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Confinamiento: cómo vivir las dificultades como retos con carácter lúdico

16/04/2020

¿Conocéis la expresión "Correr como pollos sin cabeza"?, pues en estos días de confinamiento forzoso creo que muchos hemos ido corriendo, sin parar de hacer cosas, haciéndolas a menudo a lo loco y sin darnos un respiro. No es de extrañar que muchas familias se sienta angustiadas. También los niños, que suman a la angustia de estar encerrados en casa, nuestras propias sensaciones de angustia y todas aquellas nacidas de no comprender o malentender muchas de las cosas que escuchan en la televisión y en nuestras conversaciones. Muchas preguntas, algunas planteadas y otras que no, que necesitan poder expresarse. Algunas aparecerán en una conversación que quizás proponemos nosotros, pero muchas aparecerán de manera improvisada en momentos de juego, y sobre todo de juego libre, que debemos saber posibilitar, estar al acecho para no perdernoslas, escucharlas y disfrutarlas. Excelentes momentos de intimidad y vínculo en familia.

Entonces, ¿qué papel juegan las tan proclamadas rutinas? Está claro que las rutinas nos ayudan a "normalizar" esta situación de tanta "anormalidad" e incluso generan seguridad tanto a pequeños como adultos... pero, ¿hay que organizarlo todo? ¿hay que llenar todo el horario de cosas más o menos "divertidas" para hacer?

Por un lado los temidos deberes, a menudo ofrecidos como eso: ¡deberes!, obligaciones a realizar, sumados a los "deberes de la convivencia": hacerse la cama, lavar los dientes, poner la mesa, ordenar la habitación... Y como en el cole, amenizado por unos momentos de "recreo" donde buscamos organizar y/o permitir actividades más "chulas": una peli (o varias), circo, magia, dibujos, videojuegos... Olvidando que cuando los deberes se convierten en misiones y desafíos, y los problemas en retos, la actividad se vuelve "divertida" en sí misma y las actividades de distracción o entretenimiento, van dejando de ser tan necesarias, porque lo que hacemos lo estamos disfrutando.

Ante esta hiperactividad, algunos educadores y también pediatras nos hablan de los beneficios del aburrimiento. Sin duda hacerle frente es una fuente de autonomía y creatividad.

Pero hoy lo que quiero proponer es de intentar una nueva mirada y en vez de pensar como "aprovechar" todo este tiempo que nos brinda un día tras otro, pensar como "disfrutarlo". Dejar de organizarnos para "hacer" a hacerlo por "ser". Yo a esto lo llamo: ponernos en modo Mary Poppins, una verdadera artista de convertir en extraordinario lo cotidiano.

Hay muchas cosas que hacer en un día, ¿y si simplemente las hacemos, saboreandólas, disfrutándolas con nuestros hijos? Muchas actividades cotidianas que los hijos no lo son tanto. Por ejemplo hacer los menús de la semana y allí hacer la lista de la compra. Claro que tendremos que pactar algunas "reglas del juego", para que nos salgan lo más equilibrados posibles aunque tendremos que hacer alguna que otra concesión. Pero mejor hacerlas con cuestiones como ésta, que con más horas de pantallas, ¿no os parece? Pero también podemos incluir desafíos, como por ejemplo que cada tres días o una vez a la semana, deban incluir un plato nuevo que no hayamos cocinado nunca.

Podemos añadir a la lista muchas más cosas cotidianas como lavar los platos, aun sabiendo que es posible que el follón sea considerable (tened la fregona cerca), o bañar a todas las muñecas y lavar todos los coches. Regar plantas y podarlas, plantar esquejes, incluso cortarnos el pelo unos a otros o ayudar a mantener el color del cabello a quienes se lo tiñan, puede ser una gran actividad extraordinaria.

¡Y por supuesto jugar!, dejar tiempo para que los niños jueguen a sus juegos, jugar con ellos y continuar jugando entre nosotros, cuando consigamos que se duerman. Y por ideas no sufras, en el apartado de Juegos de FAROS Familia, ¡encontrarás un montón!

Artículo escrito por:

Imma Marin
Presidenta de Marinva y de IPA Spain 

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