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«De nada sirve brillar con la mente si el corazón está seco». Entrevista a Ramiro Calle, introductor del Yoga en España.

31/08/2015

En tu escuela de yoga tendrás alumnos que son padres y madres, ¿Los ves felices?

Hay, claro que sí, diferentes padres y madres. Unos son más felices y otros más desdichados, obviamente. Depende de la relación entre ellos, la relación entre padres e hijos y otros muchos factores. Enseñamos a los alumnos que la dicha también hay que buscarla dentro de uno y tiene mucho que ver con la paz interior. 
 
¿Nos puedes explicar qué es y qué nos lleva a la putrescibilidad?

Detrás de todo está la voracidad del ego. El ego crea tres tendencias insanas: la ofuscación, la avaricia y el odio. Todo poder es simiente de putrescibilidad. Esto pasa también, por tanto, en las organizaciones y lo instituido. Mientras no cambie la mente del ser humano, habrá putrescibilidad y corrupción. Todo sería diferente si las tendencias insanas fueran vencidas por las sanas: lucidez, generosidad y compasión.  

«Tal como nos sentimos, así nos relacionamos». 

¿Es posible aprender a ser padres y madres felices?

Por supuesto. Hay que lograr relaciones armónicas, sinceras, generosas y tolerantes. Uno debe empezar por armonizarse consigo mismo. Si superamos agujeros psíquicos y carencias emocionales, nos llevaremos mejor con los demás. Tal cómo nos sentimos, así nos relacionamos. 

«Tenemos expectativas sobre los hijos, que son las nuestras y no las suyas».

¿Transmitimos un concepto erróneo de la felicidad a los hijos?

Proyectamos nuestros deseos y no enseñamos a los niños a descubrir sus propios valores y desarrollar sus potenciales. Tenemos expectativas sobre los hijos, que son las nuestras y no las suyas. Les hacemos creer, como nos han hecho creer a nosotros, que la dicha es solo diversión y entretenimiento, y no les enseñamos a estar con ellos mismos, a saber propiciar su paz interior.   
 
En alguna ocasión has comentado que los colegios a los que fuiste de niño eran campos de concentración, ¿por qué?

En mi época era así, como explico en mi autobiografía; ahora por fortuna todo es diferente. Tuve que soportar los golpes del director de mi colegio, un ciego bastante sádico. Era el colegio Alemán. No había ningún lugar para la creatividad, sino para la obediencia ciega y abyecta. Eso mata lo mejor del alma infantil. 

«La falta de respeto de los alumnos por los profesores es alarmante y clamorosa. La suma de información no es sabiduría». 

¿Y qué opinión le merecen los colegios de hoy en día?

La educación es la que falla en general. Hoy en día la falta de respeto de los alumnos por los profesores es alarmante y clamorosa. Y como el sistema educacional es malo por lo general, se basa en acumular datos y nada más, pero la suma de información no es sabiduría. 

¿Qué debemos hacer para ser nuestros propios líderes?

Apuntalar adecuadamente su autoestima y no ser con ellos ni demasiado condescendientes ni demasiado autoritarios. Pero enseñarles que la vida muchas veces hay que afrontarla con esfuerzo y con dolor, eso es lo importante, como decía Eric Fromm.  
 
Muchos padres no quieren ver sufrir a sus hijos y lo que hacen puede que sea perjudicial para el propio niño, como la sobreprotección ¿qué les recomiendas? 

La sobreprotección es terrible para la psicología del muchacho. No aprende a vivir y luego será muy vulnerable porque tendrá muchos problemas.
 
¿A qué deberíamos darle más valor?

Al equilibrio psíquico, a la compasión, a la acción correcta.

¿Crees que la crisis ha aportado algo bueno al espíritu del alma?

Los especuladores aún han especulado más, han abusado más de los débiles. Nada va a cambiar si no cambia la mente del ser humano y eso comienza con la educación adecuada y desde la infancia. Hay que trabajar para una educación no basada sólo en la cultura y la acumulación de datos, sino en la autoformación, la educación social, el respeto y la compasión. De nada sirve brillar con la mente si el corazón está seco.

  La Granja

 
Esta es una entrevista realizada por La Granja, Granja Escuela que se dedica íntegramente a la educación y a la enseñanza de niños y jóvenes en edad escolar a través de las emociones.

La Granja contesta

¿Cómo ayudo a mi hijo a brillar con la mente y el corazón?

Pues dando tanta importancia, en horas y dedicación, a las matemáticas como a la generosidad, al inglés como a la capacidad de esfuerzo, a la ortografía como a permitir que se equivoque y se frustre para que aprenda a levantarse por si mismo. 

La enorme presión que sentimos los padres por los deberes y los estudios de nuestros hijos, junto a nuestras expectativas de que cuanto mejores notas más feliz será, nos lleva a preocuparnos de tal manera que dedicamos cada tarde un montón de horas al estudio, lo que provoca que no nos quede tiempo para entrenar otras habilidades personales y sociales como la empatía, la autoestima, la confianza o la automotivación.

¡Pero recuerda que nunca es tarde para cambiar aquello que no nos gusta!

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