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¿Es un problema que tu hijo se chupe el dedo?

21/06/2016

A muchos niños les cuesta quitarse el hábito de llevarse el dedo a la boca. A algunos padres les preocupa que esto pueda dar lugar a problemas dentales, mientras que otros consideran, simplemente, que es una costumbre fea. Pero lo que muchos no saben es que conocer las causas de ese gesto es fundamental para ponerle fin.

Los pequeños tienen una tendencia natural a ponerse el dedo en la boca y succionarlo. Se conoce como el reflejo de Babkin, y aparece ya desde que se encuentran en el vientre materno. Más tarde, es el gesto instintivo que le permite alimentarse de la leche materna. Por eso, dar de mamar al niño o ponerle el chupete en la boca es una forma fácil y rápida de que deje de llorar.

En todo caso, hace tiempo que está demostrado que la succión es una forma de que el pequeño se relaje. Un niño se chupa el dedo cuando necesita sentirse más seguro, más arropado, o sencillamente, más feliz. Se trata, según diferentes especialistas, de un comportamiento de consuelo a sí mismo. Por eso, lo más normal es que el niño se lleve el dedo a la boca cuando está demasiado estimulado o se siente intimidado o incómodo.

¿Cuándo este hábito debe empezar a preocuparnos?

De entrada, sólo nos tiene que extrañar si lo practican niños mayores de cuatro años. Además, no es nada sorprendente que se empiece a hacer en la edad preescolar, cuando el pequeño se enfrenta a situaciones nuevas y desconocidas, incluso aunque nunca lo haya hecho hasta entonces.

Nunca deberá evitarse este hábito por las malas. En vez de eso, los especialistas aconsejan premiar la conducta del niño o alabarla cuando este decida abandonar la costumbre. Tampoco está de más señalarle referencias positivas, como hermanos mayores o compañeros de clase que no lo hagan. Si los padres optan por reñir al hijo, es probable que sólo consigan que se chupe el dedo aún más. En cambio, mientras el pequeño duerme, sí que debe impedirse que realice el gesto.

Si reclama el chupete dáselo y ve quitándoselo poco a poco. Es más fácil abandonar este hábito que el de chuparse el dedo. Eso sí, en cuanto esté dormido, sácale el dedo o el chupete de la boca. A pesar de todo, el consejo más importante es entender las causas. Si el niño se chupa el dedo en situaciones estresantes, lo que deberíamos hacer es aplacar su estrés, abrazándolo, u ofreciéndole un peluche u otro juguete.

No está probado que este hábito provoque daños en los dientes. Tan sólo en casos extremos, si se abusa mucho de él durante mucho tiempo y con mucha intensidad, puede ser la causa de alguna malformación de las encías, o de la mala colocación de los incisivos superiores.

Referencia bibliográfica:

"Cómo eliminar este hábito. Aún se chupa el dedo". Sinews. 2012 [Fecha de consulta: 20 de febrero de 2016]. 

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