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Evita riesgos: protege a tus hijos de la radiación solar

11/07/2019

El buen tiempo y las altas temperaturas invitan a pasar un buen rato en playas y piscinas y a jugar y practicar deportes al aire libre. 

Los rayos del sol producen radiaciones lumínicas (luz), infrarrojas (calor) y ultravioletas. Los rayos ultravioleta pueden ser de dos tipos: los rayos UVA, que producen el bronceado al estimular la producción de melanina, y los rayos UVB, que causan las quemaduras de sol. El sol, si se toma con precaución, es beneficioso, ya que tiene acción antidepresiva, ayuda a la producción de vitamina D y es muy útil en dolencias como la psoriasis o el acné.

Sin embargo, su exceso es dañino, ya que puede provocar un golpe de calor, deshidratación y, a la larga, cáncer de piel. Los efectos nocivos son más graves en los niños pequeños (que son mucho más sensibles a las radiaciones solares) y, por eso, antes de la llegada del verano hay que hacer un repaso de las medidas preventivas:

  • Protección solar adecuada (recomendable factor de protección 50; mínimo de 30). No utilizar las cremas sobrantes de años anteriores.
  • Protección social antes de salir de casa (30 minutos antes de la exposición).
  • Exposición solar progresiva y evitando las horas centrales del día.
  • Las cremas o lociones con filtro solar que se empleen deberán ser siempre resistentes al agua (y si no fuera así, se aplicarán repetidamente), con un factor de protección de 50.
  • Utilizar gafas de sol.
  • Precaución al realizar actividades físicas: evitarlas durante las horas centrales del día.
  • Proteger la cabeza del sol, refrescarse y beber líquidos con frecuencia.
  • Los días nublados o aireados dan la falsa impresión de menor irradiación; aunque el sol se oculte tras las nubes, el 90% del UV las atraviesan. Hay que ponerse protección solar igualmente.
  • Los lactantes menores de seis meses no deben exponerse al sol. Hay que situarlos siempre a la sombra y utilizar protección solar adecuada, con cremas con factor físico, en la piel no cubierta por la ropa, ya que la sombra por sí sola no elimina totalmente la exposición a los rayos solares.

Debe prestarse especial atención a los niños que presenten alguna de las siguientes características:

  • Piel muy blanca (se queman con facilidad y casi nunca se ponen morenos), generalmente rubios o pelirrojos.
  • Antecedentes familiares de cáncer de piel.
  • Historia de exposición frecuente al sol en los primeros años de vida.
  • Lunares "raros" (nevus) o en gran número, o piel pecosa.

Ante cualquier duda, conviene consultar al especialista.

Mariona Fernández de Sevilla Estrach. Servei de Pediatria i Hospitalització.

Mariona Fernández de Sevilla Estrach

Pediatra. Servicio de Pediatría y Hospitalización.

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