Mitos sobre las altas capacidades

17/10/2022
Popularmente, cuando pensamos en personas con altas capacidades lo asociamos a personas superdotadas. Nos imaginamos súper hombres y súper mujeres que lo hacen todo bien, que son buenos en todo, que tienen una memoria impresionante y acumulan datos sobre ciertas áreas de conocimiento. También, a menudo, se relaciona con personas “algo raras” y peculiares (esos genios incomprendidos, solitarios o extravagantes). Pero esto no tiene por qué ser así.
 
Las personas con altas capacidades son personas que son capaces de utilizar sus recursos cerebrales de manera más eficiente comparado con sus iguales. El concepto es algo difuso y depende de la orientación teórica o el enfoque del profesional que las concibe, pero hay cierto consenso en algunos aspectos:
  • Cuando los expertos hablan de personas con altas capacidades intelectuales (AACC) se refieren a dos perfiles de personas: las personas superdotadas y las talentosas. Ambos perfiles son diferentes y no podemos generalizar características de personalidad entre ellas. El concepto que les une es que son personas con alguna potencialidad intelectual elevada en distintas áreas que pueden ser el cociente intelectual, la creatividad y aptitudes en distintas áreas. 
  • El perfil de superdotación describe personas que presentan un rendimiento elevado tanto en pensamiento convergente (razonamiento lógico) como divergente (creatividad). Pueden ser más o menos extrovertidos o hábiles socialmente pero no les comporta ninguna patología y, a pesar de tener sus preferencias e intereses, son capaces de adaptarse a distintos contextos sociales. 
  • Sin embargo, cuando hablamos de talento hablamos de personas que destacan en un área específica. Por ejemplo existen los talentos matemáticos, talentos verbales, académicos, lógicos, artísticos o sociales (entre otros). Estas personas destacan de manera excepcional en una de estas áreas pero rinden dentro de la normalidad (en ocasiones incluso de manera deficitaria) en las demás áreas que no forman parte de su talento.

Por tanto, los perfiles de altas capacidades no se definen por dificultades conductuales o de relación social, sino que, características como la inadaptación social o una disfunción ejecutiva se comportarían como variables independientes que se pueden o no presentar haya o no haya altas capacidades. De hecho, perfiles como la superdotación y algunos talentos actuarían como factores protectores ante dificultades en estas áreas. 

En conclusión, debemos desterrar las siguientes ideas o mitos en referencia a las altas capacidades (AACC):

  • Tener altas capacidades es ser superdotado. 
  • Tener altas capacidades es tener una memoria extraordinaria para recordad datos, fechas, nombres,…
  • Tener altas capacidades tiene como consecuencia tener dificultades de relación social o de conducta.
  • Tener altas capacidades implica tener dificultades para prestar atención o controlar la impulsividad.
  • Tener altas capacidades hace que el niño/a no pueda adaptarse a diferentes contextos o ideas nuevas y que le cuesta ceder. 

Desde un enfoque neuropsicológico consideramos que, para ser consideradas personas con altas capacidades, además deben ser capaces de aplicar su potencial de alguna manera en su vida cotidiana o académica. Es decir, su habilidad debe reflejarse de alguna manera. De nada sirve obtener una puntuación elevada en un test si luego no se es capaz de aplicar esa habilidad en algún ámbito de la vida. 

La idea de que “tener alta capacidad es equivalente a obtener una puntuación de 130 en un test” hace casi 20 años que está desterrada. En la actualidad los expertos coinciden en que se debe entender desde un enfoque más amplio donde también es necesario tener en cuenta variables sociales y emocionales. Estas favorecerán u obstaculizarán la aparición de la alta capacidad en aquellos individuos que tengan una dotación biológica de base. 

En el caso de los niños/as con altas capacidades, tampoco podemos esperar que su potencialidad se refleje en forma de éxito académico. Es decir, no todos los niños con altas capacidades sacan notas excelentes en el colegio. En el caso de niños y niñas talentosos es posible que los contenidos escolares no tengan relación con su talento o interés específico (por ejemplo, un talento musical no tiene relación con los contenidos que se den en la asignatura de biología). En el caso de las personas superdotadas, es posible que caigan en la desmotivación cuando las clases son de estilo expositivo y basadas en la repetición y esto podría hacer que rindieran por debajo de su potencial.

Teniendo en cuenta estos aspectos, si sospechamos que nuestro/a hijo/a puede tener altas capacidades, lo adecuado es consultar un especialista para que haga una valoración. De esta manera se podrá hacer una descripción de sus puntos fuertes cognitivos y de su estilo de aprendizaje para así ofrecerle un entorno y estimulación adecuada que ayude a desarrollar al máximo su potencial. Además, nos ayudará a prevenir un posible fracaso escolar que puede acompañar unas altas capacidades si no son atendidas de manera adecuada. 

 

Acceso a las fuentes de consulta:

Borges del Rosal, M. Á., Hernández Jorge, C. M., & Rodríguez Naveiras, E. (2011). Evidencias contra el mito de la inadaptación de las personas con altas capacidades intelectuales. Psicothema.

Bucaille, A., Jarry, C., Allard, J., Brochard, S., Peudenier, S., & Roy, A. (2022). Neuropsychological profile of intellectually gifted children: a systematic review. Journal of the International Neuropsychological Society, 28(4), 424-440.

Sastre-Riba, S., & Castelló-Tarrida, A. (2020). Educación de la alta capacidad intelectual. Síntesis.

Sastre-Riba, S., & Ortiz, T. (2018). Neurofuncionalidad ejecutiva: estudio comparativo en las altas capacidades. Revista de Neurología, 66(1), 51-56.

Unitat de Trastorns d'Aprenentatge Escolar (UTAE)

Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar (UTAE)