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Coronavirus y adolescentes: consejos para gestionar el confinamiento

30/03/2020

Las primeras noticias que llegaron sobre el coronavirus hablaban de una enfermedad que afectaba, básicamente, a la gente mayor o a personas con patologías previas. Parecía que los niños y adolescentes eran prácticamente inmunes a esta enfermedad por aquél entonces.  

Los hechos posteriores han desmentido esta teoría inicial. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad nos muestran cómo la gente joven también puede infectarse por coronavirus y, aunque en menor porcentaje que los adultos, también puede tener complicaciones graves.

Ante esta situación, la obligación de cada uno es quedarse en casa en cuarentena, con todo lo que eso conlleva para un adolescente: no ver a su grupo de amigos ni a su pareja físicamente; pasar 24 horas con sus padres; en definitiva, limitar su independencia y autonomía. 

Uno de los elementos característicos de los adolescentes es considerarse prácticamente inmunes e invencibles y vivir intensamente el presente sin preocuparse demasiado por el futuro. De esta forma, la sensación de que "no nos va a pasar nada", de que "es como una gripe", caló ampliamente entre la población adolescente.

Hemos visto durante estos días muchos tipos de recursos sobre qué hacer con los más pequeños para distraerlos, pero ¿dónde quedan los adolescentes?
 
La primera tarea de los padres sobre nuestros hijos adolescentes sería convencerles de que la enfermedad también puede afectarlos a ellos, y de gravedad, y lo que es también muy importante, que podían ser portadores asintomáticos de este virus y contagiar a todo su entorno, en este caso su familia, dados los días de confinamiento en los que nos ha tocado vivir.
 
En los momentos actuales, entendemos que todas las familias ya han realizado esta primera comunicación y que los adolescentes son ya conscientes del peligro que conlleva este virus y de la necesidad del confinamiento. Ello no quita que tengamos que hacer recordatorios. Es importante utilizar, no solo las palabras adecuadas, sino también el tono correcto. 
 
Una vez el adolescente ha aceptado su suerte, esto es, confinarse con sus padres en un espacio común que en la mayoría de los casos obliga a compartir muchas horas juntos, debemos intentar fijar unas nuevas reglas del juego familiar. Es una nueva situación a la que nos enfrentamos y en la que no estamos en absoluto preparados, ni los adolescentes ni los padres.
 
Es por ello por lo que a continuación queremos transmitiros una serie de consejos que entendemos que pueden ser útiles para ir sobrellevando esta situación temporal. Se trata de una especie de cronograma familiar.

Consejos para un óptimo confinamiento con hijos adolescentes

  1. Los días laborables son días laborables. A partir de esta primera premisa, obvia pero fundamental para convivir con el confinamiento, el día tiene que estar organizado, debemos tener una rutina. Hay que fijar una hora para levantarse, a ser posible parecida a la que teníamos antes de la crisis y durante la mañana fijar un horario de estudio para mantener al día las asignaturas. Durante el estudio intentar que el móvil no esté presente ya que es una fuente constante de distracción. Se debería hacer un pequeño descanso a mitad de la mañana, como el recreo cuando van a clase, donde puedan comer algo y consultar el móvil. 
  2. La comida del mediodía tiene que convertirse en el primer gran encuentro del día. Recomendamos que el adolescente esté durante la preparación de las comidas y que no se limite a sentarse a la mesa y comer. Quizá es el momento para poder compartir el gusto por la cocina e ir introduciéndolo en este mundo o de hacerlos conscientes del esfuerzo que implica tener que hacer cada día la comida. 
  3. La tarde puede convertirse en momento de conexiones y juegos en común. Un adolescente necesita, quizás un poco más que el resto, conectar con sus amigos y con su pareja para seguir con su vida social. Recomendamos que esas conversaciones sigan, pues de esta forma la sensación de aislamiento será menor.
  4. Realizar ejercicio. Antes de la cena es un buen momento para intentar realizar ejercicio juntos. Hay multitud de aplicaciones móviles llenas de posibilidades para toda la familia o videos en la red con recomendaciones para todas las edades.
  5. Después de la cena hay varias opciones. Recomendamos poder ver juntos una película o una serie y tratar de ir a dormir en la misma franja que un día laboral.
Durante los fines de semana, todo es diferente, pero hay que intentar mantener los hábitos de comida saludable juntos y ejercicio en común. 
 
Seguramente los cinco consejos que hemos incorporado en este articulo son de difícil cumplimiento en el mundo de la adolescencia, pero debemos intentarlo. Debemos intentar que sigan estudiando y que se limite su exposición a los juegos y a las redes sociales. Debemos intentar que hagan ejercicio de forma regular y que coman de forma saludable, y que tengan unos horarios de despertarse y acostarse similares a cuando tenían clase. 
 
Por último, y por encima de todo ello, debemos tratar de comprender su situación. Desarrollar al máximo nuestra empatía (por algo somos adultos) y comprender que para ellos también es una situación muy difícil, la de convivir 24 horas del día con sus padres, nos ayudará a conectar mejor con ellos.
 
Si somos capaces, y no perdemos los nervios, esta época de confinamiento puede servirnos para potenciar un poco más el concepto amplio de familia, y conocer un poco más a nuestros hijos.
 
Sin ninguna duda, será muy importante en un futuro cercano y quizás seamos capaces de recordar este confinamiento obligado como una etapa más del aprendizaje vital.
Etapa: 
Àrea de Salut Mental de l'Hospital Sant Joan de Déu

Área de Salud Mental

José Ángel Alda Díez

Miriam Sanabra González

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