Mi hijo o hija me desafía constantemente, ¿cuándo preocuparme?

17/11/2022

Es normal que los niños se opongan y desafíen de vez en cuando. De hecho, es una señal de desarrollo saludable. Entonces, ¿cuándo se considera que un niño presenta un trastorno de conducta o un trastorno negativista desafiante?

El trastorno negativista desafiante (TND)

En ocasiones encontramos que el trastorno negativista desafiante es el predecesor al trastorno de conducta. Generalmente se diagnostica al comenzar primaria y deja de diagnosticarse en la adolescencia.
Los síntomas que hay que tener en cuenta para confirmar un patrón de problemas de conducta son: 
  • Estar inusualmente enojado e irritable
  • Perder la paciencia con frecuencia
  • Molestarse fácilmente
  • Discutir con figuras de autoridad
  • Negarse a seguir las reglas
  • Son personas deliberadamente molestas
  • Culpar a los demás por los errores
  • Ser vengativo
Sin embargo, todos los niños pueden tener estos síntomas, lo que distingue al TND de la conducta de oposición normal es lo grave que es y cuánto tiempo lleva presentando los síntomas (al menos 6 meses).
 
Además hay que tener en cuenta que estas conductas problematicas tienen un efecto dañino en las relaciones familiares por la acumulación de situaciones negativas. Los niños que tienen problemas de conducta ponen a los padres al límite de su capacidad de concentración. Los padres se sienten presionados por un lado a actuar con permisividad y por el otro lado a ser hipercoercitivos con la esperanza de que un mayor control haga que el niño escuche. Sin embargo, estos casos no contribuyen a la mejora del comportamiento, más bien lo acentúan y perpetúan pudiendo derivar en un trastorno de conducta.  

Trastornos de conducta

El trastorno de conducta se caracteriza por un comportamiento violento emocional y, a veces físico y por el desprecio por los demás. Los niños con trastorno de conducta exhiben crueldad, desde empujones, golpes y mordiscos tempranos hasta, más tarde, burlas y más acoso de lo que sería normal para la edad, herir a los animales, provocar peleas, robos, vandalismo e incendios provocados. 
 
Principales síntomas del trastorno de conducta:
  • Un desprecio persistente por las normas sociales y los derechos, sentimientos y espacio personal de otras personas.
  • Obtener gratificación de la agresión, el engaño o la coerción.
  • En un niño más pequeño, mentir por el simple hecho de mentir, robar artículos sin valor aparente, acoso implacable.
  • En un niño mayor, provocar peleas, allanamiento de morada, mentir, hacer trampa, robar, vandalismo y comportamiento abusivo emocional o físicamente, incluso empuñar un arma mortal o forzar el sexo. 
  • Los profesionales también intentan determinar si el comportamiento es una adaptación negativa a un entorno problemático, un comportamiento “aprendido” o si la gratificación que proviene de la agresión parece originarse desde dentro.
El tratamiento del trastorno de conducta implica la participación de la familia y la red de apoyo en la terapia. 

Programas para padres para el manejo de conductas problemáticas

Los programas de capacitación para padres buscan reforzar las habilidades que los padres pueden necesitar para manejar el comportamiento problemático de un niño y mejorar la relación entre padres e hijos. Existen diferentes tipos:

  • Capacitación para el manejo de padres (CMP). Orientado a padres con niños de entre 3 a 13 años. El terapeuta enseña y modela las habilidades para lidiar más eficazmente con los comportamientos desafiantes de los hijos durante al menos 10 sesiones. La participación de los hijos en las sesiones dependerá de las necesidades.
  • Adolescentes desafiantes. Orientado a padres con adolescentes de entre 13 y 18 años. Se trabaja tanto con los padres como con los adolescentes con el objetivo de proporcionar recursos de comportamiento familiar para ayudar a cada miembro de la familia a desarrollar habilidades de comunicación, negociación y resolución de problemas más efectivas y corregir cualquier creencia irrazonable que pueda estar impidiendo las interacciones.

Consejos para manejar el comportamiento problemático

Si te encuentras ante un comportamiento problematico has de intentar:

  • No ceder. Mostrar que las rabietas no funcionan.
  • Mantener la calma. Modelar el comportamiento que se espera del hijo.
  • Ignorar el comportamiento negativo y elogiar el comportamiento positivo.
  • Usar consecuencias consistentes.
  • Esperar a hablar hasta que termine la crisis.

 

José Ángel Alda Diaz

José Ángel Alda

Psiquiatra. Jefe de Sección y Coordinador de la Unidad del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Área de Salud Mental