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Cómo prevenir que tus hijos contraigan las enfermedades y trastornos típicos del verano

15/06/2016

Las vacaciones varían nuestras rutinas y hábitos. Solemos viajar, ir a la playa, a la piscina, al campo, y hacer diversas actividades de ocio en las que no debemos perder de vista a nuestros hijos. Algunas actividades, cambios de hábitos, consumo de nuevos alimentos o bebidas pueden hacer que contraigan alguna de las enfermedades o trastornos típicos del verano.  

Trastornos más frecuentes del verano  

Insolación

Trastorno provocado por una exposición prolongada al sol. Sus síntomas son mareos, dolor de cabeza, piel reseca, dolor abdominal o incluso quemaduras. En caso de que tu hijo sufra una insolación, debes vestirlo con ropa ligera, bañarlo con agua tibia y aplicarle crema aftersun.

La clave para prevenir la insolación es mantener a tus hijos hidratados, procurar que estén siempre a la sombra y que no hagan ejercicio físico durante las horas en que el sol tiene más intensidad. Además, hay que utilizar protectores solares resistentes al agua y de un factor superior a 30 grados.

Deshidratación

A causa de las altas temperaturas cualquier actividad física les hace sudar. De este modo, existe el riesgo de que se deshidraten. Los síntomas más frecuentes de la deshidratación son la sequedad de la piel, los ojos hundidos, escasez de saliva y orina poco abundante. De este modo, la concentración de agua en el organismo de tus hijos es inferior a la necesaria y pueden perder energía.

Para que no se deshidraten, recuerda que deben beber mucha agua y comer alimentos que la contengan con frecuencia. 

Infecciones intestinales

Provocan diarrea y hasta pueden llegar a causar vómitos. Se producen por la manipulación cruzada de alimentos crudos con alimentos listos para consumir, también por comida mal cocida o mal conservada.

Por eso, ten cuidado con lo que coman los niños fuera de casa, sobre todo si se trata de huevos, carne de res o pollo o pescado, ya sea guisado o crudo. También es recomendable tener cuidado con el marisco, en especial si se sirve crudo. 

Cortes digestivos

Los cortes de digestión se producen al cortar la digestión de los alimentos por bañarse o meterse en el agua rápidamente antes de que este proceso termine en nuestro organismo. Para evitarlos, intenta que los niños esperen unas dos horas en entrar al agua después de haber comido si han ingerido alimentos ligeros (como una ensalada o un bocadillo). Sin embargo, después de una comida abundante es mejor esperar entre cinco y seis horas a que se bañen.  

Otitis

La otitis es una infección en el oído contraída, frecuentemente, en las piscinas. Los síntomas habituales son sensación de humedad y picor en el conducto auditivo, dolor en el pabellón al comer e incluso la secreción de líquido a través del conducto auditivo, llamada otorrea.

Se suele curar mediante un medicamento en forma de gotas y evitando el baño los días posteriores a haberla contraído. Para prevenir la otits es recomendable que limpies bien los oídos a tus hijos cuando salga del agua (no con bastoncillos , pues según como se usen, pueden dañar el tímpano) y que les lleves al otorrino al principio de la temporada para que les saque los tapones de cera. 

Picaduras

Las picaduras, especialmente de mosquitos, abundan en la época estival. Sus picaduras pueden prevenirse usando mosquiteras e insecticidas. Además, debes tener cuidado, en el agua tus hijos también correrán el riesgo de que les piquen las medusas.

A pesar de todo, debes saber que aunque tomes todas las medidas mencionadas, es muy probable que tus hijos contraigan algunas de las citadas enfermedades o trastornos. Sin embargo, evitarlos es una cuestión de prevención y las formas de curarlos están a tu alcance. Finalmente, recuerda, que ante cualquier síntoma adverso, debes acudir al especialista.

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