• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

«Educar es dar seguridad y valores a tu hijo»

11/03/2014

Entrevista a Monste Domènech, psicóloga y pedagoga especializada en la atención psicopedagógica de niños, adolescentes y jóvenes con trastornos escolares, conductuales y emocionales.

En esta entrevista nos explica cómo transmitir valores y seguridad a nuestros hijos.

Montse Domènech nació en Lleida. Es psicóloga, pedagoga y maestra. Está casada con el Doctor Eduard Estivill y tienen una hija. Le gusta mucho la música (forma parte de un grupo musical) y el deporte en la naturaleza. Le interesan las relaciones humanas.

«Hay falta de seguridad en los padres para enseñar valores a los hijos» 

Escribes libros sobre problemas educativos y escolares. ¿Por qué?

De hecho ha sido una casualidad escribir libros. A mí me gusta más la práctica diaria, el contacto humano, que transmitir a través de los libros, pero también había esta necesidad. Mucha gente me preguntaba "eso que me cuentas, ¿dónde puedo encontrarlo?" Entonces hicimos un experimento: dar pautas muy concretas a los padres, herramientas prácticas para ayudarles a educar a los hijos a través del libro (como "Comer bien", "adolescencia") y vimos que de esta manera también podíamos transmitir. Nuestro objetivo final es que los padres puedan orientar a los niños y marcarles unos límites.

¿Por qué cada vez cuesta más poner límites a nuestros hijos?

No me gusta echar la culpa a los padres, pero creo que lo están haciendo mal. Los padres de ahora tienen demasiada oferta. Sometidos a esta presión mediática, cada vez son más caprichosos y destinan poco esfuerzo a estar con su hijo, pero no porque no tengan ganas, sino por la sociedad consumista en la que vivimos. Todo esto provoca falta de seguridad en los padres para enseñar valores a los hijos.
 
¿Qué consecuencias puede tener todo esto en el niño?

Provoca que un niño sea inseguro. Un niño inseguro tiene fracaso escolar (en un porcentaje muy elevado) y puede no elegir el camino adecuadamente.
 
¿Qué podemos hacer los padres? ¿Qué nos aconsejas? 

Dos cosas muy concretas: primera, ser muy estrictos en cómo impartir pautas a los hijos. Tener muy claro lo que queremos de ellos, lo que pueden hacer, lo que no y ser inflexibles. Segunda, tener mucho diálogo, seguir muy de cerca al niño y hablar con él tanto para lo bueno como para lo malo. 

«Los padres tienden culpar al maestro y creen que debe solucionarlo todo» 

Toda esta situación de falta de límites, ¿cómo afecta a los maestros en la escuela? 

Les afecta muchísimo. Normalmente los padres tienden a dar la culpar al maestro y creen que debe solucionarlo todo. El maestro debe impartir unos conocimientos con toda una serie de normas sociales y de relación en el entorno escolar. Pero los valores de la vida, los hábitos de autonomía y las normas de educación las tienen que impartir los padres.
 
¿Qué pueden hacer los maestros para que esto mejore? 

Les aconsejo descargarse de esta "culpa" que sienten muchos maestros de "creerse responsables de todo". Que tomen esta carga y la distribuyan a los padres. Ser estrictos con los padres, decirles que si no trabajamos todos a una, esto no va a funcionar. Deben tener claro, padres y maestros, el trabajo que toca a cada uno. Que hablen con los padres. ¡Los maestros pueden hacerlo!
 
¿Miramos a nuestros hijos como una obligación? 

Diría que muchos padres no se hacen cargo de lo que es educar a un hijo. 

«Educar es dar seguridad y valores al hijo»

¿Qué significa "educar a un hijo"? 

Educar es darle seguridad y darle valores. Que el niño sepa muy bien tener criterio para elegir las cosas que hace, por qué las hace y ser consciente de si las hace bien o mal.
 
Todos vemos que nuestros hijos tienen demasiadas cosas materiales. ¿Qué aconsejas a los padres? 

Les aconsejo que ellos no tengan tantas. Hay que ser coherentes, ellos son el ejemplo de los hijos. Los padres son los primeros en caer en la trampa del materialismo y de querer tenerlo todo. Hay padres que me dicen "este año para Reyes sólo pensamos comprarle tres cosas", y luego resulta que han tenido veinte regalos. 

«Caemos en las tentaciones de la sociedad, en la trampa del consumismo»

¿Tenemos "demasiado" material y "muy pocos" valores? 

Sí, somos poco reflexivos y nos dejamos llevar por lo fácil, caemos en las tentaciones de la sociedad, en la trampa del consumismo, que nos hace creer que necesitamos lo que no necesitamos.
 
¿Qué consecuencias tendrá esto? 

Valorar a las personas por lo que tienen en vez de por lo que son. Restará recursos para relacionarse con los demás, para ser solidarios, para ser amables con los compañeros y para tener en cuenta los valores humanos. La consecuencia final será el vacío de la persona y la falta de profundidad en los pensamientos.
 
¿Por qué no sabemos decir "no"? 

Porque hay una desorientación que va a más. Los padres tienen mucho miedo de que el hijo le monte un pollo, no se quieren enfrentar, no quieren tener problemas.
 
¿Nos puedes explicar qué es la fortaleza interior? 

Está muy relacionado con lo que llamamos "inteligencia emocional". La inteligencia emocional es la capacidad de adaptarse a una situación negativa (estresante, dolorosa...) y sacar un provecho para ti, sea cual sea la situación. La fortaleza es sacar todo tu potencial, que cuando tú crees que ya no puedes más, todavía te quedan fuerzas. Es esforzarte para ser más fuerte interiormente.
 
¿Crees que hoy en día en las familias se trabaja la fortaleza interior? 

Creo que nada. Ya no está en la conciencia del grupo social en sí, el hecho de aprender a esforzarse. 
 
Un ejemplo de cómo se puede trabajar la fortaleza interior. 

Por ejemplo haciendo pequeñas renuncias: los padres dicen que hay que ir de colonias a la montaña y el hijo dice que quiere ir a Londres, con los amigos, y negárselo, porque vale demasiado dinero, por ejemplo. Renunciar a todo esto y aceptarlo te vuelve fuerte, y que llegues a pensar: "donde quiera que vaya sabré sacar provecho" es la fortaleza interior.
 
¿Crees que somos lo suficientemente positivos con los niños? 

Debemos serlo más. En la escuela, por ejemplo, los maestros tienen que ver lo que tiene de positivo cada alumno (no destacar sólo lo negativo). Esto transmite confianza y seguridad.
 
¿El espíritu competitivo es bueno? 

Sí, si el espíritu competitivo es contigo mismo, para intentar superarte en cada momento, trabajar la autoestima, la superación personal, el éxito personal. Ser competitivo, pero en contra de los demás es un mal valor. Intenta ser el mejor en lo que haces para sentirte bien y satisfecho, no por ser el mejor del grupo.
 
¿Debemos dejar que los niños se espabilen? 

Sí, es la manera para que desarrollen los recursos que tienen ellos. Con las propias equivocaciones aprenderán mucho. 

«Ir de colonias es necesario para aprender a convivir, a separarse unos días de la familia ya alejarse de la sobreprotección»

¿Aconsejas a las familias ya las escuelas que hagan colonias? 

¡Sí, siempre! A partir de primaria es fundamental que aprendan a convivir, a separarse unos días de la familia, a alejarse de la sobreprotección. Es muy, muy necesario. Nuestra hija fue todos los años de colonias y tiene un recuerdo delicioso. Siempre lo recomiendo mucho, para mí las colonias son básicas. 

«El sentimiento que tienes dentro de un bosque no lo tienes en ningún otro sitio» 

¿Qué aporta el contacto con la naturaleza a las personas? 

Es nuestra madre. Da pena perder esta relación, este contacto por culpa de la comodidad, de no querer ensuciarse, sentarse en el suelo o mojarse. Es bueno para el alma y el mejor medio para sensibilizar a las personas. El sentimiento que tienes dentro de un bosque no lo tienes en ningún otro lugar. Aconsejo a todas las personas que se aventuren a disfrutar de la naturaleza.

Esta es una entrevista realizada por La Granja, Granja Escuela que se dedica íntegramente a la educación y enseñanza de niños y jóvenes en edad escolar a través de las emociones. 

La Granja contesta:

¿Cómo puedo dar seguridad y enseñar valores a mi hijo o hija?

Como dice Montse, la seguridad se da poniendo límites, diciendo no y siendo lo suficientemente fuerte para aguantar este no: no te levantas de la mesa hasta que acabes el plato, no vas a jugar hasta que recojas la habitación, no te borres de fútbol hasta que termine el curso... Cada no, es un límite, un límite que en la cabeza del niño se traduce como una norma, un hábito o un valor de aquella familia. Si los límites que los pones a los hijos son claros y seguros (es decir, estás seguro cuando lo dices, te lo crees y te mantendrás firme a lo largo del tiempo), entonces el hábito, el valor o la norma será firme dentro de él, y eso le dará seguridad para ir por la vida.

Recordemos la importancia de la coherencia: si la norma es recoger la ropa tras la ducha, siempre se ha de hacer, no un día sí y otro no porque "pobrecito va cansado". La incoherencia provoca inseguridad en el chico.

Para enseñar valores, hay una manera magnífica, con resultados seguros. Es el ejemplo: ¿Queréis que el hijo sea generoso? Sedlo vosotros, dad las gracias al niño y a la pareja a la menor oportunidad, y agradeced el trabajo al conductor del bus, a la tendera o al maestro. Si sois agradecidos y amables cada día, los hijos también lo serán, y lo que es mejor, se sentirán muy bien.

El ejemplo de los padres es el secreto de enseñar los valores (el esfuerzo, la determinación, la voluntad, el amor, la fortaleza, la austeridad...). Pero cuidado, porque el egoísmo, los celos o la poca voluntad también las aprenden de nuestro ejemplo. Así pues, en el mismo momento es que nace una criatura, debemos tenerlo presente.

 

Comparte