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Educación después del coronavirus: ¿cómo será la vuelta a las clases?

16/06/2020

Los niños y los adolescentes tienen derecho al aprendizaje y la socialización, como necesidades básicas para su desarrollo, contempladas por la Convención de los Derechos del Niño (CDN).

En este sentido, la doctora María José Mellado, presidenta de la Asociación Española de Pediatría (AEP), subraya la importancia de "prever adecuadamente cómo y en qué condiciones debe producirse la vuelta a los colegios, y qué medidas son necesarias desde una visión de salud pública para garantizar la seguridad de los menores y minimizar el riesgo de transmisión".

Según un estudio liderado por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, los niños tienen una prevalencia de anticuerpos de la COVID-19 similar a los adultos pero más del 99% presentan síntomas leves. De todos modos, el estudio lleva a los investigadores a concluir que los niños se infectan al igual que los adultos cuando están expuestos a una fuente de infección.

Según explica la doctora Mellado, "a pesar de que no hay suficiente evidencia científica respecto al potencial transmisor de los niños, de momento debemos asumir que los niños son contagiosos y posibles fuentes de reintroducción de la transmisión a otras poblaciones vulnerables. De ahí la importancia de minimizar este riesgo en los centros educativos donde habitualmente se concentran una alta densidad de personas ".

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud

La Organización Mundial de la Salud recuerda que para poder empezar los planes de desescalada, las regiones tienen que responder afirmativamente a estas cuestiones: ¿La epidemia está bajo control?, ¿el sistema sanitario puede hacer frente a un resurgimiento de los casos una vez se relajen las medidas? ¿Y los sistemas de vigilancia son capaces de detectar y gestionar los casos de contagio y sus contactos?

Para tomar la decisión la OMS pide considerar la situación local y epidemiológica en los lugares donde se encuentran las escuelas, y el entorno escolar y la habilidad para mantener las medidas de prevención y control de la COVID-19. Además, señala que hay que valorar los daños derivados de tener los colegios cerrados (el aumento de la desigualdad en los resultados educativos, un acceso limitado a las comidas en algunos hogares en riesgo de exclusión, el riesgo de que los niños no vuelvan a la escuela ...) y la necesidad de mantener parcialmente abiertos los centros para los hijos de los "trabajadores clave para el país".

La OMS recomienda además una serie de estrictas medidas de seguridad en las escuelas, haciendo hincapié en el distanciamiento entre personas y la higiene.

Para garantizar el metro de distancia interpersonal pide aumentar la distancia entre las mesas, así como escalonar y limitar el tiempo de los periodos de recreo, descanso y comidas. También pide que se considere aumentar el número de profesores para permitir que haya menos alumnos por aula -si hay espacio disponible para ello- y que se distribuya y amplíe el horario de estudiantes y maestros de secundaria en turnos de mañana, tarde y noche; así como la organización de clases al aire libre cuando sea posible, la ventilación de las aulas y que se minimice el desplazamiento de los alumnos, dejando que sean los profesores los que vayan cambiando de clases.

Las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría

En España se ha descartado retomar toda la docencia presencial durante este curso, excepto para clases voluntarias de repaso a determinados cursos, de refuerzo para los estudiantes más atrasados, por aquellos ciclos que finalizan como es el caso de 4º de la ESO, 2º de Bachillerato y 2º curso de Formación Profesional, y para alumnos menores de 6 años cuyos padres estén trabajando, lo que se produciría en la fase 2 de la desescalada.

La AEP propone que cuando la situación epidemiológica lo permita, se organice la reapertura de todas las actividades escolares. "Esta reapertura deberá será gradual y progresiva y deberá contemplar recomendaciones específicas para cada grupo de edad, siendo su aplicación y la incorporación a las actividades habituales educativas de cada grupo de alumnos consensuada con los expertos en educación", comenta la doctora Mellado.

Recomendaciones generales:

  • Guarderías, escuelas infantiles y Educación infantil (3-6 años) son las áreas que suponen un mayor riesgo de cara a un posible contagio o transmisión del coronavirus debido a la dificultad que presenta cumplir con las medidas de distanciamiento social para el estrecho contacto entre profesor y alumno. Las guarderías-escuelas infantiles deberían limitar los grupos a un cuidador por cada 5 niños y clase y que las actividades colectivas como el patio, comedor o siesta sean independientes en cada grupo de 5 niños. Los profesores de escuelas infantiles deberán contar con el adecuado equipo de protección en el contacto directo con cada niño, en las actividades de juego, estimulación, alimentación, cambio de pañales, etc. En este periodo que incluye los dos años de educación preescolar, no se recomienda el uso sistemático de máscara ya que es difícil que se pueda cumplir, pero extremará el distanciamiento social en lo posible.
  • En la Educación Primaria (6-12 años) se recomienda flexibilizar el horario de entrada y salida en las escuelas, reducir el tiempo presencial en la medida de lo posible, establecer horarios por turnos y combinar periodos de actividad académica presencial con la no presencial. En el caso de estos niños se podrá incrementar el número de alumnos por aula pero con mayor vigilancia de las medidas de distanciamiento social, higiene y de vigilancia de casos y diagnóstico-aislamiento-cuarentena. El uso de mascarilla en estos alumnos de primaria puede ser implementado con mayor seguridad, en periodos de mayor riesgo. El uso de guantes no está recomendado, ya que su uso continuo puede facilitar la transmisión.
  • En el caso de la Educación Secundaria (12-16 años) se estima que el nivel de riesgo de contagio puede ser más bajo ya que el alumnado es capaz de aprender y ser responsable en relación con las mediadas de distanciamiento, higiene y protección. La prevista mezcla de contenido presencial con contenido online debe organizarse de manera adecuada para no incidir en las desigualdades actuales en relación al nivel socioeconómico, sobre todo considerando la ya existente brecha digital.

Recomendaciones específicas

De acuerdo con las recomendaciones emitidas por la OMS, en el documento de la AEP se detallan como recomendaciones específicas, entre otros, que:

  1. Los estudiantes, maestros y otro personal de centro que estén enfermos, no deben asistir a la escuela.
  2. Las escuelas deben exigir el lavado regular de manos con agua y jabón, alcohol, desinfectante para manos o solución de cloro al entrar y salir del aula, antes y después de las comidas o de ir al baño y, como mínimo, desinfección diaria y limpieza de superficies escolares.
  3. La actividad física puede aumentar la excreción de virus, de manera que mientras se hace deporte en la escuela, o durante el recreo, los niños deberán también usar la mascarilla.
  4. La ventilación frecuente de las aulas (abriendo las ventanas y puerta varias veces al día), así como la limpieza y desinfección diarias de estas.
  5. El número de personas en cada aula debe limitarse para poder garantizar este distanciamiento. Deberá fomentarse que el espacio entre pupitres/tablas o la disposición de los alumnos en la clase sea el adecuado para garantizar esta distancia.
  6. Se deben establecer criterios claros para no ir al centro educativo. Estos criterios son válidos para los alumnos y todo el personal adulto, y se dividen en criterios clínicos (malestar, síntomas respiratorios de vías altas, diarrea, fiebre, etc.), y criterios de laboratorio que evidencien una infección activa por SARS-CoV- 2.
  7. Los centros educativos deberán tener un plan de acción claro de cómo gestionar nuevos casos (incluyendo la posibilidad de aislamiento en diagnóstico y/o sospecha), y qué recomendaciones plantear para el seguimiento de contactos.
  8. Se establecerá un plan para escalonar el inicio y el final de la jornada escolar, para evitar las aglomeraciones incontroladas en el momento de entrar o salir en la escuela. Los colegios deberán proponer planes escalonados de entrada y salida según grupos de edad.
  9. Se recomienda promover internamente a nivel de centro educativo la diseminación de información relacionada con la COVID-19 (situación de la enfermedad, medidas de prevención etc.) de forma transparente y proactiva.
  10. Finalmente, y en estrecha colaboración con los servicios sociales, será fundamental seguir apoyando a aquellas poblaciones más vulnerables que van a las escuelas, asegurando la continuidad de servicios críticos como el servicio de comedor, el apoyo especial a los niños con necesidades especiales, o el seguimiento y atención a los niños en riesgo de exclusión.

El transporte

En el caso del transporte se recomienda sólo un niño por asiento y al menos un metro de distancia en los autobuses escolares, si es posible. Esto puede llevar a la necesidad de aumentar el número de autobuses escolares por escuela.

Gestión de enfermos

Además de desarrollar una política escolar sobre el uso de mascarillas, se recalca la importancia de "hacer cumplir la política de 'quedarse en casa si no está bien' para estudiantes, maestros o personal escolar con síntomas": no exigir un justificante médico por faltar a clase cuando hay una transmisión comunitaria de COVID-19, asegurarse de que los estudiantes que hayan estado en contacto con un caso positivo guarden la cuarentena de 14 días, tomar la temperatura diariamente a la entrada del edificio para los estudiantes, personal y visitantes, y crear una lista de verificación que podría incluir patologías previas (para proteger a los más vulnerables), síntomas recientes que sugieran COVID-19 (para prevenir la propagación), circunstancias especiales en el hogar (para adaptar el soporte según sea necesario) y consideraciones respecto a el transporte escolar.

Comunicación

Por un lado, con los padres: informándoles de las medidas que se implementan y solicitando su cooperación para reportar cualquier caso de COVID-19 en el hogar. Y, por otro, con los alumnos explicándoles la ayuda que pueden recibir de su centro (por ejemplo, soporte psicosocial).

Como medidas adicionales de la escuela, se pide la verificación del estado de vacunación para enfermedades que se pueden prevenir (por ejemplo, el sarampión). Es importante recordar la importancia de garantizar que los niños estén en el día con todas las vacunas. Para los programas de vacunación en las escuelas, hay que asegurarse de que haya un plan para ponerse al día con la vacunación si es necesario.

Crear conciencia para garantizar que los estudiantes no se reúnan y socialicen al salir de la escuela y en su tiempo libre. Y obviamente, evitar las aglomeraciones en la recogida en la escuela o guardería y evitar que acudan los abuelos.

Acceso a la fuente de consulta:

La AEP elabora una propuesta de apertura gradual de escuelas y colegios.

La vuelta al cole según la OMS: 1 metro de distancia entre pupitres y en el recreo.

La receta de la OMS para la vuelta al colegio: un metro entre pupitres, desinfectar a diario y tomar la temperatura.

No habrá escuela hasta septiembre por el coronavirus.

Bargalló diu que les escoles estaran obertes al juny tot i que no s’hi faran classes.

Los pediatras piden que Infantil sea la última etapa en volver a las aulas y reclaman un plan de conciliación.

 

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