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Consejos para afrontar los conflictos familiares más comunes

03/01/2014

Todas las familias afrontan situaciones complicadas tarde o temprano, aunque no siempre de la misma magnitud. A veces, ello puede repercutir en la vida cotidiana de los más pequeños. Te sugerimos algunas recomendaciones sobre cómo ayudarles en estas situaciones.

Los conflictos no se afrontan igual a todas las edades. Además, en función del carácter y de la personalidad, cada niño necesita un apoyo emocional distinto. Algunos, por ejemplo, tendrán tendencia a sentirse culpables, mientras que otros serán más propensos a mostrar enfados o momentos de ira.

Te presentamos una pequeña guía con los conflictos más frecuentes en los hogares:

Problemas con un hijo adolescente

Durante la adolescencia, los jóvenes empiezan a construir la identidad propia, y se sienten más autónomos. Por eso pueden sentirse incómodos o molestos ante cualquier signo de control de los padres, o incluso por su presencia.

Aunque esto se da en casi todos los adolescentes, en ocasiones su actitud puede llegar a ser muy rebelde. Estas pistas pueden ayudarte a paliar el posible conflicto:

  1. Comunicarse mucho con él. Evitar las críticas, los juicios o las comparaciones.
  2. Preguntar por las cosas, mostrando interés auténtico pero respetando su intimidad.
  3. Valorar siempre que se pueda las cosas que hace bien, sus logros.
  4. Buscar algún foco de interés que se pueda compartir, y tratar de interesarse por lo que él considera importante.
  5. Es interesante tener debates sobre cualquier tema de opinión, siempre de forma razonada.
  6. Cuando haga algo negativo y haya que decírselo, hacerle llegar los sentimientos que eso provoca, más que una crítica reiterativa.

El síndrome del nido vacío

El síndrome del nido vacío se produce cuando un hijo que ha convivido en el hogar toda la vida se emancipa, o bien viaja hasta un país extranjero para seguir allí su vida estudiantil. Ello puede provocar una sensación de incredulidad, de nostalgia y de tristeza en los padres.

Además también hay implícito un cambio de roles que la pareja, si convive, deberá afrontar.

  1. No huir del duelo, sino afrontarlo y superarlo.
  2. Afrontar la situación en positivo: a partir de ese momento disfrutaremos de más tiempo para nosotros, pudiendo dedicarnos a aficiones o a retos a los que antes no dedicábamos tiempo.
  3. Incorporar “rituales familiares” nuevos, para seguir cultivando la relación con los hijos (por ejemplo encontrarse para comer o cenar un día de la semana).
  4. Sentirse uno mismo, recuperando el cuidado físico, psicológico, etc.
  5. Ayudar a los hijos siempre que lo pidan, pero sin tratar de absorberlos.
  6. Tomar la nueva situación como una oportunidad para construir presente y futuro, con lo mejor de las nuevas circunstancias y sin mirar constantemente hacia atrás.

La ruptura de la pareja

Que los padres o tutores de un niño decidan separarse puede ser una situación bastante dolorosa para los niños al principio, aunque con el tiempo pueden superarse esas dificultades.

  1. Comunicar a los hijos e hijas lo que está pasando. Con palabras comprensibles para ellos, pero siendo claros.
  2. Ambos cónyuges deben estar presentes al comunicarlo. Es bueno que hayan acordado previamente en qué términos hablarán.
  3. Al conversar con ellos, centrarse en cómo será la relación entre ellos en el futuro. Deben entender que podrán seguir disfrutando de sus padres, aunque por separado.
  4. Evitar a toda costa que los hijos tomen partido en el conflicto, se sientan comprados, utilizados o chantajeados.
  5. Los motivos de la pareja para separarse son de la pareja. Es recomendable ser discreto en ese sentido, y centrarse en el futuro.
  6. Evitar siempre la discusión y los reproches ante los niños.

Referencia bibliográfica:

 Orientaciones para afrontar los conflictos y dificultades familiares. Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (CEAPA), 2012 

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