El poder de las palabras. ¿Cuál es la diferencia entre etiquetar y diagnosticar?

01/03/2021

Muchos neuropediatras, neuropsicólogos, psicólogos, suelen oir demasiadas veces como los padres expresan su preocupación porque vayamos a etiquetar a sus hijos. Incluso a veces padres, muy sensatos y preocupados, que intentan saber por qué su hijo o su hija tiene dificultades, son juzgados por el mismo motivo.

El poder de las palabras: 

Las palabras provocan en nosotros emociones y pensamientos que traducimos a la manera de comportarnos con nosotros mismos y con los demás.

La palabra diagnóstico proviene del griego διαγνωστικός diagnostikós (del prefijo día-, "a través", y gnosis, "conocimiento" o "apto para conocer") alude al proceso de reconocimiento, análisis y evaluación de una cosa o situación para determinar sus tendencias, solucionar un problema o remediar un mal.

La palabra etiquetar se refiere a clasificar a alguien o algo.

Sólo con que nos leamos lo que significa etiquetar o diagnosticar ya podemos darnos cuenta de que la palabra diagnosticar lleva implícito un proceso que requiere de conocimiento y estudio para un fin muy claro que es ayudar a solucionar o mejorar un problema.

Sin embargo, la palabra etiquetar implica que lo que queremos es clasificar y una vez clasificado hemos cumplido. Podemos de hecho etiquetar sin ningún esfuerzo y lo puede hacer cualquiera porque no implica la necesidad de ningún conocimiento ni proceso. Para etiquetar no es necesario acudir a un profesional cualificado, lo puede hacer tu vecina, un amigo… cualquiera te puede etiquetar de lo que quiera en cualquier momento sin esfuerzo por lo que no tiene ningún valor.

¿A qué nos dedicamos como neuropediatras especializados en trastornos del neurodesarrollo?

Muchas veces en la consulta nos vemos obligados a aclarar que como neuropediatras no hemos dedicados todos estos años de esfuerzo y estudio para cumplir nuestro objetivo de clasificar a los niños; este chico es un TDAH, esta niña es disléxica, este TEA… Intentamos no tomárnoslo como algo personal y somos muy consciente de que el error está en la palabra y en su poder; así que habrá que insistir en las diferencias e intentar entendernos hablando, sobre todo por el bien de los niños.

Los padres están preocupados por sus hijos y tenemos muy claro que cuando consultan es porque buscan ayudarlos. Nos gustaría que todos pudiesen entender que cuando se llega a un diagnóstico se intenta que sea lo más individualizado posible y que éste sólo es útil si en base a él ponemos en marcha las ayudas que tanto el niño como la familia necesitan para mejorar sus vidas. Éste es nuestro objetivo último. Para ello hemos de coordinarnos entre todos los profesionales que trabajamos con el niño y también con su familia, la más importante.

Un diagnóstico nos ayuda a entender a todos (su pediatra, profesor, psicólogo…) de una manera rápida y muy generalizada qué puede necesitar el niño en su casa, en el colegio…para posteriormente elaborar un plan individualizado en razón a su perfil, ya que no todos los niños con diagnóstico de TDAH, TEA, dislexia… son iguales, de hecho, son muy diferentes.

Etiquetar limita y diagnosticar da herramientas para poder afrontar las limitaciones

Llegados a este punto creemos que es muy lógico concluir que simplemente etiquetar a alguien lo limita. Muchos padres tienen miedo a que sus hijos o el colegio se escuden en un diagnóstico y se permita que el niño deje de esforzarse en leer o estudiar o hacer amigos…depende del caso y se rinda ante sus dificultades. Está claro que si los etiquetáramos pues probablemente así sería. Como lo que hacemos es analizar y comprender el perfil neuropsicológico y conductual individualizado del niño o niña; es decir de Pau, de Julia, de Teo…de quien estemos valorando, pues podremos trabajar con él o ella para saber qué estrategias le van a ser útiles para que sus dificultades lo limiten lo menos posible y qué puntos fuertes le van a dar más fortaleza.

Las palabras tienen la capacidad de crear o de destruir

El objetivo de este artículo es poder entender que cuando se acude a un profesional por las dificultades que pueda tener un niño no se acude en busca de etiquetas sino en busca de ayuda para mejor la calidad de su vida. Para poder hacer ésto es necesario hacer un buen análisis individualizado, basado en el conocimiento científico, de los puntos fuertes y débiles del niño. Es necesario hacer un buen diagnóstico.

Por favor, usemos bien las palabras para que mejoren nuestras vidas.

Conchita Fernández Zurita, neuròloga pediàtrica experta en estimulació precoç

Conchita Fernández Zurita

Neuróloga pediátrica, experta en estimulación precoz. Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar (UTAE)

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