Efectos del post-covid en niños y adolescentes

02/12/2021

Millones de niños en todo el mundo han dado positivo por SARS-CoV-2. A pesar de que en los niños y adolescentes la evolución de la enfermedad suele ser menos grave que en la población adulta, la COVID-19 también puede provocar muchas afecciones secundarias que se pueden agraviar con el tiempo.

Es conveniente que tanto los niños como los adolescentes reciban un seguimiento pediátrico para controlar la evolución de los síntomas de la COVID-19, detectar y abordar los problemas de salud mental, documentar el desarrollo físico y psicosocial, coordinar la atención con especialistas según corresponda y llevar a cabo un control preventivo para mantener una salud óptima en pacientes que potencialmente y administrar la vacuna contra la COVID-19 si les corresponde por la edad. Es importante a medio y a largo plazo descartar que puedan desarrollar alguna complicación.

¿Todos los niños que han sufrido una infección por SARS-CoV-2, sean sintomáticos o no, necesitan un seguimiento médico?

Todos los niños y adolescentes que han dado positivo de SARS-CoV-2 tendrían que tener, al menos, una visita de seguimiento médico de atención primaria. A causa del amplio abanico de manifestaciones post-COVID-19, es necesario un diálogo coordinado para controlar los síntomas residuales, explorar el desarrollo de nuevos síntomas y ayudar a guiar el retorno a la actividad (deportes, escuela, campamentos etc).

La gravedad aguda de la COVID-19 no predice necesariamente síntomas posteriores. Sin embargo, un paciente pediátrico que ha resultado infectado asintomático o con enfermedad puede tener un pequeño riesgo de sufrir posteriormente un cuadro inlamatorio posterior con afectación (Síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C). Las visitas de seguimiento se tienen que hacer después del periodo de cuarentena recomendado y antes de volver a la actividad física.

¿Qué tiene que valorar el pediatra en un niño o adolescente después de una infección por SARS-CoV-2?

  • Vacunación COVID-19: Se recomienda la vacunación contra la COVID-19 para todos los niños y adolescentes. La vacunación se puede recibir incluso inmediatamente después del periodo de cuarentena recomendado, salvo que el paciente esté recibiendo algunos tratamientos que recomienden esperar un intervalo entre la administración del fármaco y la vacuna.
  • Retorno en la vida diaria: Los pediatras tendrían que identificar qué necesidades tendrá el niño o adolescente en su retorno a las actividades de la vida diaria. Los pacientes con síntomas continuos pueden necesitar apoyo adicional para volver al aprendizaje. Esto podría incluir el retorno gradual en la escuela (periodos de descanso cognitivos a lo largo de la jornada escolar, adaptaciones académicas, etc...) u otros ajustes académicos y adaptaciones según sea necesario. Es fundamental que los niños y adolescentes reciban apoyo en los trabajos de recuperación perdidos durante la enfermedad y que los centros educativos eviten penalizar los alumnos si manifiesten síntomas continuados o residuales que afecten el aprendizaje y la realización de los trabajos. 
  • Retorno al campamento: Las decisiones sobre la asistencia a unos campamentos tendrían que tener en cuenta las instalaciones, las expectativas de participación, cualquier síntoma residual y la capacidad del personal del campamento para identificar y apoyar a las necesidades del niño o adolescente.
  • Síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C): Este síndrome es una complicación poco frecuente que se produce normalmente entre dos y cuatro semanas después de la infección por SARS-CoV-2. Una fiebre persistente sin una fuente clínica clara que va acompañada de nuevos síntomas o que coincide con la exposición reciente a una persona con COVID-19, tendría que generar sospecha de un posible MIS-C. Algunos signos y síntomas de la enfermedad aguda progresan rápidamente y los niños o adolescentes pueden desarrollar un compromiso hemodinàmic. Estos pacientes se tienen que seguir y atender en un hospital con unidades de cuidados intensivos pediátricos siempre que sea posible.

¿Cuáles son algunos de los síntomas continuados o residuales que se conocen después de una infección por SARS-CoV-2 en niños o adolescentes?

  • Respiratorio: Los pulmones son el órgano más afectado por los pacientes con infección por SARS-CoV-2, y los síntomas respiratorios persistentes después de la COVID-19 aguda no son infrecuentes. Los síntomas incluyen dolor en el pecho, tos y disnea inducida por el ejercicio. El tiempo de mejora depende de la condición basal de salud y de la gravedad de la enfermedad. Algunos de estos síntomas pueden durar tres meses o más.
  • Cardíaco: Quizás uno de los aspectos más preocupantes de la infección por SARS-CoV-2 es el riesgo potencial de afectación cardíaca, que puede formar parte de la presentación inicial de la enfermedad (incluido MIS-C). También se han descrito casos de afectación cardíaca (miocarditis o pericarditis) como efectos secundarios de las vacunas de ARNm COVID-19, que son las indicadas en los menores de 18 años. Estas complicaciones son 10 veces menos frecuentes si sufrieran la enfermedad estando vacunados y son reversibles. Cada vez hay más evidencias que sugieren que la miocarditis se puede desarrollar después de la infección por COVID-19. Los síntomas habituales de la miocarditis pueden incluir dolor en el pecho y dificultad para respirar, así como arritmias y fatiga. En casos más graves, la miocarditis puede provocar insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, ictus o paro cardíaco repentino. Se han dado casos de miocarditis y pericarditis ocurridos después de recibir una de las vacunas de ARNm COVID-19 (Pfizer-BioNTech o Moderna) . La mayoría de los casos confirmados se han producido en adolescentes hombres y adultos jóvenes de 16 años o más, normalmente después de recibir la segunda dosis de una vacuna de ARNm COVID-19. El periodo de tiempo de la aparición de los síntomas, que incluye dolor en el pecho, dificultad para respirar y sensación de latido rápido, aleteo o latido del coro normalmente es de unos cuántos días después de la vacunación. Las personas que han experimentado este efecto secundario, extremadamente raro, presentaban, en la mayoría de los casos, síntomas leves y se han recuperado suelas o con un tratamiento mínimo. La miocarditis es mucho más frecuente y los riesgos para el coro son potencialmente mucho más graves con la infección por SARS-CoV-2 que con la vacunación por COVID-19.
  • Anosmia y/o ageusia: La COVID-19 puede provocar cambios en el olfato y el gusto, especialmente en adolescentes. Hasta uno de cada cuatro individuos de entre 10 y 19 años desarrolla anosmia. Más allá de la capacidad de detectar olores peligrosos, la reducción o pérdida del sentido del olfato (anosmia) o del gusto (agèusia) puede afectar el estado nutricional, el estado de ánimo y la calidad de vida de los niños y adolescentes. El informe de los síntomas puede ser un reto en niños y niñas muy pequeños, pero la reducción de la ingesta oral, los cambios en las conductas de alimentación o la evitación de alimentos previamente muy tolerados pueden indicar cambios en el olfato o el gusto derivados de la COVID-19. Mientras que los adultos han demostrado anosmia y agèusia persistentes durante meses, la anosmia y la agèusia en niños se suele resolver en varias semanas.
  • Neurodesarrollo: La COVID-19 aguda puede provocar trastornos neuroinflamatoris (por ejemplo, un ictus, encefalitis). Una lesión significativa dará lugar a déficits motores, cognitivos y/o del lenguaje fácilmente evidentes. Aun así, también son posibles secuelas del neurodesarrollo más sutiles, especialmente en niños más pequeños. Los síntomas persistentes requieren derivación a un neurólogo del neurodesarrollo, un pediatra del desarrollo y del comportamiento, un neuropsicólogo, un logopeda, un psicólogo y/o un terapeuta físico u ocupacional.
  • Boira cognitiva o fatiga: La "niebla cerebral" (un término genérico que se refiere a pensamientos poco claros o "difusos", desatención, dificultad de concentración o memoria) es una queja neurológica frecuente en adultos después de la infección por SARS-CoV-2. Los niños y adolescentes también pueden quejarse de falta de atención, más lentitud en la lectura o el procesamiento, requieren más repetición en el aprendizaje etc. Es fundamental tratar cualquier conducta que pueda afectar el funcionamiento cognitivo, incluido el hecho de dormir adecuadamente durante la noche, mantener un horario coherente de sueño/vigilia, evitar el alcohol y las drogas y abordar los factores de estrés. Si se mantienen los problemas cognitivos es conveniente una evaluación neuropsicológica dirigida para identificar la base de estos síntomas y guiar el desarrollo de un plan de tratamiento adecuado, a menudo multidisciplinario.
  • Fatiga física/poca resistencia: Después de la infección por SARS-CoV-2, los niños y adolescentes pueden quejarse de cansancio y poca resistencia física, incluso sin afectación cardíaca y respiratoria conocida. Suponiendo que tanto la función cardíaca como la respiratoria son clínicamente normales, la fatiga postviral normalmente mejora con el tiempo. Fomentar un horario diario coherente y un aumento gradual de la actividad física a lo largo del día es lo más efectivo.
  • Dolor de cabeza: Es un síntoma común durando y después de la infección por SARS-CoV-2. El historial, la evaluación y la gestión son los mismos que los de cualquier niño que presente dolor de cabeza. Las causas del dolor de cabeza post-COVID-19 pueden estar más relacionadas con factores situacionales como por ejemplo el cambio de rutina, el uso excesivo de medicamentos, el aislamiento social, los cambios en la higiene del sueño, la mala hidratación y/o nutrición, la carencia de ejercicio aeróbico y otros factores estresantes.
  • Secuelas de salud mental: Después de la infección por SARS-CoV-2, las secuelas de salud mental son muy frecuentes y probablemente multifactoriales. Consultar con un profesional es fundamental para apoyar a las necesidades de salud emocional y conductual de las familias afectadas durante la pandemia de la COVID-19.

¿Como tratar a los niños y adolescentes con condiciones médicas o conductuales subyacentes anteriores a sufrir COVID-19?

Para las personas con una enfermedad mental o de comportamiento, los eventos relacionados con la COVID-19 (hospitalización, aislamiento, ausencia de actividades escolares) pueden agravar los síntomas. Se recomienda un enfoque multidisciplinar (especialistas médicos, quirúrgicos, ocupacionales y conductuales) coordinado por el pediatra para aquellos con discapacidades físicas importantes o con múltiples comorbilidades.

¿Los niños y adolescentes experimentan la COVID-19 a largo plazo como los adultos?

La condición post-COVID-19 llamada "COVID-19 de largo recorrido" es un término paraguas que engloba las consecuencias físicas y mentales que experimentan algunos pacientes que están presentes 4 o más semanas después de una enfermedad por SARS-CoV-2. Un estudio de 129 niños en Italia demostró que el 42,6% de los niños experimentaron al menos un síntoma más de 60 días después de la infección. Finalmente, la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido calcula que el 12,9% de los niños de 2 a 11 años y el 14,5% de los adolescentes de 12 a 16 años todavía presentaban síntomas 5 semanas después de la infección.

Ninguna prueba de laboratorio puede distinguir definitivamente las condiciones de "COVID-19 a largo recorrido" otras patologías. Por eso es recomendable que, evitando someter a los pacientes a pruebas excesivas, los pediatras también consideren otros diagnósticos diferenciales.

Acceso a las fuentes de información:

Post-Covid-19 Conditions in Children and Adolescents. AEP.