Navidad y regalos: consejos para familias

03/12/2021

La Navidad es una época esperada por muchos niños, pensar en ella es pensar en la idea de recibir regalos. Sentimientos de amor, felicidad  y  la  “magia” de la Navidad se asocian  a los mismos.

Pero esta idea de la Navidad no siempre tiene efectos positivos sobre nuestros hijos e hijas. Hemos de tener en cuenta que regalar y cómo hacerlo. En este artículo hemos querido compartir algunas consideraciones.

¿Qué tipo de regalos son adecuados?

Debemos escoger adecuadamente los regalos que durante las fiestas de Navidad (Tió, Papá Noel, los Reyes Magos...) traerán a nuestros hijos y para ello es importante tener en cuenta siempre sus preferencias.

Escribir la carta con ellos nos ayudará, ya que podremos tener en cuenta sus gustos a la hora de elegir, pero también tener en cuenta si son adecuados para ellos o no.

En general son preferibles aquellos regalos que ayudan a imaginar, a practicar habilidades, a sociabilizar, a transmitir respeto a los demás y a mantenerles activos físicamente. Podemos también invitarles a pensar en regalos no materiales. Conseguiremos así que los regalos sean variados y con funciones diferentes.

Al elegirlos, hay que tener cuidado en no hacerlo en base a campañas publicitarias o a una determinada “marca”, tampoco tiene porque ser el más caro o sofisticado, ya que eso no significa que sea el mejor ni el más adecuado para nuestros hijos, ni nos convierte en los mejores padres. También es importante intentar no caer en estereotipos de sexo u otro tipo, ante todo hay que tener en cuenta sus preferencias si estas son adecuadas.

Una duda que surge a muchos padres y madres es la conveniencia de regalar dispositivos tecnológicos. No hay problema siempre que sean adecuados y podamos garantizar que los podremos controlar y limitar el acceso. Los niños a día de hoy están inmersos en un mundo tecnológico y no podemos pretender que no tengan juegos de este tipo, pero sí hemos de ser capaces de poder regular su uso. Lo mismo ocurre con los juegos violentos, sirve de muy poco el prohibirlos, en ocasiones incluso se puede conseguir lo contrario, generar un mayor interés, pero sí hemos de hacerles ver que la violencia es rechazable. Más que prohibir uno u otro juego se trata de inculcar valores, normas y límites en su uso.

A modo general puede servir tener en cuenta la llamada "regla de los cuatro regalos" que aconsejan muchos psicólogos: uno que necesite, uno que use, uno que desee mucho y algo para leer.

¿Qué ocurre si hay un exceso de regalos?

Los niños no solo asocian en ocasiones la Navidad con recibir regalos, sino con muchos, muchos, muchos regalos. Los padres y madres no somos conscientes que el exceso de regalos puede ser tan perjudicial en ocasiones como su carencia.

Al hacer la lista de regalos con ellos es un buen momento para poner límites. No por más cantidad será más feliz.

En algunos niños el exceso de regalos puede provocar un estado de hiperexcitación que hace que no disfruten de los mismos, que pierdan su sentido. Pasan de uno a otro sin jugar con ninguno de ellos.

Como padres sabemos que cuando nuestros hijos reciben muchos regalos, algunos de ellos quedan en el olvido y no llegan siquiera a jugar con ellos o incluso algunos son despreciados.

Algunos niños "hiperregalados" nunca están contentos y no son capaces de apreciar lo que reciben. Pueden llegar a ser niños permanentemente insatisfechos con baja tolerancia a la frustración. Seguro que hemos escuchado frases como: “esto no es lo que quería”, “no es lo que había pedido”, “quería esto otro”.

Hemos de ser conscientes que un exceso de regalos en ocasiones puede tener que ver con sentimientos no resueltos en nosotros mismos, como puede ser el sentimiento de culpa que nos genera no poder pasar el suficiente tiempo con nuestros hijos e hijas. En otras ocasiones padres separados “compiten” por el cariño del hijo a través de ver quien pide más regalos.

¿Qué ocurre si hay pocos regalos?

En muchos casos hay niños, que contrariamente, reciben pocos regalos debido a que sus padres no tienen una buena posición socio-económica.

Los juguetes favorecen el psicodesarrollo de los niños por lo que estos serán más vulnerables a tener carencias durante el mismo al no poder desarrollar determinadas capacidades a través del juego.

Los niños se comparan continuamente con los demás. Esto hace que  pueda aparecer el sentimiento de ser “menos que los otros niños”, “no ser merecedores de cariño”, “haber hecho algo mal”. En general una mayor vulnerabilidad y sentimientos de inferioridad.

Los padres y madres poco podemos hacer respecto a la publicidad o el entorno que nos rodea que incitan a comprar muchos regalos asociados con la felicidad, pero si podemos hacer que nuestro hijo entienda que el número de regalos no tiene que ver con su valía, ni con el cariño que le tenemos.

También como padres hay que ayudarles a afrontar la tristeza que pueden llegar a sentir en esta situación pudiendo ofrecer otras alternativas no materiales que les hagan sentir valiosos y queridos.

¿Amenazar o chantajear con no tener regalos si se portan mal?

Frases como "pórtate bien o los Reyes no te van a traer nada...", "te van a traer carbón por portarte mal..." sencillamente no deben ser empleadas nunca.

Con ellas rompemos la ilusión infantil de recibir cariño y regalos del mundo adulto de una manera incondicional y mágica. Más tarde cuando por evolución cognitiva termina la etapa del pensamiento mágico y los niños saben que hemos sido los padres quienes se lo negamos o amenazamos, sienten que nuestro cariño hacia ellos depende más de lo que hagan que de ellos mismos.

En realidad, las amenazas o chantajes centrados en regalos pueden actuar como experiencias negativas en los niños sin obtener resultados a nivel educativo o psicológico. Harán lo que les pedimos por temor a la consecuencia de quedarse sin regalos pero sin haberlo interiorizado y no porque estén motivados o sientan que tienen que hacerlo.

Enviamos además el mensaje de que nuestro amor no es incondicional “que le queremos haga lo que haga”, sino que tiene que ver con su conducta.

Al hacer esto favorecemos a su vez que emplee la amenaza hacia los otros cuando él quiera conseguir cosas de ellos.

Si los regalos son "por portarte bien" acaban interpretando que los niños y niñas con menos regalos son menos buenos. Viven así el mundo dividido entre buenos y malos y lo hacen en función de los regalos/bienes materiales que reciben.

Además cuando los padres amenazamos con que no tendrán regalos para Navidad nos ponemos en una postura muy difícil de cumplir y al no hacerlo perdemos credibilidad frente a nuestros hijos.

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos e hijas no es material, es ofrecerles nuestro amor incondicional y pasar todo el tiempo que podamos con ellos.

Salomé Juan Vidal

Salomé Juan Vidal

Médico psiquiatra. Coordinadora de los Dispositivos de Salud Mental Infanto-Juvenil Garraf. Hospital Sant Joan de Déu Barcelona.