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Cómo facilitar la aceptación del padrastro o madrastra por parte de los hijos

09/11/2012

Para los niños, no es sencillo aceptar la figura del padrastro o madrastra como nuevo miembro de la familia, pero existen maneras para facilitar su aceptación y establecer una buena relación.
Convertirse en padre o madre por la unión de diferentes familias o por casarse con una persona que ya tiene hijos puede ser una experiencia gratificante y satisfactoria.

Para el padrastro o madrastra con hijos, puede suponer una buena oportunidad para que los niños construyan nuevas relaciones y creen esos lazos especiales que sólo se generan entre hermanos. Si el padrastro o madrastra no tiene hijos, puede ser una buena oportunidad para que comparta su vida con una persona más joven y ambos puedan aprender mutuamente el uno del otro.

En ocasiones, los miembros de la nueva familia se entienden perfectamente y se llevan muy bien. En otras situaciones, surgen dificultades. Tratar de encontrar el rol como padre o madre puede generar algunas confusiones, incluso conflictos con la nueva pareja, con su expareja y con los hijos de estos.

Si bien no hay una fórmula ideal para adaptarse a este nuevo rol, es recomendable afrontar la nueva situación con paciencia y tratando de comprender los sentimientos de todos los involucrados.

Paciencia: mejor comenzar despacio

Para un niño, el rol inicial de un padrastro o madrastra es el de otro adulto en su vida que se preocupa por él, similar a un familiar o mentor. Quizás, ya desde un inicio, el padrastro o madrastra quiera crear un vínculo más estrecho con el niño y se pregunte qué va mal si la relación no es como esperaba o deseaba. Las relaciones necesitan tiempo para crecer y madurar.

Se aconseja empezar despacio y tratar de no forzar los acontecimientos; dejar que la relación fluya de forma natural. Los niños se dan cuenta cuando los adultos fingen o no son sinceros.

Con el tiempo, el nuevo integrante podrá disfrutar de una relación más sólida con sus hijastros, que no necesariamente tiene que parecerse a la que estos mantienen con sus padres biológicos.

Factores que pueden afectar a la relación

Los niños que acaban de perder al padre o a la madre o los que están viviendo una separación o divorcio, pueden necesitar tiempo para aceptar al nuevo miembro de la familia. En los casos de separación o divorcio, la llegada de una nueva pareja significa para el niño el fin de la esperanza de una reconciliación. Incluso si han pasado varios años desde la separación, los niños y también los adolescentes, muchas veces se siguen aferrando a esa esperanza por mucho tiempo. Esta realidad puede ocasionar que sufran enojo, dolor y confusión.

A continuación se detallan otros factores que pueden afectar al nuevo rol de padrastro o madrastra:

  • La edad de los niños : en general, cuanto más pequeños son los niños, más fácil les resulta adaptarse y formar nuevas relaciones.
  • Conocerse previamente : generalmente, cuanto más tiempo hace que se conocen, mejor será la relación. Hay algunas excepciones (por ejemplo, si el padrastro o madrastra era amigo de los padres antes de la separación, que puede ser considerado por los niños como el motivo del conflicto). Pero en la mayoría de casos, el tener una historia en común hace que la transición sea un poco más fácil.
  • La relación de la pareja con su ex cónyuge : este es un factor crítico. Una comunicación abierta y la reducción de los conflictos entre los ex cónyuges puede marcar una gran diferencia en la facilidad con que los hijos acepten a su padrastro o madrastra. Para ellos, es mucho más fácil adaptarse a su nueva vida cuando los adultos no hacen comentarios negativos los unos de los otros.
  • El tiempo que pasan los niños con el padrastro o madrastra : intentar establecer un lazo afectivo con los hijastros pasando mucho tiempo con ellos (cuando lo que los niños desearían es pasar tiempo de calidad con su progenitor, al que no ven tan a menudo como quisieran) puede ser difícil. Es importante anteponer las necesidades de los niños: si ellos desean pasar más tiempo con su madre o padre biológico, deben tener ese tiempo. Así, a veces, el "desaparecer del mapa" puede ayudar a establecer una mejor relación a largo plazo.

Cualquier familia debe enfrentarse a determinadas dificultades, retos y situaciones, que deben solventarse en el día a día. Pero para el padrastro o madrastra, estos problemas pueden ser más complicados. Además de vivir la dificultad de su adaptación, al no ser el padre o madre biológico del niño se pueden generar luchas de poder dentro de la familia, ya sea por parte de los niños, del ex cónyuge de la pareja, o incluso de la misma pareja.

No obstante, cuando las cosas se ponen difíciles, anteponer las necesidades de los niños puede ayudar a tomar mejores decisiones. Estos son algunos consejos:

  • Anteponer las necesidades, y no los deseos, de los niños . Los niños necesitan amor, afecto y reglas coherentes. Darles juguetes o golosinas, en especial si no se los han ganado por sus buenas notas o conducta, puede conducir a una situación en la que se intercambian regalos por amor. De modo similar, si el padrastro o madrastra se siente culpable por tratar a sus hijos biológicos de manera distinta a sus hijastros, no hay que compensarlo con regalos. Es preferible tratar a todos de forma equitativa.
  • El reglamento a seguir es importante . Las reglas del hogar deben aplicarse lo más sistemáticamente posible a todos los niños de la casa, sean los hijos biológicos, los hijos de una relación anterior, los hijos de una relación anterior de la pareja, o los hijos de la nueva pareja. Los niños y los adolescentes tendrán reglas diferentes, pero éstas deben aplicarse siempre de forma coherente. Esto ayuda a los niños a adaptarse a las transiciones y a sentir que todos reciben el mismo trato.
  • Creación de nuevas tradiciones de familia . Una buena opción es planificar actividades para hacer con los hijastros, no sin antes saber su opinión al respecto. Algunas propuestas son juegos de mesa, salir juntos a pasear en bicicleta, hacer juegos de palabras, etc. La clave es divertirse todos juntos, no tratar de ganarse el amor del niño. Los niños son muy inteligentes y se dan cuenta rápidamente si se está forzando una relación.
  • Respetar a todos los padres . Hay que evitar comentarios negativos sobre la madre o el padre de los niños delante de éstos. Esta conducta, a menudo, despierta el enfado de los niños contra el padre que hace los comentarios. A ningún niño le gusta escuchar que se critica a sus padres, incluso aunque él mismo se queje de ellos.
  • No usar a los niños como intermediarios . No se debe interrogar a los niños sobre lo que sucede en la otra casa. Se sentirán molestos si sienten que se les hace actuar como espías.
  • Dialogar . La comunicación del nuevo miembro de la familia con su pareja es importante para que puedan decidir juntos sobre la educación de los hijos. Esto es especialmente importante si cada uno tiene ideas diferentes sobre la crianza y la disciplina a seguir.

Sin importar cuáles sean las circunstancias de la nueva familia, lo más probable es que, en el camino, aparezcan algunos obstáculos , pero no hay que darse por vencido. Con dedicación y esfuerzo se puede trabajar para mejorar la situación y hacer que todos los integrantes de la nueva familia se conozcan mejor.

Fuente : http://kidshealth.org/PageManager.jsp?dn=%20&lic=194&cat_id=20257&article_set=74686&ps=104

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