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Consejos para que tu hijo mejore la concentración y la organización

24/10/2012

Muchos niños son desordenados y despistados por norma general: tiran la ropa por el suelo, olvidan los libros para hacer los deberes, no encuentran su juguete preferido por el desorden de la habitación, etc. ¿Te gustaría que tu hijo fuera más ordenado y se concentrara más en sus tareas? Te ofrecemos algunos consejos para conseguirlo.
Algunos niños se organizan bien de forma natural, pero para el resto la organización es una habilidad que se puede aprender con el paso del tiempo. Incluso los niños con déficit de atención pueden desarrollar, con ayuda práctica, la eficacia necesaria para desempeñar correctamente las tareas, ¡y tú eres la mejor persona para enseñarle!

Para empezar, las tareas del niño se pueden descomponer en un proceso de tres pasos, conocido como el método "1, 2, 3":

  1. Organizarse. Significa que el niño se dirige al lugar donde necesita estar y aporta todo el material y accesorios requeridos para realizar la tarea.
  2. Mantener la concentración. Quiere decir focalizarse en la tarea y aprender a decir "no" a posibles distracciones.
  3. Completar la tarea. Hay que llegar hasta el final, repasar el trabajo y darle los últimos toques, recordando, por ejemplo, introducir los deberes en la carpeta adecuada y poner la carpeta en la mochila para que esté preparada para el día siguiente.

Una vez el niño conoce estos pasos y sabe cómo aplicarlos irá ganando independencia y no necesitará tanta ayuda de los padres. Los niños sienten orgullo y seguridad en sí mismos cuando son capaces de llevar a cabo las propias tareas y asumir las responsabilidades, y seguro que se sienten satisfechos cuando se dan cuenta que disponen de más tiempo libre para hacer lo que más les gusta.

Ejemplo del método “1, 2, 3” para el cepillado de dientes

Incluso algo tan sencillo como cepillarse los dientes es compatible con el enfoque "1, 2, 3", por lo que se puede utilizar este ejemplo para presentarle al niño el concepto:

  1. Organizarse. Tu hijo debe ir al baño, coger el cepillo y la pasta de dientes y abrir el grifo.
  2. Mantener la concentración. Los dentistas recomiendan cepillarse los dientes durante tres minutos seguidos, lo que significa que tu hijo debe seguir cepillándose los dientes aunque pongan una magnífica canción por la radio o se acuerde de que le apetece llamar a un amigo. Deberá concentrarse en lo que dicen los dentistas sobre cepillarse a conciencia las encías.
  3. Completar la tarea. Si se completan los dos primeros pasos, el tercer paso casi llega por sí solo. ¡Viva! Ya han transcurrido los tres minutos y los dientes han quedado perfectamente limpios. Completar la tarea implica terminarla y darle los últimos toques. En este caso, consistirá en cerrar el grifo, dejar la pasta y el cepillo de dientes en su lugar y ¡asegurarse de que no le quedan restos de pasta de dientes en la cara!

Ejemplo del método “1, 2, 3” para un trabajo de redacción

En una tarea más complicada, como hacer un trabajo de redacción sobre un libro, los pasos serán más complejos, pero los elementos básicos seguirán siendo los mismos:

1. Organizarse. Explícale que este paso consiste en prepararse. Trata de decidir qué es lo que se necesita hacer y reunir todos los elementos necesarios para hacerlo. Por ejemplo: "¿Qué necesitas hacer para empezar a hacer el trabajo?" Ayúdale a elaborar una lista de cosas, tales como: elegir un libro, asegurarse de que el libro es adecuado para el profesor que le ha pedido el trabajo, anotar el título del libro y el nombre del autor, sacar el libro de la biblioteca y marcar en el calendario la fecha de entrega.

Después ayúdale a pensar en el material y los accesorios que necesita: el libro, varias tarjetas para tomar notas, un bolígrafo para escribir, el listado de preguntas formuladas por el profesor sobre el libro, folios para redactar el trabajo y una tapa. Pide a tu hijo que lleve todos los accesorios en el lugar donde llevará a cabo el trabajo.

A medida que vaya avanzando en el proyecto, enséñale a utilizar la lista para comprobar qué puntos ha cumplido y que se prepare los siguientes. Dile que se plantee preguntas como: "¿Qué me toca a continuación? Claro, empezar a leer el libro". Es necesario que aprenda a añadir elementos a la lista, como acabar el libro, leer las preguntas del profesor o empezar a redactar el trabajo.

2. Mantener la concentración. Explícale que esta parte consiste en hacer el trabajo y perseverar en la consecución. Esto significa hacer lo que se supone que hay que hacer, seguir los puntos de la lista y ceñirse a la tarea. También significa concentrarse aunque haya algo que desea hacer más.

Explícale también que son adecuados los descansos breves para estirar un poco las piernas y luego volver al trabajo. Al finalizar, tendrá tiempo para dedicarse a otras cosas como divertirse jugando con los amigos. Hazle saber que mantener la concentración puede ser difícil algunas veces pero que se trata de una habilidad que mejora con la práctica.

3. Completar la tarea. Explícale que esta parte consiste en concluir o finalizar. Háblale sobre aspectos como ser limpio en los trabajos escolares, y que pida a alguien que le repase el trabajo realizado para detectar posibles errores o faltas. Instruye a tu hijo para que no olvide seguir estos importantes pasos: escribir el nombre en el trabajo, colocar una tapa o cubierta, introducir el trabajo dentro de la carpeta correcta y poner la carpeta dentro de la mochila para poder entregar al profesor.

Aspectos importantes a recordar

Que un niño sea capaz de dividir una tarea en múltiples pasos es algo que requiere tiempo, así como aprender a aplicar estas habilidades a los trabajos que necesita realizar. A veces, a un padre puede parecerle más fácil llevar a cabo él mismo los trabajos escolares del hijo. Y es evidente que esto le conllevará menos tiempo, pero el problema es que de esta manera los niños no aprenden a ser independientes ni a rendir por sí solos, si sus padres se presentan al momento e intervienen en todas las situaciones difíciles o que los plantean retos.

Por ello, el método "1, 2, 3" compensa el tiempo y el esfuerzo que dedicas a los hijos. Estos son los motivos:

  • Los niños aprenden las habilidades que necesitan: servirse un cuenco de leche con cereales, atarse los cordones de los zapatos, elegir prendas que quedan bien, hacer y finalizar los deberes,...
  • Estas habilidades les ayudan a desarrollar una sensación de independencia. Un niño que se viste solo sólo con 4 años se sentirá "más grande". Se trata de una sensación agradable que se afianzará con el paso del tiempo conforme aprenda a hacer cada vez más cosas sin ayuda. Es con este tipo de experiencias que los niños se empiezan a formar una creencia sobre sí mismos. Es decir, la creencia de que "soy capaz", que "lo puedo hacer".
  • Las expectativas que tu hijo debe comenzar a realizar determinadas tareas por sí solo, dichas con firmeza pero también con amabilidad, le transmiten un importante mensaje. Tú refuerzas su independencia y eso le anima a aceptar cierto nivel de responsabilidad. Los niños aprenden que los demás les fijan expectativas y que ellos las pueden cumplir.
  • Este tipo de enseñanza puede constituir un inmenso gesto de amor, ya que le estás dedicando tiempo a mostrar cómo hacer cosas por sí mismo, con interés, paciencia, amabilidad e interés. Esto hará que tu hijo se sienta querido y cuidado. Piensa en ello como si estuvieras llenando la caja de herramientas de tu hijo con utensilios decisivos y fundamentales para la vida.

Fuente: http://kidshealth.org/

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