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Qué son y por qué se producen los moluscos contagiosos

23/12/2020

¿Qué son y por qué se producen los moluscos?

El molusco contagioso es una infección viral de la piel causada por un poxvirus, el virus del molusco contagioso. Es muy frecuente en niños en edad escolar, sobre todo en los primeros ocho años de vida.

Se transmite a través del contacto directo piel con piel de una persona afectada a otra, siendo más frecuente en niños que asisten a guardería o hacen piscina, ya que, aunque controvertido, se ha descrito transmisión a través de superficies contaminadas y fómites como toallas, flotadores o churros de piscina. 

Los niños con piel atópica al tener defectuosa la función de barrera cutánea y la inmunidad propia de la piel, son más susceptibles a presentar la infección. 

¿Cómo se manifiesta?

La infección se manifiesta con la aparición de granitos de entre 2 y 8 mm, rosados o color piel, que pueden tener algo de brillo y dar un aspecto perlado. Muchas veces estos granitos tienen una depresión central. Usualmente son múltiples, pueden estar agrupados y en ocasiones seguir una distribución lineal, pero también puede presentarse con una única lesión. Aparecen en cualquier parte del cuerpo, aunque las localizaciones más frecuentes son la piel de las axilas, antebrazos, glúteos, e ingles. 

Estos granitos pueden picar, y con el rascado se contagian a otras zonas del cuerpo y se multiplican. 

Con el tiempo pueden tornarse muy rojos (inflamarse) y esto  suele indicar una reacción de defensa del cuerpo para eliminarlos. En niños atópicos, puede aparecer un eccema alrededor del molluscum y a veces aparecen eccemas a distancia o generalizados que es lo que se conoce como reacción ide.

Usualmente tiene un curso benigno y no presenta complicaciones, pero en ocasiones puede haber sobreinfección  bacteriana (impetiginización) secundaria al rascado.

¿Es necesario tratar los moluscos?

El molusco contagioso no es una enfermedad grave, sino que es una infección que se queda localizada en la piel sin que pueda pasar a la sangre o a los órganos internos.  

Sin tratamiento, las propias defensas del niño suelen ser capaces de eliminar el virus, por lo que no es absolutamente necesario tratarlos. El tiempo promedio para desarrollar defensas contra el virus es de unos dos años. Por ello, en determinadas circunstancias estaría indicado realizar algún tratamiento como pueden ser: si aparecen eccemas a causa del molusco; si los niños no pueden realizar sus actividades habituales por culpa de los molluscum; si aparecen en zonas muy molestas como en la cara o los párpados; si pican mucho; o si se infectan con facilidad. La piel es capaz de eliminar el virus por sí sola sin dejar rastro del virus, sin embargo, esto podría tardar incluso años. 

Mientras esto sucede existe el riesgo de propagación del virus por auto-inoculación a otras áreas de la piel y contagio a otros niños, por lo que sí es recomendable su tratamiento. 

¿Cuál es su tratamiento?

Existen diferentes formas de tratamiento con resultados variables, que dependen también de la edad, localización y número de lesiones que presente el niño. El más efectivo pero que puede resultar doloroso y traumático en algunos niños es el curetaje (rascado) de cada una de las lesiones. Para mitigar el dolor se aplica anestésico tópico previo al procedimiento, pero incluso así puede experimentarse algo de dolor. Con este tratamiento no suele quedar cicatriz.

Se ha empleado también crioterpia (spray de nitrógeno líquido) que congela los moluscum para que luego se caigan. La criterpia puede dejar cicatriz o una mancha blanca o marrón por lo que no suele ser un tratamiento de elección. 

Una alternativa indolora al tratamiento pero menos efectiva es la a aplicación tópica de hidróxido de potasio al 5%. Este producto se aplica una vez al día sobre cada molusco y se retira a los dos minutos. El hidróxido de potasio después de unos días de aplicación provoca una irritación del moluscum que finalmente es la que acaba curando al moluscum. 

Uno de los problemas con este tratamiento es que puede irritar, especialmente en niños atópicos y que suele ser insuficiente para moluscos de gran tamaño. También se ha empleado la crema imiquimod, si bien no es una indicación aprobada. 

Existen otros productos más fuertes como la cantaridina que el dermatólogo puede aplicar en la consulta cada dos o tres semanas. La cantaridina provoca una pequeña ampolla, y cuando ésta se seca el molusco suele curarse. El principal problema de la cantaridina es que puede provocar ampollas grandes en algunos pacientes. 

La administración de suplementos de zinc ha mostrado tener un efecto potenciador del sistema inmune y podría utilizarse en terapia coadyuvante en el tratamiento para favorecer la autoeliminación del virus. 

Es importante discutir con el dermatólogo la mejor opción en cada caso particular. 

¿Después de tratar, pueden volver a salir los moluscos?

Es posible que en las dos primeras semanas después del tratamiento vuelvan a aparecer moluscos. Ello suele ser debido a que se nos pasó por alto algún molusco y éste vuelve a contagiar o bien que en el momento de realizar el tratamiento era un molusco que aun estaba incubándose y no era visible. 

Generalmente una vez el niño se ha curado completamente es poco frecuente que se vuelva a contagiar. 

¿Cómo prevenir el contagio?

Para prevenir el contagio suele ser útil la adopción de las medidas siguientes:
  • Evitar cualquier actividad o deportes con contacto físico estrecho o el contacto con las zonas de la piel afectadas de otras personas.
  • No compartir baño, ropa, churros o toallas ni bañarse en la misma piscina que otros niños que se sepa que tienen moluscos.
  • Cubrir con ropa, tiritas o esparadrapo las zonas afectadas.
Eulàlia Baselga Torres. Cap del Servei de Dermatologia Pediàtrica de l'Hospital Sant Joan de Déu

Eulàlia Baselga Torres

Jefa del Servicio de Dermatología Pediátrica. 

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