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Estenosis pilórica, una enfermedad que causa un estrechamiento del píloro

05/03/2015

La estenosis pilórica es un problema médico que afecta al tubo digestivo de algunos lactantes. Consiste en el estrechamiento del píloro, la válvula ubicada en la parte inferior del estómago, a través de la cual los alimentos y otros contenidos del estómago entran en el intestino delgado.

Es un tipo de obstrucción de la salida gástrica, donde se bloquea el vaciado del estómago a los intestinos. La mayoría de los lactantes que la presentan la suelen desarrollar entre la tercera y la quinta semana de vida. Es muy importante tratarla de inmediato porque se trata de una urgencia médica que requiere cirugía. 

La estenosis pilórica es una afección bastante frecuente (la presentan 3 de cada 1.000 lactantes); es más probable en los primogénitos de género masculino, se da por familias y afecta más a los bebés de origen caucásico.  

Causas de la estenosis pilórica

Los bebés no nacen con ella, el engrosamiento del píloro ocurre después de nacer y los bebés no empiezan a mostrar síntomas hasta que su estómago deja de vaciar su contenido al intestino como debería. 

Aunque no se conocen sus causas con exactitud, se sabe que la toma de eritromicina por parte del bebé o de la madre, tanto antes como después del embarazo, es un factor que favorece su desarrollo.

Signos y síntomas 

Los principales síntomas de la estenosis pilórica son:

  • Vómitos. En vez de las regurgitaciones propias de la lactancia, el bebé presenta vómitos explosivos, donde se expulsa la leche con fuerza, en forma de arco y a mayor distancia. Los vómitos suelen ocurrir al final de las tomas, pero se pueden posponer varias horas. La leche vomitada puede tener un olor agrio por haberse mezclado con los jugos gástricos, pero no puede contener bilis (un líquido verdoso procedente del hígado). A pesar de haber vomitado, los bebés suelen volver a tener hambre poco tiempo después. 
  • Cambios en las heces. Se produce una menor cantidad de heces porque llega muy poco alimento o ningún alimento en absoluto al intestino. El estreñimiento y las heces con mucosidades también pueden ser síntomas de esta afección. 
  • Dificultad para ganar peso, apatía y riesgo de deshidratación. El bebé no consigue ganar peso o lo pierde y, conforme va empeorando la afección, corre el riesgo de desarrollar anomalías en el equilibrio hidroelectrolítico y de deshidratarse. Entre los signos de la deshidratación se incluyen los siguientes: fontanelas deprimidas, ojos hundidos, piel arrugada, apatía y estar más de cuatro a seis horas sin mojar los pañales.  
  • Ondas peristálticas. Después de las tomas, el incremento de las contracciones estomacales cuando el estómago trata de vaciar su contenido a través del píloro puede generar una ondas que van de izquierda a derecha sobre el vientre del bebé. 

Los síntomas de la estenosis pilórica pueden ser difíciles de detectar porque no suele parecer que el bebé está enfermo, pero es muy importante ponerse en contacto con el pediatra si detecta cualquiera de los síntomas descritos. 

Cómo distinguirla de otros trastornos digestivos 

  • Reflujo gastroesofágico: esta afección cursa con exceso de regurgitaciones después de las tomas, pero en ausencia de vómitos explosivos y con heces normales. 
  • Alergia a la proteína de la leche: esta afección cursa con regurgitaciones y/o vómitos, acompañados de diarrea, pero en ausencia de vómitos explosivos.             
  • Gastroenteritis: esta afección cursa con vómitos y deshidratación, al igual que la estenosis pilórica, pero también con diarrea (heces sueltas, acuosas y a veces sanguinolentas), impropia de la estenosis. 

Diagnóstico y tratamiento 

Lo más importante para poder diagnosticar una estenosis pilórica es saber cómo come el bebé y tener una buena descripción de sus vómitos. Por lo tanto, el pediatra de tu hijo te formulará preguntas al respecto. Asimismo, anotará cualquier pérdida de peso que haya tenido lugar o si tu hijo no ha conseguido ganar peso y le practicará una exploración física. Palpará su abdomen, tratando de identificar un bultito, que suele duro y móvil, como si se tratara de una oliva. De todos modos, estos bultitos no siempre se consiguen palpar.                

A continuación, lo más probable es que el pediatra solicite una de las siguientes dos pruebas: una ecografía abdominal, que permite detectar píloros engrosados, o un estudio radiográfico del aparato digestivo con ingesta de papilla de bario, para detectar posibles estrechamientos u obstrucciones del píloro.                           

Seguramente el pediatra también solicitará un análisis de sangre porque los vómitos continuos y la deshidratación pueden crear desequilibrios en las sales, así como otros problemas en la sangre que se deberían corregir.           

Cuando a un bebé se le diagnostica una estenosis pilórica, se le ingresará en el hospital para practicarle una intervención, corrigiéndole previamente cualquier deshidratación u otros problemas en la sangre mediante la administración de líquidos por vía intravenosa.      

Se le practicará una intervención denominada piloromiotomía, que permite corregir el estrechamiento o la obstrucción del píloro. Se trata de una intervención que también se puede practicar mediante laparoscopia, introduciendo una cámara diminuta a través del ombligo. 

Después de la intervención, es posible que el bebé siga vomitando pequeñas cantidades aproximadamente durante un día. Pero, si no hay complicaciones, la mayoría de los bebes regresan a casa entre 24 y 48 horas después de la intervención.                  

Si su hijo siguiera presentando síntomas semanas después de la intervención, esto podría obedecer a otros problemas médicos (como a una inflamación del estómago -o gastritis- o a un reflujo gastroesofágico) o bien indicar que la piloromiotomía inicial se hizo de forma incompleta. 

Cuándo llamar al pediatra 

La estenosis pilórica es una afección de carácter urgente que requiere de una evaluación inmediata.

Llama al pediatra de inmediato si tu hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: vómitos explosivos y persistentes después de las tomas, escasa ganancia de peso o peso bajo, apatía o descenso del nivel de actividad, pocas heces o ausencia total de heces durante un período de uno a dos días, signos de deshidratación.

Acceso al documento original:

Pyloric Stenosis. Kids Health. [Fecha de consulta: 02/03/2015]

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