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La polución aumenta los ingresos hospitalarios infantiles

28/03/2019

La salud es un derecho fundamental del ser humano y respirar un aire limpio contribuye a un estado de salud óptimo. Por el contrario, la calidad del aire a menudo se ve notablemente alterada por la presencia de una serie de sustancias de diversa naturaleza que resultan tóxicas para la salud, y que conocemos como contaminantes.

La contaminación medioambiental supone una concentración excesiva en la atmósfera de dióxido de nitrógeno (NO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), hidrocarburos como el benceno, y las partículas en suspensión de tamaño inferior a 2,5 μ y 10 μ, entre otros.

En las grandes ciudades la polución es noticia habitual y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medio Ambiente y organizaciones como Ecologistas en Acción, emiten periódicamente informes con datos obtenidos de manera objetiva, e informan y alertan sobre los efectos nocivos que tiene la polución atmosférica para la población en general y para la infancia en particular.

El peligro de la polución en los niños

La salud de los niños es un reflejo casi exacto de la contaminación ambiental. Ciertas características anatomofisiológicas marcadas por la inmadurez de los sistemas y aparatos en los niños, así como unos comportamientos propios de la infancia (los niños más pequeños gatean, se llevan las manos a la boca y objetos variados) y también aspectos sociales en sus hábitos de vida (pasan mucho tiempo al aire libre) son la razón por la que son menos capaces que los adultos en neutralizar y eliminar de su organismo los contaminantes externos.

Un estudio llevado a cabo en el Hospital Niño Jesús de Madrid ha evidenciado que los picos de polución se corresponden con un aumento de ingresos hospitalarios infantiles. La relación es lineal, lo que indica que las consecuencias en la salud se relacionan directamente con la variación de las condiciones ambientales.

El trabajo, que ha publicado la Revista de Pediatría de Atención Primaria, ha recogido datos del centro madrileño entre 2012 y 2016. En total, se han estudiado 10.512 ingresos (5.328 por procesos respiratorios). La edad media era inferior a los tres años, y se tomaron los datos de contaminación de las estaciones del Ayuntamiento de Madrid.

Los resultados del estudio

De los contaminantes que se estudiaron, en el dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y benceno la relación tenía una máxima fiabilidad estadística. En cada aumento en los índices se correspondía otro en los ingresos hospitalarios de la misma intensidad. Tanto, que haciendo un cálculo inverso, se podría decir que si Madrid hubiera cumplido el máximo de concentración de dióxido de nitrógeno recomendado, 40 microgramos por metro cúbico de aire, 789 niños habrían evitado la hospitalización.

Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, señala que el valor de estos trabajos es que son "un toque de atención". "El 90% de los niños está respirando aire contaminado, y esto hay que tenerlo en cuenta", afirma. El artículo señala que, según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo mueren dos millones de menores por la contaminación cada año, de los cuales 30.000 son europeos.

La polución, una amenaza para la salud infantil

En 2005 la OMS estableció unos valores límites recomendados para cada uno de los contaminantes, con la advertencia de que la presencia de estas sustancias por encima de estos valores supone un grave riesgo para el equilibrio medioambiental, entendiendo por medio ambiente el espacio donde se desarrolla la vida y que incluye el aire, el agua, el suelo, los seres vivos y las relaciones que se crean entre ellos.

Dada la importancia del tema, desde hace años se vienen desarrollando por parte de organismos internacionales, gobiernos y grupos de investigación, una serie de estrategias y proyectos centrados en factores ambientales concretos y relacionados con la infancia, que es la población más vulnerable.

De especial interés en nuestro país es el proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA) que se inicia en 1998. Consiste en una red con varias líneas de investigación abiertas y está dirigido por Jordi Sunyer. Comenzó estudiando a las madres gestantes de 4.000 niños y hace un seguimiento del papel de los contaminantes en las patologías que presentaban hasta los 18 años relacionándolas con los niveles de polución atmosférica. Las conclusiones de todos los proyectos y estudios realizados es que el desarrollo físico, social e intelectual del niño requiere un ambiente protegido y protector, por lo que la contaminación constituye el mayor riesgo para la salud infantil.

Acceso a la fuente de consulta:

Impacto de la contaminación ambiental en los ingresos hospitalarios pediátricos: estudio ecológico. Revista Pediatría Atención Primaria. [Fecha de consulta: 28/03/2019]

"La polución aumenta los ingresos hospitalarios de niños". El País. [Fecha de consulta: 28/03/2019]

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