Dejar que los niños vuelvan a jugar al aire libre, debería ser una prioridad post-pandemia

09/04/2021

Las escuelas han vueto a abrirse, pero aun hay mucha preocupación por el impacto que este año tan dificil causará sobre los niños y niñas. Un aspecto de la infancia normal, que se ha perdido en los últimos doce meses, es la simple diversión de jugar al aire libre. La comisaria infantil de Inglaterra, Anne Longfield, cree que debemos priorizar el bienestar de los niños y adolescentes como parte de la recuperación del COVID-19.  

La importancia de jugar al aire libre

Las últimas investigaciones sugieren que durante el confinamiento la mayoría de los niños y niñas pasaron menos tiempo al aire libre, fueron menos activos físicamente y estuvieron más tiempo delante de pantallas. Como resultado, puede ser que esta sea la generación de niños menos apta de la historia. 

Nuestros comportamientos están formados y reforzados por el hábito. Es posible que algunos niños hayan perdido el hábito de jugar fuera durante el último año, sustituyéndolo por tiempo de pantalla sedentario, mientras que otros ni siquiera han tenido tiempo de desarrollarlo. 

Un amplio conjunto de evidencias de la investigación demuestran que el juego activo al aire libre tiene beneficios para la salud, el bienestar, el desarrollo y el éxito educativo de los niños y niñas. El juego es tan importante para la infancia que está consagrado como un derecho humano del artículo 31 de los Derechos de la ONU sobre la infancia.

Parece extraño que un aspecto tan importante y normal de la infancia como jugar fuera esté amenazado, pero apareció el confinamiento y sus restricciones pueden haber acelerado un proceso de disminución de la participación en el juego activo al aire libre que ya se daba antes de la pandemia. 

Correr, andar en bici, hacer senderismo, escalar, explorar y jugar a juegos, no solo proporcionan oportunidades de actividad física, sino que también estimulan la imaginación y la creatividad, nos ayudan a desarrollar habilidades de resolución de problemas y fomentan la interacción con los otros y el medio ambiente. 

El juego libre en el exterior (no organizado, ni supervisado por los propios padres) es especialmente bueno para los niveles de actividad, el bienestar, el desarrollo social, emocional y la resiliencia.

El juego al aire libre en peligro de extinción

En una reciente investigación sobre los estilos de vida de los niños y niñas en Escoia se confirmó que, antes del confinamiento, sólo un tercio de los niños y niñas escoceses de primaria jugaban fuera, mientras dos tercios no tenian el hábito en absoluto.  

Este hallazgo ha sido muy similar a las conclusiones de otra investigación llevada a cabo en 20 países durante el 2018, sobre la participación en juegos activos al aire libre bajo la iniciativa Global Health Matrix de la Alianza Global Kids Healthy Kids. Si el juego activo al aire libre ya era escaso antes del confinamiento, ahora podría estar en peligro de extinción.

Las razones por las que jugar fuera ya estaba en declive antes del confinamiento son complejas y variadas, pero incluyen el miedo a que los niños y las niñas se hagan daño o se ensucien, peligros ante desconocidos, quemaduras solares, picaduras de insectos, mal tiempo y oscuridad. Estas cuestiones de seguridad contrarrestan con muchas cosas "seguras" que los niños pueden hacer en el interior, principalmente delante de las pantallas. 

Pero en el mismo estudio se evidenció que la gran mayoría de los niños y niñas escoceses también tienen acceso a un espacio exterior decente para jugar, próximo al lugar donde viven y que generalmente era percibido como seguro. Las investigaciones de todo el mundo desarrollado han demostrado que el entorno exterior es relativamente seguro, mientras que el interior es menos seguro de lo que muchos padres y madres piensan. Además de los peligros que se pueden encontrar en la red si le dedican un tiempo prolongado, los niños se sientan más y se mueven menos. Quizás meriendan más. Y a menudo la calidad del aire en el interior es peor que en el exterior. 

Si queremos salvar el juego de la extinción, debemos abordar el entorno social y el hábito de jugar fuera.

Hace falta salvar el juego en libertad 

En el resto de países donde no se ha hecho ningún seguimiento de la participación en juegos activos al aire libre, se podría estar dando una situación crítica y deteriorase sin que ninguno se de cuenta. Igual que las extinciones de especies (que se producen en parte porque no éramos conscientes de ellas) también se podrían extinguir comportamientos y hábitos importantes porque simplemente no vemos las tendencias. Como parte del plan de recuperación del Covid-19, el juego activo al aire libre no solo se debe fomentar y priorizar, también se debe supervisar la participación.  

El tiempo que niños y niñas deben pasar jugando fuera en el pasado se ha sustituído cada vez más por tiempo de pantalla. Se debe recuperar este equilibrio entre el tiempo pasado delante del ordenador y las exposiciones al aire libre sin supervisión de muy cerca. 

Resucitar el juego activo al aire libre significa que hay más niños y niñas en el exterior y eso es lo que exige la recuperación de la infancia. Eso quiere decir excursiones en familia para explorar la naturaleza, hacer rutina de visitas a los parques, animar a los niños a jugar a partir de su imaginación, construir,etc...o cualquier tipo de juego creativo que favorezca la curiosidad, la exploración, la cooperación, la imaginación y la expresión personal. 

Repetirlo a menudo hará que se convierta en un hábito que los más pequeños disfrutarán y esperarán, especialmente si pueden conocerse y jugar con otros niños. El confinamiento ha sido vital para hacer frente a la pandemia del Covid-19, pero la pérdida de juego al aire libre no se debe convertir en una de las consecuencias. Así que, en caso de duda, enviarlos a jugar. 

Acceso a la fuente de consulta:

Rewild your kids: why playing outside should be a post-pandemic priority. The Conversation.