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Coronavirus y desconfinamiento: ¿qué podemos hacer para evitar el contagio?

14/05/2020

Tras el estallido de la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2, se inicia una etapa más controlada, en la que poco a poco se irá retomando la normalidad. Sin embargo no debemos olvidar que todavía somos vulnerables a la infección y es necesario protegerse.

El coronavirus se transmite a través de gotas respiratorias (emitidas al hablar, toser o estornudo), ya sea por contacto directo persona-persona o a través de objetos o superficies contaminadas. Es por ello, que las principales medidas para la prevención de la transmisión se basan en la higiene de manos y el distanciamiento social.

A continuación, os proponemos una serie de recomendaciones para disminuir el riesgo de contagio por coronavirus tanto fuera como dentro de casa.

En la calle, lávate las manos y guarda las distancias

El lavado de manos es una de las medidas más efectivas para prevenir los contagios. Por eso antes de salir de casa y al llegar, es imprescindibles lavarse las manos con agua y jabón. Se pueden utilizar guantes, pero debemos ser conscientes de que un lavado adecuado y frecuente de manos es mucho más eficaz que el uso de guantes. Cuando se llevan guantes durante mucho rato se ensucian y pueden contaminarse, y si nos tocamos la cara con los guantes contaminados nos podemos infectar. Además, no resulta fácil quitarse los guantes sin contaminarse, por lo que una vez nos los hemos quitado, hay que lavarse bien las manos.

Es recomendable que los adultos y niños de más de 3 años lleven mascarilla. Los niños más pequeños también la pueden llevar, pero tienen menos tolerancia a llevar complementos o accesorios en la cara y la cabeza. Además, cuando nos encontramos con terceras personas es importante mantener una distancia mínima de 1-2 metros si es posible.

Mientras se está en la calle, hay que evitar tocarse la cara, la nariz o la boca con las manos y, si se tose o se estornuda es conveniente taparse la boca con la parte interna del antebrazo con el codo flexionado (no con la mano). Asimismo, se debe evitar tocar superficies o mobiliario urbano, y si se hace lavarse bien las manos con agua y jabón o con gel hidroalcohólico.

¿Y cuando llegamos a casa?

Al llegar a casa hay que quitarse los zapatos y dejarlos cerca de la puerta, y es recomendable hacer lo mismo con aquellos objetos que no se necesitan en casa como las llaves o la cartera. Es importante limpiar los objetos que se hayan utilizado fuera de casa (como las gafas, el móvil, o pequeños aparatos electrónicos como tabletas, portátiles, mandos a distancia, etc) con un pañuelo desechable y solución hidroalcohólica o con agua y jabón. Y sobre todo, una vez dentro, hay que lavarse las manos concienzudamente con agua y jabón.

En cuanto a la ropa, se debe evitar sacudirla y cuando se lave, es preferible (no obligatorio) hacerlo con agua caliente (esto es más recomendable cuando se trata de ropa de una persona infectada).

¿Qué podemos hacer en casa para protegernos de la COVID-19?

Se ha demostrado que los coronavirus pueden permanecer largos periodos de tiempo en diferentes superficies (hasta cuatro días en plástico y aluminio). Es por ello que la limpieza del hogar es un punto importante a la hora de evitar la transmisión de este virus (y de cualquier otro).

La medida principal es la limpieza y desinfección de las superficies que se tocan con frecuencia: los pomos y tiradores de las puertas, barandillas, interruptores y botones, mandos a distancia y teléfonos, así como las superficies más expuestas de mesas, sillas, muebles, electrodomésticos, grifos, fregaderos y lavabos. Esta medida debería hacerse a diario en caso de que en casa haya alguien infectado por el coronavirus-SARS-CoV-2.

Primero, se puede limpiar con agua y jabón o detergentes comunes para quitar la suciedad y reducir el número de gérmenes de las superficies. Una vez limpias, se pueden utilizar desinfectantes para eliminar microbios que puedan quedar. En el mercado existen muchos productos desinfectantes que se pueden utilizar contra el SARS-CoV-2, la mayoría no testados directamente por este virus, pero con eficacia demostrada para virus más difíciles de erradicar. A efectos prácticos, para la desinfección se pueden utilizar productos con ingredientes activos como el etanol, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o el amoníaco.

Una opción es mezclar 20 ml de lejía (3-5%) o cloro con 980 ml de agua, dejarlo actuar cinco minutos y aclarar. Es importante leer siempre las instrucciones para hacer un uso adecuado (tiempo de contacto con la superficie para que sea efectivo) y tomar las precauciones necesarias como por ejemplo no mezclar productos y asegurarse de que la habitación donde se utilizará el producto esté bien aireada.

Es recomendable ponerse ropa de limpieza y utilizar guantes para protegerse tanto del virus como de los productos de desinfección. Es preferible utilizar guantes de un solo uso, pero si no es posible, se pueden usar guantes de limpieza habituales y destinarlos solo a esta tarea. También es adecuado emplear trapos diferentes para la desinfección, lavar y secar bien los materiales de limpieza, y lavarse las manos cuando se ha terminado de limpiar.

Aparte de la limpieza y desinfección, un gesto que puede ayudarnos a la prevención de la transmisión de agentes infecciosos y de cualquier afección respiratoria, es ventilar diariamente los diferentes espacios de la casa (un mínimo de 5-10 minutos al día ) para renovar el aire, oxigenar y evitar la acumulación de CO2.

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