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La importancia de fomentar el juego al aire libre

15/10/2012

Dejar a los niños jugar con total libertad en el exterior es beneficioso para desarrollar su aprendizaje y sus habilidades sociales y emocionales, algo que les ayudará en el futuro.
Hoy en día, y sobre todo en las ciudades, la mayoría de las actividades que realizan los niños se sitúan en lugares cerrados. Ver la televisión, jugar con videojuegos o estudiar ocupan la mayor parte de su tiempo y privan a los más pequeños de llevar una vida más activa, que pasa por estar en contacto con el exterior y con la naturaleza .

Las actividades al aire libre no sólo desarrollan mejores capacidades físicas, gracias a la práctica de deporte, sino que también implican la mejora de otras habilidades beneficiosas para los más pequeños. Ya de por sí, el ejercicio físico ayuda a que los niños ganen confianza en sí mismos , porque desarrollan sus capacidades y vencen sus miedos.

Además, jugar en el exterior ayuda a los más pequeños a mejorar sus habilidades sociales , ya que están en contacto con otros niños y deben aprender a relacionarse, a compartir, a negociar, y en definitiva, a interactuar con los demás. En este sentido, jugar con otros niños también implica la necesidad de desarrollar las habilidades de liderazgo y cooperación , entre ellas aprender a dirigir pero también a ceder, algo que será muy valioso para el futuro.

Asimismo, jugar al aire libre estimula la imaginación y la creatividad de los niños , ya que es un escenario idóneo para inventar juegos e imaginar situaciones. Las oportunidades de aprendizaje son numerosas en los espacios abiertos, donde los niños tienen la posibilidad y total libertad de observar, explorar y experimentar por sí mismos.

Evidentemente, las actividades al aire libre y las habilidades que los niños desarrollan en estos espacios son diferentes en cada fase de crecimiento. En el caso de los bebés, la interacción con los padres es fundamental para desarrollar sus habilidades sociales y ganar confianza y seguridad. Siempre que jueguen en el exterior, es recomendable que lleven sus juguetes musicales y otros similares que estimulen sus sentidos y habilidades.

A partir de los dos años, los niños comienzan a ser independientes a la hora de jugar . A esta edad, es aconsejable que, cuando estén en contacto con otros niños, tengan juguetes similares para evitar peleas. También, es la edad idónea para aplicar 30 minutos de ejercicio moderado cada día, mediante juegos más físicos como jugar a la pelota o imitar movimientos.

Entre los 4 y los 6 años, los niños sienten un interés desmesurado por su entorno , les gusta observar e imaginar, y por lo tanto, la parte creativa gana un lugar privilegiado en su aprendizaje.

A partir de los 6 años, las opciones de juego son más variadas, desde practicar deportes concretos a realizar excursiones y actividades culturales. Crear una zona de juegos en casa puede ser beneficioso para que los niños creen y desarrollen sus aptitudes.

Fuente: http://www.juguetes.es/jugar-al-aire-libre/

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