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Hipospadias: una malformación del pene que puede requerir cirugía

16/07/2018
El hipospadias es una malformación del pene que afecta al prepucio, al glande y a la uretra. Consiste en que el orificio de la orina (meato uretral) no se localiza en la punta del pene sino en su cara inferior. Estos niños, al orinar, producen un chorro de orina que sale de la parte inferior del pene y no de la punta. 
 
En los casos más leves, que son los más frecuentes, el meato uretral se localiza sólo un poco más abajo de lo normal, en el glande (hipospadias glandulares) o en el surco entre el glande y el pene (subcoronal).
 
En estos niños la malformación apenas resulta perceptible y puede pasar desapercibida, salvo porque suelen presentar un defecto de fusión en la piel del prepucio que otorga al pene el aspecto del de un niño circuncidado. Esto ha de ser un dato de alerta, dado que lo normal o fisiológico es que los recién nacidos y niños preescolares tengan fimosis (un prepucio estrecho que no puede retraerse y exponer el glande). En los niños con hipospadias glandulares el pene no suele presentar ninguna anomalía funcional relevante, de tal forma que no suele ser necesaria la corrección quirúrgica.
 
En casos menos frecuentes el orificio puede estar localizado en el tronco del pene (hipospadias peneanos) o bien entre los testículos (hipospadias escrotal), y puede ir acompañado de una curvatura inferior del pene, producido por desproporción de los cuerpos cavernosos, o de rotación del eje del pene. 
 
En estos casos puede producir afectación psicológica del niño, por lo que se recomienda su reparación precoz en los primeros años de vida. En caso de no repararse, la curvatura del pene, que se incrementa con la erección, puede afectar a su salud sexual y reproductiva.
 
En algunos casos, pero no de forma sistemática en todos, puede ser necesaria alguna prueba de imagen para descartar otras anomalías internas del aparato urinario. 
 
El tratamiento del hipospadias, cuando está indicado, es mediante cirugía, y tiene como objetivos:
  • Llevar el meato uretral a su localización normal, en la punta del pene. 
  • Corregir la curvatura del pene.
  • Reparar la piel del prepucio y del glande para intentar que tenga el aspecto más parecido posible al de un niño circuncidado. 
Recuerda, ante cualquier duda o señal de alerta conviene consultar con el pediatra.
 

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