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Cómo ayudar a los más pequeños a superar traumas

28/02/2013

La pérdida de un ser querido, un gran desastre natural, un inesperado accidente… Si son situaciones ya de por sí difíciles para los adultos, para los niños pueden serlo todavía más. ¿Cómo ayudarles?
La idea del mundo como lugar seguro y controlable es una constante en la infancia, pero esta puede verse gravemente afectada si ocurre una catástrofe o una situación parecida. No obstante, los padres deben tener bien presente que su reacción, en gran medida, determinará también la del pequeño. Es importante tener en cuenta que no todos los niños reaccionan de la misma forma. Además del carácter de cada uno, la franja de edad en la que se encuentran es determinante para elegir una forma u otra de explicarle las cosas y gestionar sus reacciones. He aquí algunas pautas útiles para cada etapa de desarrollo:

  • Entre 0 y 2 años : aunque no recuerdan nada conscientemente, los recuerdos pueden aparecer en fases posteriores, mientras juegan. Es posible, además, que se muestren irritables.
  • Entre 3 y 6 años : sensación de indefensión. Aquí es importante la seguridad que puedas ofrecerle. Aún está muy presente la creencia de que las consecuencias de una catástrofe son reversibles, y no existen las pérdidas permanentes. Es normal que hablen de ello e incluso que recreen los hechos del desastre, por ejemplo mientras juegan. No debe impedirse, pero sin dejar de darle a entender que cuenta con nuestra protección y no tiene por qué suceder algo malo otra vez.
  • Entre 7 y 11 años : los pequeños entienden el efecto permanente de una pérdida y se convierte en una experiencia traumática. Pueden aparecer la culpa, el fracaso y el enfado. Tampoco sería extraña la aparición de miedo y terrores nocturnos.
  • De 12 años en adelante : se observa aquí un cambio importante respecto a las anteriores etapas. Si bien hasta ahora los niños necesitaban sentirse más protegidos ante cualquier desgracia, en esta edad necesitan demostrar autonomía, conocimiento y experiencia. Esto les puede conducir a adoptar conductas más imprudentes. Las reacciones intensas, no obstante, les abruman, por lo que puede costarles hablar del problema.

Cómo ayudar

  • Mantener las rutinas familiares, dentro de lo posible.
  • Atender las necesidades especiales de los niños, dedicándoles más tiempo si es necesario.
  • Si el niño ha sido víctima de alguna catástrofe presente en los medios, es recomendable vigilar qué imágenes ve en la televisión de esos hechos, en función del tratamiento que tengan.
  • Dejar que exprese sus sentimientos libremente, y hablar del problema sin tabúes.

Cuándo pedir ayuda profesional

Deberías considerar la posibilidad de buscar ayuda profesional cuando la conducta, por ejemplo el enojo constante, repercuta sobre el rendimiento escolar o el día a día. También si aparecen terrores nocturnos, comportamientos peligrosos u obsesivos, ansiedad extrema, dolor físico, depresión fuerte, aislamiento social voluntario o uso de alcohol y drogas.

Referencia bibliográfica

Cómo ayudar a los niños a enfrentar traumas. American Red Cross Disaster Services . 2012 [acceso: 13 de febrero de 2013]. Disponible en: http://www.cruzrojaamericana.org/pdf...

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