Cómo reconocer cuando un niño presenta dificultad respiratoria

17/05/2016

Aprender a identificar cuando un niño presenta dificultad respiratoria puede ser de gran ayuda, sobre todo en los niños más pequeños, que no refieren la sensación de falta de aire que sí manifiestan los niños mayores. 

En primer lugar, es importante saber que la dificultad respiratoria es una manifestación común a algunas enfermedades respiratorias. Por tanto, que un niño tenga dificultad respiratoria no nos indica cuál es la enfermedad que lo provoca. Sin embargo, saber cómo reconocerla y cómo valorar su gravedad puede ser de gran ayuda a la hora de tomar una decisión sobre si el niño precisa asistencia urgente o no. 

En segundo lugar, hemos de tener en cuenta que las manifestaciones de dificultad respiratoria pueden ser diferentes con la edad. Así, por ejemplo, el aleteo nasal es un signo de dificultad respiratoria que pueden tener los recién nacidos y los lactantes pequeños pero no es frecuente en niños mayores. 

Existen múltiples escalas que valoran varios signos de dificultad respiratoria y gradúan cada uno de ellos, de modo que el sumatorio de la puntuación de todos otorga un valor que estima la dificultad respiratoria en leve, moderada o grave. 

Lo malo de estas escalas es que son específicas de cada enfermedad. Es decir, que para establecer el grado de dificultad respiratoria de forma  más precisa de un paciente concreto es necesario saber si padece un broncoespasmo, una bronquiolitis o una laringitis aguda, por ejemplo. 

A continuación se muestran algunas escalas de valoración de estas enfermedades.

Figura 1. Escala de Wood-Downes modificada, de valoración de dificultad respiratoria en bronquiolitis aguda.

Figura 2. Escala de Taussig, de valoración de dificultad respiratoria en laringitis aguda. 

Figura 3. Escala de Silverman, de valoración de dificultad respiratoria del recién nacido.

No obstante, aunque de entrada no sepamos si el niño padece una u otra enfermedad, como podemos observar en las escalas previas, existen una serie de parámetros comunes a todas o a muchas de ellas y que nos pueden ayudar a identificar a un niño con dificultad respiratoria. 

  • Frecuencia respiratoria. La frecuencia respiratoria es un indicador muy fiable del funcionamiento del aparato respiratorio. Cuando existe dificultad respiratoria, la frecuencia respiratoria aumenta (taquipnea).
  • Utilización de la musculatura accesoria. En condiciones normales, durante la inspiración la participación de los músculos del tórax y del cuello en la expansión del tórax es pequeña. Cuando existe dificultad respiratoria estos músculos aumentan su participación, de tal forma que puede observarse cómo se marcan las costillas (tiraje intercostal) y el hueco que existe en la región central del cuello, sobre el esternón (tiraje supraesternal). 
  • En recién nacidos y lactantes pequeños puede observarse movimiento de las alas de la nariz (aleteo nasal) y movimiento de bamboleo entre el pecho y el abdomen (disociación toraco-abdominal). 
  • En casos graves, puede observarse un cambio en la coloración de la piel del niño, que puede observarse azulada (cianosis) o pálida. 

Hay algunos parámetros que valoran las escalas que dependen de los hallazgos a la auscultación pulmonar (valoración de la ventilación, ruidos anormales).

Si bien su valoración precisa de instrumental médico (fonendoscopio) y de conocimientos, en caso de pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, tales como el asma, el pediatra puede instruir a sus padres para escuchar y reconocer los ruidos pulmonares típicos de la enfermedad, de forma que la familia adquiera progresivamente una mayor capacitación para el cuidado del niño.