Drogas: cómo hablar del tema con tus hijos

23/12/2022

Es bien conocido que cuando los niños y niñas no están debidamente informados se exponen más a participar en comportamientos de riesgo, así que es importante que las familias podamos abordar estos temas desde casa de la mejor forma posible. Pero a veces surgen dudas e inseguridades al tener que hablar de ciertos temas con nuestros niños. El sexo o las drogas son algunos de estos temas con los que podemos no sentirnos cómodos. Esto suele ser porque tenemos dudas de cómo enfocarlo, de cuándo es el momento para hablar de ello y porque a veces nosotros mismos desconocemos aspectos del tema en sí mismo.

Ante todo, hay unos aspectos importantes a recordar cuando nos planteamos cómo hablar de drogas con nuestros hijos e hijas:

informadas el conocimiento debe ser previo a lo que pueda pasar. Las encuestas dicen que la mayoría de los primeros contactos con las drogas se dan sobre los catorce años tanto en chicos como en chicas, esto significa que por esa edad deberían tener las herramientas para manejarse en estas situaciones.
  • Hablar sobre drogas no hará que las consuman: hablar abierta y sinceramente nunca pone más en riesgo a nuestros hijos e hijas que evitar los temas delicados.
  • El uso y experimentación con las drogas es muy frecuente, los jóvenes quieren probar nuevas sensaciones, disfrutar y compartir con sus amigos y amigas. Seguramente nuestro punto de vista y el suyo con este tema sea muy diferente, como padres y madres debemos entender que lo vean así, acercarnos a su punto de vista, validar sus motivos y ofrecer alternativas a sus necesidades. Si solo nos dedicamos a exponer nuestros miedos desde un punto de vista radicalmente opuesto al suyo corremos el riesgo de no ser escuchados y que nuestras palabras pierdan validez.
  • Recordar que somos modelos: es necesario hablar abiertamente de las drogas con los hijos e hijas pero también es importante mostrar coherencia entre lo que decimos y hacemos. ¿Qué uso hacemos de las sustancias? ¿Fumamos? ¿Bebemos en los encuentros familiares o las celebraciones? ¿Hacemos bromas sobre las drogas o la gente que las consume? ¿Tenemos un ocio saludable que va más allá de ir a cenar con una copita o quedar para hacer un vermut? ¿Normalizamos el uso del alcohol? Éstas son algunas de las preguntas que nos pueden ayudar a tomar conciencia del enfoque que tenemos sobre el tema.
  • El ambiente importa: un ambiente familiar acogedor, cálido y abierto, donde se pueda hablar sin oír que se te juzga por lo que dices o por los errores que cometes favorece que los niños y niñas compartan sus dudas y preocupaciones. Además de generar un buen ambiente en el que poder hablar, las familias tenemos la oportunidad de enseñar alternativas de ocio saludables (ocio asociativo, cooperativo, deportivo,...). Y por supuesto, podemos fomentar el espíritu crítico, la asertividad, las habilidades sociales o la solución de problemas, herramientas muy valiosas para manejarse adecuadamente en las posibles situaciones que se encuentren relacionadas con las drogas.

Tener en cuenta el momento evolutivo de nuestros niños también es importante, aquí van unas orientaciones en función de la edad que te pueden ayudar a crear un buen clima para el diálogo:

De los 0 a 7 años

Normalicemos el hecho de hablar sobre cualquier tema en casa, respondamos con sinceridad ante las dudas y curiosidades que vayan apareciendo de manera clara y adecuada a la edad, asegurándonos que entienden lo que decimos y sin mentir aunque nos parezca que no están preparados. También podemos sacar provecho en diferentes ocasiones para hablar sobre drogas y ver qué conocimientos tienen o saber su opinión. Por ejemplo, podemos aprovechar cuando vemos a un personaje en una película que fuma o bebe, cuando vemos a alguien por la calle, ... es conveniente explicar los efectos de las drogas sobre la salud de las personas de manera específica, más allá de nombrar que son perjudiciales.

En esta franja de edad es adecuado enseñar a decir NO cuando les ofrecen o proponen algo que no les conviene o no quieren, esta habilidad les servirá más adelante para gestionar los posibles momentos en los que se encuentren en contacto con las drogas.

De los 7 a los 12 años

En estas edades podemos iniciar conversaciones con preguntas abiertas sobre lo que saben de drogas. Es importante mantener una actitud abierta y de escucha activa, sin emitir juicios de valor y sin aleccionar. Así favorecemos que sean sinceros y verán el interés real que tenemos. Si conseguimos un clima adecuado en casa de comunicación en estas edades será más probable que lo mantengamos cuando llegue la adolescencia y, además, sabrán que cuando cometan un error les escucharemos sin juzgarlos. Quizás nos haga falta buscar información para contestar algunas preguntas, puede ser una buena idea ir juntos a la biblioteca, así podemos encontrar recursos adecuados para ellos con imágenes haciéndoles partícipes de la búsqueda y compartir la experiencia del descubrimiento.

A partir de los 12 años

Es probable que a medida que avancemos en la edad de nuestros niños tengamos que manejar situaciones más cercanas y específicas de contacto con las drogas. Puede que tengan conocidos que consuman alcohol, tabaco, porros, ... nos podemos encontrar que normalicen el uso de estas sustancias, pensando que "todo el mundo lo hace" y minimizando los riesgos del consumo. Son más conscientes de los “efectos deseados” de las sustancias y si no hemos hablado de estos efectos antes, nuestro discurso sobre las drogas quedará en entredicho, es decir, si solo hablamos de la parte negativa de las drogas sin tener en cuenta que la gente loas consume para encontrar un efecto positivo es posible que nuestros hijos e hijas piensen que "no nos damos cuenta de nada". También debemos tener en cuenta que el uso de drogas como el tabaco o el alcohol está muy extendido en la población general, ¿qué es una celebración sin brindar? Pensamos que esto genera un mensaje contradictorio en ellos, por un lado les explicamos los riesgos de las drogas y por otro las tomamos en los momentos más significativos de nuestras vidas.

Por tanto, seamos coherentes hablando de todas las caras de la moneda, ofreciendo información real que les ayude a tomar decisiones y enseñémosles a diferenciar entre el consumo experimental, el recreativo, el consumo problemático y las adicciones.

Àrea de Salut Mental

Àrea de Salut Mental

Elena Flores Márquez. Psicóloga clínica. Unidad de Conductas Adictivas del Adolescente.