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Comprueba la salud de tu bebé observando el color de sus heces

19/03/2016

Si tienes un hijo de pocos meses seguramente habrás observado cómo el color y textura de sus caquitas pueden cambiar rápidamente. Algunos aspectos son completamente normales pero otros pueden ser síntoma de que existe algún trastorno. Comprueba su significado a través su apariencia. 

Es en el momento de cambiar el pañal a tu hijo cuando es recomendable fijarse el aspecto de sus caquitas. En los primeros días de vida es normal que observes cierta dificultad del bebé a la hora de defecar y como las primeras caquitas que hace son viscosas y de un color verde oscuro. Se trata del meconio, una sustancia compuesta por células muertas y secreciones del estómago e hígado que reviste el intestino del recién nacido. Si en las primeras 48 horas de vida no expulsa el meconio, debes consultarlo con un pediatra.

En cambio, verás que cuando pasen los días y el bebé empiece a digerir la leche materna, sus caquitas serán probablemente líquidas y de un color marrón verdoso, más amarillento con el paso de las horas. De hecho, a los cinco días de nacer, todavía adoptarán un tono más amarillo, sobre todo si le das el pecho. Sin embargo, si toma biberón defecará de un color más marrón. Al principio, tendrás que cambiarle el pañal de forma muy constante, no te preocupes si después no defeca con tanta frecuencia, entra dentro de la normalidad.

Una vez superados los primeros meses, cuando tu pequeño ya coma alimentos sólidos, eliminará unos restos de un marrón oscuro. Ten en cuenta, sin embargo, que a veces adoptan tonos distintos causados, simplemente, por la comida. 

Por ejemplo, no te extrañes si tu hijo hace caquitas rojizas si ha tomado remolacha o que sean de un color azulado si le has dado moras. Incluso a veces, según lo que hayan ingerido, encontrarás que son verdes o anaranjadas. 

Si observas que, en algún momento, el tono es verde oscuro, recuerda si ha ingerido algún suplemento de hierro, suele tener este efecto. En cambio, si se trata de un verde más claro, suele ser porque beben una leche menos grasa. Aunque ten presente que el verde también puede indicar virus, y por tanto, mejor consulta con el pediatra.

La textura de sus heces es también clave para percibir si tu hijo tiene alguna dolencia que deba tratarse. Los niños que toman el pecho, defecan de forma más líquida, aunque si este hecho es frecuente puede indicar diarrea. En cambio, si se trata de pequeñas bolitas sólidas, piensa que puede estar un poco estreñido.

Siempre, a pesar de todo, confirma tus sospechas con tu médico y descríbele con todo detalle el aspecto de las heces de tu hijo, así será más fácil el diagnóstico.

Si observas que tu bebé hace caquitas muy negras días después de nacer, rojizas o con sangre, blancas, grises, muy líquidas o duras, pueden ser síntomas de algunas dolencias en el riñón y es recomendable visitar al pediatra.

Referencias bibliográficas:

Deciphering the dreaded dirty diaper. Cleveland Clinic. 2014

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