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La salud mental de padres y madres durante la pandemia de COVID-19 afecta a los hijos

08/10/2020

Para la mayoría de padres y madres, decir que la pandemia COVID-19 ha sido estresante sería un eufemismo. La combinación de presión financiera, pérdida de atención a la infancia y problemas de salud está siendo muy difícil para las familias, y se espera que los problemas de salud mental aumenten como efecto secundario de la COVID-19 y las medidas que se han adoptado para contenerlo.

Aún se desconocen las posibles consecuencias a largo plazo sobre los niños debido al aumento del estrés, la ansiedad y la depresión de los padres. Sin embargo, investigaciones anteriores nos indican que los niños expuestos a estos problemas tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental, además de desarrollar posibles problemas de aprendizaje y de conducta.

Hay que ayudar a los padres para proteger el futuro de los niños

Actualmente estamos asistiendo a una escalada de ansiedad y depresión en padres y madres. Estudios actuales demuestran que las madres embarazadas, y las que tienen niños pequeños, experimentan un incremento en los síntomas de ansiedad y depresión. Un historial de enfermedades mentales, conflictos domésticos y estrés financiero se han asociado con una peor salud mental en varios grupos de edad infantil. Estas cifras son especialmente preocupantes porqué los niños pequeños son altamente vulnerables a las enfermedades mentales maternas debido a su dependencia casi total para satisfacer las necesidades básicas de seguridad y salud.

El aumento de enfermedades mentales de padres y madres, combinado con el hecho de que los niños y niñas pasan más tiempo en casa debido a la COVID-19, presentan múltiples riesgos, incluidas alteraciones en la función del sistema de estrés de los niños, tasas más altas de problemas de salud física y alteraciones cognitivas.

El estrés de padres y madres asociado a enfermedades mentales también puede provocar interacciones negativas, incluida una dura disciplina y ser menos sensibles a las necesidades de los niños. Además, la depresión puede contribuir a agravar problemas de salud y a una baja calidad de vida, siendo el suicidio una de las principales causas de mortalidad de las mujeres en edad fértil que pueden aumentar si se siguen sin tratar las tasas elevadas de problemas de salud mental.

Cuál es el papel de los sistemas de salud mental 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros líderes en materia de bienestar infantil destacan la necesidad de priorizar los servicios de salud mental de padres y madres para que éstos puedan desarrollar su capacidad para satisfacer las necesidades de salud y desarrollo de sus hijos.

Abordar las enfermedades mentales de los padres no sólo mitiga los efectos nocivos sobre la salud de los niños, sino que aumenta las capacidades de los niños para gestionar otros factores de estrés, como las transiciones escolares y otros acontecimientos imprevisibles.

Existen tratamientos eficaces para las enfermedades mentales; sin embargo, las dificultades para acceder a la atención estándar han sido aún más elevadas durante la pandemia de COVID-19. Las barreras existentes se han agravado debido al distanciamiento físico y los cierres de centros médicos especializados, guarderías y escuelas.

Llevar a cabo un tratamiento de manera online también requiere inversiones y el perfeccionamiento del programa en respuesta a las necesidades actuales. Otro problema es que la mayoría de modelos de telesalud existentes no tratan simultáneamente la enfermedad mental de los padres y los riesgos parentales, a pesar de cada vez hay más pruebas sustanciales de la importancia de abordarlos.

Pequeños pasos que pueden ayudar

Aunque muchas de las causas de la mala salud mental de los padres están fuera de nuestro control, hay pequeños pasos que se pueden probar ahora mismo:

  • Vuestras emociones tienen sentido. Este es un momento de dificultad sin precedentes que conlleva estrés, tristeza y ansiedad. No estás solo en estos sentimientos. Del mismo modo, muchos padres y madres se sienten angustiados e intentan solucionar problemas para cuidarse a sí mismos y a sus familias.
  • Hablad de vuestros sentimientos. Compartir las emociones con amigos, familiares o profesionales de la salud puede ser útil. Compartir problemas y soluciones con otras personas puede aliviar el estrés y mejorar el estado de ánimo.
  • Practicad la autocompasión. Demasiado a menudo somos amables con los demás y somos crueles o despreciamos nuestra propia angustia. Es importante priorizar nuestro propio bienestar y el autocuidado.
  • Buscad ayuda profesional. Si tiene pensamientos persistentes de autolesión, desesperanza o un aumento del consumo de alcohol o altas sustancias, no espere a pedir ayuda. Si su bajo estado de ánimo o ansiedad afecta su funcionamiento en casa, con los amigos o en el trabajo durante dos semanas o más, puede ser importante buscar ayuda adicional.

Desde distintos sectores se ha pedido una acción inmediata para abordar los factores de riesgo a nivel familiar, comunitario y político. Ahora es hora de desarrollar una estrategia nacional de salud mental perinatal y familiar. Se espera que las inversiones en intervención temprana generen beneficios de salud, evitando que las consecuencias a largo plazo de las enfermedades mentales de los padres se incorporen al desarrollo biológico y conductual de los niños.

Invertir en salud mental familiar y en apoyo a la crianza ahora, antes de que los problemas se fortalezcan, producirá enormes beneficios. Es lo que los gobiernos deben priorizar como parte de la respuesta a la pandemia COVID-19.

Acceso a la fuente de consulta:

Family mental health crisis: Parental depression, anxiety during COVID-19 will affect kids too. The Conversation.

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