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Costra láctea: ¿Qué es? ¿Cuándo consultar? ¿Se puede complicar?

10/11/2020

¿Qué es la costra láctea?

La costra láctea es una forma de dermatitis seborreica infantil. Se presenta en el 10% de la población general y si bien afecta a ambos sexos se ha visto una mayor frecuencia en niños. Suele aparecer en los tres primeros meses de vida y acaba resolviéndose con el tiempo. 

¿Por qué aparece?

Su origen en la actualidad es desconocido, sin embargo, hay dos teorías que explicarían su aparición:

La primera hipótesis es que las hormonas maternas que quedan circulando en la sangre del bebé después del parto activan las glándulas sebáceas y estas empiezan a producir sebo. El sebo es una sustancia oleosa (mezcla de grasas) que en condiciones normales contribuye a la hidratación de la piel. La sobreproducción de este sebo hace que los corneocitos (células muertas de la última capa de la piel) en lugar de desprenderse, queden adheridos a la piel. 

La otra hipótesis respalda la presencia en exceso de una levadura (tipo de hongo) llamada Malassezia que forma parte de nuestra flora normal de la  piel. En los bebés con costra láctea la Malassezia descompone el sebo consumiendo los ácidos grasos saturados y dejando libre los ácidos grasos insaturados. Estos, como todo residuo, se empiezan a acumular e inicia un círculo vicioso. 

¿Cómo se manifiesta?

Se caracteriza por la aparición (en ocasiones desde la primera semana de vida) de costras y escamas amarillentas, de sensación y aspecto grasoso al tacto en el cuero cabelludo. Algunas se pueden retirar fácilmente y otras están muy adheridas. Es típico que al intentar retirarlas la piel se vea rosada y brillante. 

Como la costra láctea es un tipo de dermatitis seborreica, también se pueden ver afectadas otras áreas del cuerpo conocidas como seborreicas (región frontal, cejas, pabellones auriculares, detrás de las orejas, párpados, región anterior del cuello, el pecho y el área del pañal). 

A diferencia de la dermatitis atópica, no suele producir picor, por lo que su aparición no se ve acompañada de irritabilidad en el lactante.  

¿Cómo se puede tratar?¿Cuándo consultar?

Por lo general es una condición autolimitada, es decir que resuelve por sí sola

Se recomienda lavar diariamente la cabeza del bebé con un champú suave. Puede ayudar a desprender la costra láctea el uso de alguna sustancia que ayude específicamente a desprenderla, o bien algún tipo de aceite. 

Si con estas medidas iniciales no mejora, se pueden usar cremas antifúngicas como el ketoconazol al 2%, que en la mayoría de casos disminuye la concentración de Malassezia

En algunos niños de piel más sensible (atópicos) la costra láctea puede picar y formarse grietas o fisuras. En estos casos puede ser necesario el uso de corticoides tópicos suaves como la hidrocortisona al 1% por una a dos semanas.

El uso de sulfuro de selenio, piritionato de zinc y ácido salicílico está avalado en adultos con dermatitis seborreica pero en niños es desconocido su perfil de seguridad y eficacia por lo que se sugiere visitar al pediatra o al dermatólogo antes de aplicarlos.

¿Cuándo consultar?

Si no mejora con las medidas conservadoras o con el manejo tópico de primera línea es recomendable consultar. Puede que sea una dermatitis seborreica refractaria que requiera otro tipo de abordaje o que se trate de otra condición y/o enfermedad que demande un manejo diferente.

¿Se puede complicar?

Rara vez se ve una complicación y se da como consecuencia al rascado repetitivo, generalmente en bebés que además son atópicos. Pueden haber casos de sobreinfección  bacteriana en cuyo caso aparecerán costras y exudación amarillenta. En estos casos también es necesario visitar al pediatra o al dermatólogo. 

¿Cómo se previene?

Prevenir que nunca aparezca es difícil y más partiendo del punto que su origen preciso es desconocido, sin embargo, el lavado diario con el champú es una buena estrategia para ir retirando diariamente la escamas y así evitar su acumulación. 

Es importante que los padres estén informados de la benignidad del proceso, así su manejo será más fácil y llevadero.

¿Cuál es su pronóstico?

El pico suele alcanzarse a los tres meses en el 70% de los casos y va disminuyendo periódicamente hasta desaparecer al año de vida. 

Un 7% de los niños afectados continúan con síntomas en el segundo año y en estos casos se ha visto que la costra desaparece a los cuatro años. Por otro lado, algunos estudios sostienen que los casos más severos o recalcitrantes de costra láctea pueden indicar una predisposición a la dermatitis atópica. 

Servei de Dermatologia Pediàtrica de l'Hospital Sant Joan de Déu

Camilo Alarcón

Dermatólogo pediátrico. Servicio de Dermatología Pediátrica.

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