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Niños inquietos, ¿un beneficio para la salud?

18/10/2019

Los movimientos nerviosos de los niños a los que les cuesta estar quietos, suelen ser considerados como un signo de aburrimiento o falta de atención que puede distraer a sus compañeros. Padres y profesores suelen exigir que sus hijos o alumnos dejen de hacerlo; pero esta característica podría ser buena para su salud. Una investigación reciente sugiere que esta conducta puede ayudar a los niños/as a protegerlos de la obesidad, mejorar su salud cardiovascular e, incluso, salva vidas.

Cómo se llevó a cabo la investigación

En un estudio reciente se midió el gasto energético de 40 niños/as de entre cuatro y seis años, durante una hora, en un "calorímetro de sala". Se trata de una cámara, del tamaño de un dormitorio pequeño, en el que se mide con precisión el gasto energético a partir de la cantidad de oxígeno que se respira y la cantidad de dióxido de carbono que se expira.

Todos los niños/as siguieron el mismo procedimiento: 30 minutos mirando la televisión, 10 minutos dibujando y 20 minutos jugando con juguetes en el suelo. En el experimento se contó el número de veces que los niños/as cambiaban de postura y se tomó esta cifra como medida de su necesidad de moverse.

Los resultados del estudio

Los movimientos que se presenciaron (conjuntamente con investigadores australianos de las Universidades de Wollongong y Deakin) variaron enormemente, a pesar de que todos los niños llevaron a cabo las mismas actividades estándar. Se produjeron 53 cambios de postura/hora en el tercio más movido de la muestra, y solo 11 movimientos por hora en el tercio menos inquieto. Estas diferencias afectaban directamente el número de calorías quemadas.

La diferencia entre cada grupo era más o menos de unas 6 calorías por hora. Pero si extrapolamos esta cifra por el consumo de calorías consumidas durante meses o años, esto podría provocar grandes diferencias en gasto de energía.

Al fin y al cabo, los niños de esta edad suelen pasar alrededor de nueve a diez horas al día sentados, por lo que una diferencia de seis calorías por hora sentados, se convierte en una diferencia de 60 calorías al día, 420 calorías por semana (aproximadamente tres bolsas de chips), y 22.000 calorías al año (equivalentes a unos 2 kg de peso corporal en un niño de 20kg).

La televisión aumenta el riesgo de obesidad

El estudio también confirmó que los niños eran mucho menos movidos mientras miraban la televisión que cuando dibujaban, pintaban o jugaban con juguetes en el suelo. Esto puede explicar, en parte, por qué el tiempo dedicado a ver la televisión aumenta el riesgo de obesidad en niños/as de esta edad, en comparación con otras actividades sedentarias.

Al mismo tiempo, un estudio más antiguo descubrió que los adultos movidos también evitaban aumentar de peso cuando se excedían con la comida, en comparación con los individuos menos inquietos. En conjunto, esta evidencia sugiere que las diferencias en la tendencia a ser más "torbellino", pueden explicar, en parte, por qué algunas personas son más susceptibles a la obesidad que otras.

¿Ser “movido” como estrategia de salud?

Actualmente ya se ha aceptado que permanecer largos ratos sentado es perjudicial para la salud, y es posible que el hecho de realizar movimientos nerviosos pueda reducir los daños que ello representa. Un estudio de más de 12.000 mujeres adultas en el Reino Unido comprobó que la cantidad de tiempo dedicado a estar sentado durante el día, permitía prever el riesgo de muerte prematura durante los doce años posteriores.

Al comienzo del estudio, se les pidió a las mujeres que auto-evaluaran su tendencia a moverse en una escala del 1 al 10. En el tercio más movido los riesgos de muerte prematura, vinculados a una actitud sedentaria, se redujeron sustancialmente en comparación con el tercio menos movido.

El hecho de que "los movimientos nerviosos" puedan reducir la mortalidad prematura no ha sido objeto de exploración en este estudio. Sin embargo, un estudio más reciente, basado en adultos, descubrió los efectos nocivos del sedentarismo prolongado, en los vasos sanguíneos de las piernas, que se podían paliar pidiendo a los participantes que hicieran movimientos con las piernas mientras estaban sentados. También se considera que los individuos más inquietos puedan tener algún tipo de protección contra enfermedades cardiovasculares en comparación con los individuos menos movidos.

El valor de ser un "torbellino"

Los "movimientos nerviosos" no se consideran importantes para la salud en este momento, pero las investigaciones, cada vez más evidentes, sugieren que debería serlo. La evidencia podría incluso conducir a nuevos (y muy necesarios) enfoques para prevenir la obesidad y promover la salud cardiovascular.

Estos enfoques pueden ser particularmente prácticos, ya que conllevan cambios relativamente pequeños en la manera de vivir. Hacer pequeños movimientos, o levantarse de vez en cuando durante los períodos en que estamos sentados en casa o en el aula, lejos de ser una costumbre molesta, podría ser precisamente lo que necesitamos.

Acceso a la fuente de consulta:

Why fidgeting could be good for your child’s health. The Conversation [Fecha de consulta: 18/10/2019].

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