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Cómo afrontar el acoso (o bullying)

03/09/2019

Si tu hijo es víctima del acoso, escúchalo y dale todo tu apoyo. Si el acoso tiene lugar en su centro de estudios, informa a la dirección del centro. Sé comprensivo con él y dale los consejos que figuran a continuación. Trasmítele la idea de que, aunque todos seamos diferentes, es importante saber tratar a todo el mundo con respeto.

Bullying es cuando un grupo o una persona se mete con otra de forma repetida. Los acosadores se burlan de las personas que ellos creen que no encajan en su grupo de referencia. Se pueden reír o burlarse de ellas por muchos motivos, como su aspecto físico, su comportamiento, su raza o su religión, su estatus social, su identidad sexual... 

El bullying se puede presentar de varias formas diferentes, como:

• El acoso físico, que es cualquier tipo de contacto en que una persona no quiera participar (como empujar, poner la zancadilla, dar puñetazos, patadas, morder, golpear…) 
• El acoso sexual (relaciones sexuales no deseadas). 
• El acoso verbal: pinchar, picar, insultar o meterse con alguien usando la palabra. 
• El acoso psicológico: cotillear sobre una persona o excluirla para que se sienta mal consigo misma. 
• El acoso cibernético (ciberbullying): usar internet y los medios digitales de comunicación social para decir cosas que no se dirían en persona. Enviar mensajes malintencionados o colgar en internet información, fotografías o vídeos de carácter personal para herir o avergonzar a otra persona. 
 
Muchos acosadores se parecen mucho entre sí. A los acosadores les gusta controlar a los demás, están centrados en sí mismos, tienen pocas habilidades sociales, es posible que no les preocupe la gente o que les falta empatía, suelen ser inseguros y acosan a los demás para sentirse mejor.
 
Algunas personas acosan a los demás para afrontar su propio estrés, su propia rabia y su propia frustración. Hay acosadores que han sido acosados y ahora quieren mostrar su poder acosando a otras personas. 
 
Hay acosadores que no entienden emociones sociales normales como la culpa, la empatía, la compasión o el remordimiento. Estas personas necesitan ayuda de un profesional de la salud mental, como un terapeuta, un trabajador social, un psiquiatra o un psicólogo.

Cómo reaccionar ante el acoso

Dile a tu hijo que, si recibiera acoso, debería:

Informarte a ti o a un adulto de confianza.
 
Ignorar al acosador y alejarse. A los acosadores les encanta obtener una reacción de sus víctimas. Si tu hijo ignora a su acosador, le estará enviando el mensaje de que lo que le hace no le afecta. 
 
Mantener la cabeza bien alta. Al usar este tipo de mensaje corporal, trasmitirá la idea al acosador de que no es vulnerable. 
 
No llegar nunca a las manos.  Si acude a la violencia y se pelea con el acosador, tendrá más probabilidades de resultar herido y de meterse en problemas. Dile a tu hijo que luche contra su enfado haciendo ejercicio o escribiendo sobre ello.
 
Poner en práctica formas de demostrar la seguridad en sí mismo. Indícale que ponga en práctica el sentirse bien consigo mismo (aunque al principio lo deba fingir). Y que ensaye cómo responder verbalmente al acosador de forma asertiva. 
 
Hablar sobre el acoso que recibe. Puede ser una buena forma de expresar los miedos y frustraciones que se le pueden acumular cuando reciba acoso. 
 
Encontrar a sus verdaderos amigos. Si a tu hijo lo han acosado con rumores maliciosos, dile que se lo explique a sus amigos para que le ayuden a sentirse seguro y confiado, y que evite estar solo.  
 
Acceso a la fuente de consulta:
 
Dealing with Bullying. Kids Health [Fecha de consulta: 03/05/2019]

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