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¿Cómo afecta el cambio de hora a los niños? Consejos para mejorar la transición

24/03/2021

Durante la primavera es cuando se produce el cambio de hora para establecer el horario de verano. De este modo, en la madrugada del sábado al domingo, tendremos que adelantar el reloj una hora, así que a las 02:00 serán las 03:00. En consecuencia, dormiremos una hora menos, pero además durante los primeros días vamos a experimentar algunos cambios en nuestro estado de ánimo que en el caso de los niños pueden acentuarse.

Al cambiar al horario de verano, ganamos una hora de luz al día, pero el simple hecho de cambiar la hora puede cambiar el ritmo de todos. De hecho, es normal que durante los primeros días tras cambiar el horario se sientan un poco «fuera de fase», hasta el punto de notarlos algo más nerviosos, somnolientos y hasta irritables o de mal humor.

Sabemos que tardamos entre cinco y seis días para recuperarnos de este cambio de hora. 

¿Qué podemos hacer para mejorar la transición al horario de verano?

Unos días antes de que se realice el cambio adelantar progresivamente las actividades rutinarias de todo el día:  juegos, comida, actividad física y sueño (por ejemplo, un 10-15 minutos cada día), para que la transición resulte menos brusca.

En cuanto a la hora de dormirse y levantarse, es especialmente importante realizar esta adaptación los días previos. Así, si normalmente el niño suele dormirse a las 21 horas, podéis acostarle en los días previos entre 10-15 minutos antes, así la primera noche les acostamos a las a las 8.45, el día después a las 8.30, el siguiente a las 8.15 y así hasta ir adaptándole al nuevo horario. Proceder igual con la hora de despertarle.

Por la mañana es importante aumentar la exposición a la luz solar en su dormitorio y en casa, pues favorecerá su adaptación al nuevo horario. Una manera de aumentar la exposición a la luz diurna es ir andando al colegio o a la guardería para favorecer esa exposición a la luz diurna y estimular la producción de serotonina. 

Si no podéis salir de casa, como puede ocurrir en casos de aislamiento domiciliario, intentar salir a la terraza o patio, abrir bien las cortinas y todo aquello que pueda permitir algo más de exposición a esa luz del día durante al menos una hora.

Realizar una siesta durante las primeras horas de la tarde puede ayudar a disminuir la sensación de cansancio durante el día. Pero esa siesta deberá de ser no más larga de lo habitual pautado en la guardería. Para niños más mayores (edad escolar) la siesta no deberá superar los 30 minutos y solo durante los primeros días de adaptación al cambio de hora. 

Si no puede acostumbrarse a esos nuevos horarios esta semana, el consejo para el sábado es enviarlos a la cama un poco más tarde y luego recuperar algo de tiempo en los días siguientes para volver a los ritmos normales. 

En poco tiempo (5-6 días) veremos que van a estar acostumbrados al nuevo horario establecido y que ese nerviosismo o dificultad para dormirse, desaparece del todo.

Unitat de Trastorns del Son

Òscar Sans Capdevila

Neurofisiólogo clínico. Unidad de Trastornos del Sueño.

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