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Fisuras anales: por qué ocurren y cómo tratarlas

04/09/2018
Las fisuras anales son erosiones superficiales de la mucosa del ano. Tienen un color rojo intenso y pueden producir picor, dolor y sangrado con la defecación.  
 
Si bien pueden producirse por otras causas (enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones locales), la más frecuente en niños es el estreñimiento. En esta situación, la sobre distensión del esfínter del ano producida por el tránsito de heces voluminosas y duras produce el desgarro de la mucosa y la aparición de una o varias fisuras. 
 
Debido al dolor que produce su distensión en las siguientes defecaciones, habitualmente los niños suelen adoptar un hábito retentor, esto es, se aguantan cuando notan el reflejo defecatorio para evitar el dolor. Esta consecuencia produce un empeoramiento del estreñimiento, de tal forma que la fisura o fisuras anales y el estreñimiento establecen un círculo vicioso en el que una y otra se retroalimentan. 
 
Esto hace que en el tratamiento de las fisuras anales un objetivo principal es aliviar el estreñimiento para evitar que uno y otro se cronifiquen. El tratamiento del estreñimiento incluye diferentes medidas. Si bien en algunos niños puede ser necesario utilizar tratamiento con laxantes y ablandadores de las heces, en todos los casos han de tenerse en cuenta las siguientes recomendaciones:
  • Mantener un hábito de sentarse en el retrete después de las comidas
  • Adoptar una postura adecuada en el retrete
  • Evitar una ingesta excesiva de lácteos (en general, más de 500 ml)
  • Los baños de agua caliente, sin que el agua queme, ayudan a relajar los músculos del suelo de la pelvis, entre ellos el esfínter del ano, y con ello a disminuir el dolor y facilitar la defecación.
Por otra parte, algunas medidas para contribuir a la curación de las fisuras son: 
  • Que la higiene no se realice con papel ni con toallitas higiénicas, sino con agua y jabón suave, sin frotar y dejar secar al aire. 
  • En el caso de que el niño lleve aún pañal, cambiarlo con frecuencia para evitar la irritación producida por la humedad y la oclusión. 
  • En algunos niños, de forma individualizada según el caso y la edad, pueden utilizarse algunas pomadas antiinflamatorias (corticoides) o analgésicas. 
Acceso a las fuentes de consulta:
Bautista-Casanovas AL. Estreñimiento. An Pediatr Contin. 2011;9(4):201-8. [Fecha de consulta: 01/07/2018]
 
Sánchez Ruiz F, Gilbert JJ, Bedate Calderón P, Espín Jaime B. Estreñimiento y encopresis. Protocolos diagnóstico-terapúeuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. SEGHNP-AEP. [Fecha de consulta: 01/07/2018]

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