• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

El sangrado rectal: causas y cómo actuar

20/11/2019

Si tu hijo sangra repetidamente por el recto, es importante que lo consultes con su médico. Es posible que le mande pruebas para averiguar la causa del sangrado y que le dé algunas recomendaciones sobre la dieta. 

Si los sangrados fueran copiosos, fueran en aumento o se asociaran a otros problemas, habría que estudiarlos en profundidad. 

Los niños con sangrado rectal pueden manchar de sangre el inodoro, o presentar sangre en las heces y/o en las toallitas húmedas o el papel higiénico. A veces, los niños tienen dolor al hacer de vientre o después, pero también pueden sangrar sin dolor. 

Los sangrados por el recto pueden ocurrir por diferentes motivos. La diarrea o el estreñimiento pueden irritar o estirar la mucosa interna del recto, provocando rozaduras o desgarros. Y los pólipos (pequeños crecimientos de tejido), las úlceras o las hemorroides (venas hinchadas)  también pueden sangrar. 

Para conocer la causa del sangrado, el médico puede pedir una colonoscopia, una prueba en la que se introduce un tubito provisto de una diminuta cámara dentro del recto y el colon para obtener una visión detallada de esta parte del tubo digestivo. 

Si a tu hijo le mandan pruebas, házselas lo antes posible. Así mismo, deberás estar pendiente de los sangrados de tu hijo y, si aumentan u ocurre algún cambio, informa al médico. Haz cambios en la dieta de tu hijo si se lo recomienda el médico. 

Si el niño presenta dolor, le puedes dar paracetamol, pero no le des ibuprofeno mientras tenga sangrados rectales, a menos que su médico te dé el visto bueno. 

Llama al médico si tu hijo tiene dolor abdominal, fiebre o escalofríos, suda por la noche sin causa conocida, desarrolla nuevos problemas de salud (sarpullido, dolor articular, sangrado en otras partes del cuerpo o pérdida de peso), presenta un estreñimiento que antes no tenía o su estreñimiento empeora, presenta una diarrea que antes no tenía o su diarrea empeora o no mejora al cabo de una semana, le duele el ano o el recto, vomita y no puede retener líquidos.  

Dirígete al servicio de urgencias si tu hijo:

  • Está perdiendo mayores cantidades de sangre por el recto.
  • Sus sangrados rectales son más frecuentes.
  • Tiene un fuerte dolor abodminal.
  • Está muy adormilado o te cuesta mucho despertarlo.
  • No orina u orina mucho menos que de costumbre.
  • Parece estar deshidratado (signos de deshidratación: mareo, somnolencia, boca seca o pegajosa, ojos hundidos, llora con pocas lágrimas o sin lágrimas).

Comparte