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¿Cómo reeducar el paladar de nuestros hijos?

17/09/2018
Empezar a disfrutar del sabor natural de los alimentos cuando nuestro paladar ha estado acostumbrado a sabores muy dulces no es tarea fácil. Sin embargo, cada vez más, se habla sobre la necesidad de reducir el consumo de azúcares simples.
 
De hecho, y tal y como hemos comentado con anterioridad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2015, unas directrices donde aconsejaba reducir el consumo de azúcares libres hasta valores inferiores al 10% de la ingesta calórica total y sugería una mayor reducción, para conseguir más beneficios para la salud.
 
Por azúcares simples, la OMS considera aquellos monosacáridos (glucosa, fructosa) y disacáridos (lactosa, sacarosa) añadidos a las comidas y bebidas por el fabricante, cocinero o consumidor, y los azúcares naturalmente presentes en la miel, siropes, zumos de frutas y concentrados de zumos de frutas. 

¿Es necesario buscar un sustituto? ¡No!

Al aconsejar reducir la ingesta de azúcares simples, la mayoría de la población piensa en usar como sustituto algún edulcorante.
 
Como ya hemos visto con anterioridad, existen edulcorantes con cierto aporte de calorías y otros que son acalóricos (sin calorías). Aunque estos aditivos alimentarios tienen un menor o nulo aporte calórico en comparación con los azúcares, tenemos que moderar su consumo. Y es que, como los edulcorantes nos aportan sabor dulce a los alimentos, su uso sigue favoreciendo la preferencia por alimentos más dulces (como bollería, helados, chuches, postres lácteos, etc.). De esta forma, reducimos el consumo de otros alimentos, que de forma natural tienen cierto sabor dulce, como serían las frutas, debido a que nuestro paladar sigue acostumbrado a alimentos con un umbral de dulzor más elevado.
 
Por este motivo, es tan importante reeducar el paladar, tanto de los adultos como de los más pequeños de la casa, a fin de comer los alimentos sin tener la necesidad de agregarles azúcar o edulcorantes. 

¿Cómo reeducar el paladar?

Aunque parezca una tarea fácil, no lo es. Pero tampoco es misión imposible. Es cuestión de voluntad, tiempo y paciencia. Aquí os dejamos algunos consejos prácticos para que, poco a poco, vayáis consiguiendo este objetivo: 
  • Disminuir progresivamente la cantidad de azúcar que añadimos a los yogures, leche, etc. Por ejemplo, cuando un niño pequeño toma inicialmente un yogur, siempre es natural y sin azúcar, sin que esto le suponga ningún problema. Somos los adultos los que les ofrecemos el yogur con azúcar, saborizado, etc., acostumbrando su paladar hacia productos más dulces.  
  • Añadir fruta fresca o fruta desecada a los yogures y otras preparaciones para darle un toque dulce. De esta forma, también, se favorecerá el consumo de fruta. 
  • Reducir de manera progresiva el consumo de aquellos alimentos que no son recomendados (zumos, bollería, chocolatinas, postres lácteos, …) e ir sustituyendolos, poco a poco, por otras opciones más saludables como fruta entera, chocolate negro (mínimo 70% de cacao), bocadillos con pan integral, frutos secos, yogur natural, ...
  • Combinar alimentos que no les gustan con otros que acepten mejor. De esta forma, conseguiremos que poco a poco vayan incorporando aquellos alimentos que son más conflictivos. Por ejemplo: preparar brochetas de fruta con un poco de chocolate negro (mínimo 70% de cacao) derretido por encima, etc. 
  • Ofrecer en momentos especiales preparaciones saludables, que además sean apetecibles. “Un día es un día” y en situaciones extraordinarias generalmente acabará cayendo algún “extra”. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que ofrecer opciones saludables en estos momentos especiales, ya sean cumpleaños, Navidades, carnaval, etc., puede ser una excelente oportunidad para favorecer que los niños relacionen estos alimentos con momentos de máxima felicidad, facilitando de esta forma su aceptación en el día a día. Podemos preparar “fiestas saludables” con crepes caseras con fruta, frutos secos, chocolate negro, fajitas con hummus y/o guacamole, helados caseros de fruta y yogur, etc.

Aunque ya lo hemos comentado en varias ocasiones, lo esencial para conseguir cualquier cambio en el estilo de vida de nuestros hijos, consiste en predicar con el ejemplo.

Aunque al principio parece que no tenga efecto, con el tiempo, todos acabamos imitando, en mayor o menor grado, aquellos hábitos que hemos vivido en nuestro entorno familiar. Por este motivo, tener en nuestro hogar unos pilares de alimentación saludable, nos ayudarán a promocionar estos buenos hábitos en nuestros hijos. 

¡Que paséis un dulce y saludable día!

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