de nacimiento”) sino que se produce durante los primeros años de vida. En algunos casos puede existir alguna lesión previa que favorezca esta fusión, como heridas, inflamación por alguna infección o llagas producidas por alguna enfermedad, si bien en la mayoría de niñas afectas no existe un desencadenante inflamatorio evidente. Hay factores que pueden favorecer su aparición, como una higiene inadecuada o insuficiente, sin separar los labios de la vulva durante los primeros meses de vida para su limpieza correcta y completa. 

Las sinequias pueden ser parciales o totales, en cuyo caso no permiten visualizar la entrada de la vagina ni el meato uretral (el “orificio de la orina”). 

El diagnóstico se suele realizar mediante la inspección de la vulva. Dado la mayoría de niñas no refieren ningún síntoma, es frecuente que se realice de forma casual durante una revisión de salud. 

En cuanto al tratamiento, existen varias opciones en función de la edad, de si son parciales o totales y de los síntomas o repercusión que produzcan en cada niña. En niñas preadolescentes, con adherencias parciales y sin síntomas con la micción ni infecciones de orina de repetición, puede adoptarse una actitud expectante, pues en muchas ocasiones se resuelven espontáneamente durante el desarrollo puberal por el incremento de los niveles de estrógenos. Si no es así, o si antes de la pubertad produce dificultad o dolor con la micción o bien infecciones de orina de repetición, ha de plantearse un tratamiento. En estos casos la primera opción es la separación manual de los labios con la ayuda de un anestésico tópico, como el lubricante urológico. Se trata de un procedimiento poco traumático, habitualmente indoloro y ha de repetirse durante las semanas siguientes para evitar que los labios menores vuelvan a unirse. Otra opción es el tratamiento con cremas de estrógenos, que producen un engrosamiento de los labios menores y un debilitamiento de la unión de los mismos, lo que facilita su separación manual de forma progresiva. 

Puede prevenirse su aparición (o reaparición, en caso de que ya se hayan resuelto) mediante la higiene diaria de la vulva, separando los labios menores, con un jabón de pH neutro o uno específico para la higiene íntima infantil. Si se ha producido previamente una sinequia, tras la higiene puede aplicarse vaselina o una crema hidratante suave en los labios menores para evitar que se vuelva a producir. 

Es importante diferenciar las sinequias vulvares del himen imperforado. El himen es la membrana que separa la vagina del vestíbulo de la vulva. Esta fina capa se suele romper y desaparece parcialmente durante el desarrollo del embrión, de forma que en el momento del nacimiento está parcialmente perforada. En caso de que esto no se produzca, al nacimiento o en las primeras semanas de vida se puede manifestar por la aparición de una masa entre los labios menores.

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