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La revisión médica inicial del niño nacido en otro país

08/05/2014

Cuando un pediatra examina por primera vez a un niño inmigrante (por ejemplo el que llega con su familia de otro país o porqué ha sido adoptado) hay muchos factores que debe tener en cuenta, más allá de los que establece su protocolo habitual.

Si procede de países con menos recursos, existe la posibilidad de que haya estado expuesto a situaciones de riesgo, como la falta de control en el embarazo y parto o la ausencia de medidas de diagnóstico precoz y cribado de algunas enfermedades. Además, el acceso a las medidas de salud puede haber sido más difícil, además de estar más expuestos a enfermedades infecciosas por las condiciones medioambientales.

Tal y como indica la Dra. Victoria Fumadó, pediatra del Hospital Sant Joan de Déu, los niños provenientes de otros países o niños nacidos en el nuevo país pero hijos de padres inmigrantes, que visitan a sus familiares en el país de origen, presentan algunos riesgos sobreañadidos, como estar expuestos a agentes infecciosos contra los que no tienen inmunidad adquirida o no recibir las inmunizaciones necesarias para el viaje, por no considerar sus padres el riesgo. 

Un 15% de los inmigrantes son niños, por ello, es fundamental para el pediatra conocer cuáles son las patologías más frecuentes, las pautas de corrección de calendarios de vacunas o los consejos útiles para los niños viajeros. Determinar el país de procedencia, y averiguar si el niño tiene antecedentes (o sus familiares) es determinante para que el examen médico sea completo.

En la exploración física del niño inmigrante, es muy importante la valoración del crecimiento y la del estado nutricional. La desnutrición se puede producir bajo dos formas clínicas bien diferenciadas, la forma aguda y la forma crónica.

  • La forma aguda se desarrolla más rápidamente y se debe a una causa muy precisa de falta de ingesta (por desastre natural o por enfermedad), y necesita intervención urgente.
  • En la forma crónica, la instauración es más lenta y existe un retraso de crecimiento y las intervenciones deben ser más a largo plazo. Así, la relación entre peso y talla mostrará la desnutrición aguda, mientras que la altura en función de la edad mostrará si el niño padece desnutrición crónica.

Al valorar el desarrollo psicomotor, cabe tener en cuenta las variables socioculturales.

Por otro lado, existen datos que indican que los niños adoptados que han estado en orfanatos tienen un desarrollo psicomotor que corresponde a edades inferiores, pero se trata de un retraso reversible, con el afecto y la estimulación adecuadas.

Sin embargo, no hay que infravalorar estos hallazgos y es primordial la medida del perímetro craneal en todos estos niños. El hallazgo de microcefalia obliga al estudio de títulos de anticuerpos para rubéola, toxoplasmosis, citomegalovirus y sífilis, así como valorar la exposición a tóxicos durante el embarazo.

La exploración respiratoria también es determinante en el examen del niño inmigrante. La tuberculosis es la enfermedad respiratoria más frecuente en el niño inmigrante, ya que es de fácil contagio casual, que en las últimas décadas ha aumentado asociada al VIH. En estos casos se procederá a realizar la prueba de tuberculina (derivado proteico purificado, PPD), de forma sistemática. Los niños con PPD positiva deben ser examinados minuciosamente en busca de la enfermedad activa. Las formas extrapulmonares y diseminadas son muy frecuentes en los niños inmigrantes. Cabe señalar que la detección de un caso de tuberculosis en un niño inmigrante obliga al estudio de los familiares para conocer la fuente de contagio y la infección en otros convivientes.

El examen del pequeño debería incluir también una exploración abdominal, con el propósito de hallar síntomas de otros trastornos graves, como la hepatitis viral, malaria o sintomatología digestiva diversa (diarrea en la mayoría de casos).

También es necesario un análisis de sangre exhaustivo, para detectar anemias u otros déficits en la sangre de algún elemento imprescindible para la buena salud del pequeño.

Referencia bibliográfica:

Fumadó, V. Valoración inicial del niño inmigrante. Pediatría Integral. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y atención primaria. 2013; XVII (10): 713-721

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