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El impétigo, una de las infecciones cutáneas más frecuentes en niños

23/10/2018

El impétigo es una de las infecciones cutáneas más frecuentes en la población infantil.

Suele cursar con ampollas o úlceras, que pueden picar y que pueden reventar, dando lugar a la formación de costras. Se puede prevenir siguiendo unos buenos hábitos higiénicos y se suele tratar con pomada antibiótica o con antibióticos tomados por vía oral.

El impétigo está provocado por distintas especies de bacterias y los niños son más proclives a desarrollarlo cuando ya tienen la piel irritada por otros problemas cutáneos. Por ejemplo, una erupción que se rasca repetidamente se puede infectar y acabar evolucionando a impétigo.

Los médicos suelen diagnosticar el impétigo basándose en su aspecto, pero en algunas ocasiones necesitan extraer una muestra del fluido que contienen las ampollas. 

Signos y síntomas

El impétigo suele cursar con la aparición de ampollas o úlceras en la piel de cualquier parte del cuerpo, aunque suele aparecer en nariz y boca, manos, antebrazos y, en los niños más pequeños, el área cubierta por el pañal. Puede cursar con picor. 

Las ampollas pueden ser grandes o pequeñas y pueden o no reventar; a veces se asocia a la formación de costras. 

Contagio

El impétigo es contagioso y se puede transmitir a cualquier persona que entre en contacto con la piel infectada o con objetos que hayan estado en contacto con esta última, como la ropa de vestir, las toallas y la ropa de cama.

Tratamiento

Cuando solo afecta a áreas de piel reducidas, el impétigo se suele tratar con pomada antibiótica. Pero, si la infección se ha extendido a otras áreas del cuerpo o la pomada no parece surtir efecto, es posible que el pediatra recete antibióticos, en forma de comprimidos o de jarabe, que se suelen tomar durante de siete a diez días.

Una vez iniciado el tratamiento, el impétigo debería empezar a remitir al cabo de pocos días. Es importante que el niño se medique siguiendo las indicaciones del pediatra porque, en caso contrario, podría desarrollar una infección cutánea más grave.

Mientras se está curando la infección, se deben lavar cada día y con delicadeza las áreas de piel infectadas utilizando agua tibia, una gasa limpia y jabón antiséptico. Para impedir que el impétigo se extienda a otras partes del cuerpo, es posible que el pediatra recomiende cubrir las áreas afectadas con gasa y esparadrapo o un vendaje plástico holgado. Se deben mantener bien limpias y cortas las uñas del paciente.

Prevención

Unos buenos hábitos higiénicos, como lavarse las manos con regularidad, pueden ayudar a prevenir el impétigo. Facilita que tu hijo utilice agua y jabón para lavarse y asegúrate de que se baña o ducha con regularidad. Presta especial atención a las áreas de piel afectadas por cortes, rasguños, picaduras de bichos, eczema y erupciones.

Si algún miembro de la familia padece impétigo, utilizad jabón antibacteriano y asegúrate de que cada miembro de la familia utiliza una toalla diferente. 

Cuándo llamar al pediatra

Llama al pediatra si tu hijo presenta signos o síntomas de impétigo. Si tu hijo ya ha iniciado el tratamiento, llama al pediatra si la infección no se empieza a curar al cabo de tres días de tratamiento o si el niño tiene fiebre. Si el área que rodea la erupción se enrojece, se calienta o se vuelve sensible a la presión y/o al tacto, informa al pediatra lo antes posible.

Acceso a la fuente de consulta:

Ímpetigo Kidshealth. [Fecha de consulta: 23/07/2015]

 

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