• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

«Hay que ser capaz de decir ‘no’ y mantener ese ‘no’»

24/04/2013

Entrevista a Javier Elzo, sociólogo y catedrático de la Universidad de Deusto.

Ha investigado y analizado durante muchos años nuestra sociedad. ¿Considera que nuestros niños y jóvenes están sobreprotegidos?

Aunque existe una sobreprotección en los chavales en ciertos aspectos, como los cuidados personales y los controles médicos de todo tipo, están más abandonados que los niños de otras épocas. Es decir, el control está regulado y estereotipado, pero lo que les falta es la cercanía y el afecto de un encuentro mucho menos formalizado.

En estos últimos cinco o diez años se ha producido una monumental transformación en las familias de nuestra sociedad: la madre ha salido de casa, pero el padre no ha entrado. Nunca antes nos habíamos encontrado con hogares tan vacíos, en los que los adolescentes están realmente solos.

«La madre ha salido de casa, pero el padre no ha entrado»

¿Ya no tenemos sentido de tribu?
La gente de la calle se desentiende de los chavales. Antes, si uno hacía una fechoría en la calle había un adulto que le llamaba la atención; ahora no. Se ha perdido el sentido de la responsabilidad colectiva. Una característica de esta sociedad es que los responsables educativos están delegando sus responsabilidades en instituciones. Se delega y se suceden quejas continuas: “necesitamos más tutores, más especialistas, más inspecciones, más leyes…” para solucionar este o aquel problema.

Ante cualquier hecho se busca responsables y los padres se preguntan  qué hacen las autoridades y las leyes. ¿Considera usted que hay menos autoridad en casa?

Creo que hay menos autoridad en todo.

¿Qué consecuencias comporta la falta de autoridad para los chicos?

Pues que tienen que buscarse ellos mismos las normas.

¿Y entonces?

Hay algunos que son extraordinarios: encuentran las normas, se sitúan, pueden contrastarlas con los padres y se convierten en chicos de 12 o 13 años que razonan como si tuvieran 20. A estos se les empieza a llamar los “niños adultos”. Estos niños siempre tienen a un adulto receptivo a su lado, ya sea un padre, un abuelo, un buen profesor, etc. Por desgracia, no son la mayoría.

¿Y el resto?

Se encuentran con una adolescencia prolongada, con un no saber qué hacer en la vida; son niños más flojos emocionalmente que los de las generaciones anteriores. Cuando esta adolescencia se prolonga en el tiempo ellos se van acomodando. Una vez llegan a la edad adulta se acaban adaptando a la vida, pero en el camino caen muchos.

Háblenos de los chicos excelentes.

Encuentran la armonía entre el trabajo o estudio y la diversión, y no están encerrados en casa bajo la falda de mamá o papá. No son los que viven metidos en su habitación llena de cachivaches modernos. Todo lo contrario, hablo del joven que sale a la calle, que se divierte, que hace deporte, que se relaciona y que se comunica de manera real con otros jóvenes. Es ese chaval al que le preocupan los estudios, lee y básicamente está contento consigo mismo.

«Hay profesores que están hasta el gorro de algunos alumnos y de algunas madres»

Dice usted que los profesores tienen miedo de sus alumnos, o mejor dicho, de las madres de sus alumnos. ¿Lo cree?

Sí, es cierto. Es un dato objetivo, hay profesores que están hasta el gorro de algunos alumnos y de algunas madres.

«Ser profesor es una profesión más complicada que la de médico»

¿Qué hace falta para ser un buen profesor?

Tener talante de profesor. Es una profesión muy complicada, mucho más que la de médico. Hay que tener madera de profesor y hay algunos que no pueden serlo porque no la tienen. Eso sí, pueden ser excelentes tutores o jefes de estudio, pero no profesores.

¿Qué actitudes deben tener?

Principalmente que les apetezca educar, que les guste trasmitir, que no rehúyan del contacto con los alumnos y que les llene ese contacto con los niños.

«La gente no entiende la labor del profesor, algunos se piensan que es un señor con muchas vacaciones»

¿Cree que la sociedad entiende su labor?

No, quien no conoce el sector educativo no entiende la labor del profesor. Hablo con gente que piensa que un profesor es un señor que tiene muchas vacaciones.

¿Qué les diría?

Imaginaros estar de lunes a viernes, seis horas cada día, delante de 25 chavales hablándoles de lo que sabéis, y ya veréis las ganas que tendréis de que llegue el fin de semana. Lo que no se entiende es que la labor de un profesor es la de establecer una relación directa con un colectivo de niños que están en proceso de maduración. Es más difícil que ser juez.

«Hay un problema de disciplina y de sobrevaloración del poder de la escuela»

¿Qué problemas identifica en las escuelas?

La disciplina y la sobrevaloración del poder de la escuela. Por ejemplo, faltan valores. Pero no pensemos que por impartir Educación para la Ciudadanía, que yo defiendo, los chavales van a ser unos buenos ciudadanos. El maestro no es en estos momentos una figura valorada en la sociedad. No hay una visión real de lo que es el maestro.

Creo poco en los cambios constantes de planes de estudio y de los programas. Creo más en que un profesor esté contento con su trabajo. De hecho, la clave fundamental de un buen centro escolar es el profesor, no le demos más vueltas: debe estar contento, bien formado, a gusto con lo que hace, involucrado y reconocido por la sociedad.

¿Qué es importante que entiendan los chavales?

Me parece mucho más relevante que un alumno de ESO entienda cómo se toman las decisiones en el mundo, cómo se crean las guerras, cuáles son los registros de la confrontación entre mundo islámico y occidental, que aprender un logaritmo neperiano.

«Es más importante que un chaval entienda cómo se toman las decisiones en el mundo que aprender un logaritmo neperiano»

¿Cómo están los ánimos de los profesores?

Hemos llevado a cabo un estudio y los profesores no están contentos.

¿Qué tanto por ciento de descontento hay?

Pues suma más de la mitad de los profesores. Si pudieran, realmente se dedicarían a otra cosa.

Háblenos del bulling .

Los datos de los que disponemos indican que estamos igual o un poquito mejor que hace cinco años. Sin embargo, los medios de comunicación buscan el morbo y la sociedad ve a los jóvenes como personas sin valores, que sólo piensan en divertirse, egoístas e irresponsables. Pero hay algo más grave que eso, ¡y es que los chavales se lo han creído! Esto les ha bajado la autoestima.

Por lo tanto, si los medios difundiesen lo contrario y destacasen todo lo bueno de ellos o los actos excelentes, ¿se produciría el efecto contrario? ¿Se lo creerían y subiría su autoestima?

Sí. Para conseguirlo sólo hay que decir la verdad, pero la verdad completamente y no sólo destacar el suceso negativo. Se puede explicar una noticia con lo negativo, pero también incluyendo su parte positiva, que todo la tiene.

Vemos padres desorientados y muy preocupados por la educación de sus hijos. ¿Qué les diría?

Les hablaría de las competencias personales, es decir, les recomendaría que formen chavales competentes.

¿En qué sentido?

Por un lado, debemos distinguir la competencia cognitiva (de conocimientos) y por el otro, la competencia de estructura psicológica.

¿Qué es un joven competente para usted?

Un chaval que es capaz de formularse preguntas importantes de la vida, que sabe qué tiene que hacer para buscar las respuestas a esa pregunta y, en tercer lugar, que sea capaz de defender razonable y éticamente la respuesta que ha dado a esas preguntas.

La otra competencia personal que ha de tener es la de estar contento consigo mismo, que mantenga buenas relaciones con los amigos, que se explaye fácilmente, que tenga las dificultades típicas de un adolescente pero que tenga confianza en sus padres y en sus profesores.

«Hemos de cambiar el ’hacer lo que me apetece’ por el ’hacer lo que debemos hacer’»

¿Qué es lo que hay que tener en cuenta en la infancia?

Lo más importante en la infancia es que un niño se sienta querido, que sepa que esa persona mayor que está con él le quiere y que es importante en su vida, lo cual no quiere decir, en absoluto, que le diga que “sí” a todo. El dicho ese de que “quien bien te quiere te hará llorar” tiene mucho de cierto. Hay que ser capaz de decir “no” y mantener el “no”.

Hay que cambiar la lógica del “hacer lo que me apetece” por la del “hacer lo que debemos hacer”.

Esta es una entrevista realizada por La Granja (www.lagranja.cat/es), granja escuela que se dedica íntegramente a la educación y a la
enseñanza de niños y jóvenes en edad escolar a través de las emociones.


La Granja contesta:

¿Qué puedo hacer para que la escuela y el profesor sean mis aliados en la educación de mi hijo/a?

El solo hecho de plantearse esta pregunta es el primer paso. Imagínate que la educación de tu hijo es como un puente sobre dos columnas, dos columnas que han de ser fuertes y robustas para sostenerlo ante cualquier gran tormenta. Una de las columnas sois los padres y la otra es la escuela. Como cualquier puente, si una de las columnas se mueve, el puente es poco estable.

Todos los padres desean lo mejor para su hijo (que sea un puente estable y fuerte), y los profesores quieren hacer el mejor trabajo posible con sus alumnos. Padres y profesores han de ir juntos SIEMPRE.

Todos nos equivocamos alguna vez, padres y profesores. Si esto sucede, solo hay una respuesta al niño: "si el profesor te ha dicho eso, algún motivo tendrá". Si dudas, llama al profesor y pregúntale cuál es su versión de los hechos para entenderlo. Pero ante el niño nunca cuestionéis al profesor o… ¡el puente empezará a temblar!

Si quieres un aliado, en los profesores lo encontrarás. Busca la manera más positiva de comunicarte con ellos y lo conseguirás, porque los dos queréis lo mismo, ¡un puente bien fuerte y estable!

 

Etapa: 

Comparte