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Consecuencias del confinamiento en los niños

20/04/2020

¿Como viven el confinamiento los niños? ¿Cómo les afecta la falta de espacio libre? Esta situación, ¿acentúa los conflictos entre hermanos? ¿Y entre padres e hijos? En este artículo intentamos dar respuesta a estas y otras preguntas sobre la situación actual que estamos viviendo.

​La aparición de miedo, rabia, angustia, estrés y malestar emocional es una consecuencia natural de la situación de confinamiento que vivimos y en el mismo tiempo, acontece una oportunidad de aprender a tolerar y gestionar estas emociones. Afecta tanto a niños como adultos.

La vivencia de la situación actual dependerá de la edad evolutiva del niño, características del temperamento, la situación socio-familiar y cómo el entorno inmediato gestiona la situación.

Dificultades en la convivencia

La expresión del estrés, miedo y ansiedad en niños se manifiesta de manera diferente al adulto. Por ejemplo, puede aparecer en forma de rabietes, irritabilidad, más necesitado de presencia del adulto, conductas regresivas... los conflictos entre hermanos o padres e hijos pueden emerger con más facilidad. Hay que detectar estas conductas para acogerlas, darle un espacio y ayudar a metabolitzarlas.

Los niños dependen en mayor grado del entorno para regular sus emociones y conductas. En situación de confinamiento se pondrán más de manifiesto las dificultades de regulación emocional y conductual. Por eso hace falta que el adulto pueda tener espacios de autocura para poder facilitar esta regulación. Así como permitirse momentos de desfallecimiento y que el niño pueda observar como “me puedo sentir triste, es natural, le doy un espacio y sigo adelante”.

Los conflictos y las emociones desagradables forman parte de la vida. Ahora pueden aparecer con más facilidad, se hacen más evidentes. Pero al mismo tiempo, pueden ser una oportunidad de crecimiento personal y de desarrollo para aprender a gestionarlas. Aceptar que están, que forman parte de nuestra vida y que podamos lidiar con ellas puede ser un aprendizaje para situaciones futuras. Que sean desagradables no quiere decir que sean negativas, son positivas en cuánto nos ayudan a adaptarnos a la situación.

Una oportunidad para aprender en familia

Por otro lado, la situación de confinamiento reduce el estrés escolar y aumenta los espacios de ocio, de relax y convivencia. Los niños tienen una elevada capacidad de adaptación al entorno. Confiamos en sus capacidades y facilidad de adaptación intrínseco a su naturaleza. Es un momento en que cualquier situación acontece un aprendizaje, una oportunidad. Ponen en práctica habilidades que antes no utilizaban, o sí, pero no estábamos tan presentes.

Dar espacio a la creatividad, compartir espacios de juego y observar como lo resuelven les empodera, les genera autonomía y mejora su autoestima. Ponemos en valor las pequeñas cosas, y nos podemos llegar a sorprender de lo que ellos nos pueden enseñar.

Sabemos que ser conocedores del motivo por el cual estamos confinados y que es por un bien común y altruista ha demostrado ser un factor protector en la vivencia del confinamiento. Esta situación puede ser una oportunidad de estimular la solidaridad global y comprender que solo con el esfuerzo, trabajo y habilidades de todos nosotros saldremos adelante.

Los efectos del desconfinamiento

Muchos de los factores que determinarán la vivencia del post-confinamiento dependerán de cómo haya sido el periodo de confinamiento. De cómo han vivido las experiencias (traumáticas o no) que los niños hayan tenido.

Los estudios científicos reportan efectos psicológicos negativos de la cuarentena sobre la salud mental, incluyendo síntomas de estrés post-traumático, depresión, confusión y rabia. Sabemos que estos síntomas pueden manifestarse a largo plazo. Problemas de salud mental que no aparezcan ahora pueden aparecer en un futuro. Por ejemplo, ahora pueden estar cómodamente en casa y sentirse protegidos. La ansiedad y el miedo pueden aparecer cuando recuperen la rutina y tengan que afrontar situaciones cotidianas que antes hacían sin problemas. El miedo a infectarse y afrontar situaciones sociales se puede poner en evidencia en niños con determinadas características de temperamento.

Lo que han vivido muchas familias (situaciones traumáticas, lutos, situación económica...) afecta y afectará la salud mental de los niños. Es por este motivo que los centros de salud mental no paran la actividad asistencial, solo se ha modificado (en algunos casos) la modalidad de atención (telemática por presencial, y presencial cuando es indispensable).

Muchas de las preguntas del impacto del confinamiento en la salud mental infantil no tenemos aun una respuesta, es la primera vez que vivimos una situación parecida. Cuáles son los factores de riesgo y protectores que ayudarán a cuidar nuestra salud mental se están definiendo ahora mismo con las experiencias de otros países. Finalmente, una de las claves será poder recuperar la normalidad y rutina sin obviar lo qué ha pasado: recoger lo que hemos aprendido, ponerlo en valor e intervenir en las situaciones que haga falta.

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