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Cannabis: falsos mitos y consejos para padres

21/01/2016

Si tu hijo está en plena adolescencia o a punto de entrar en ella, seguramente te preocupe la posibilidad de que pruebe algún tipo de droga. La marihuana es una de las drogas más extendidas entre los adolescentes.

En este artículo pretendemos describir qué es el cannabis, qué efectos produce en la salud y ante qué alarmas debemos estar alerta para poder detectar que nuestros hijos están consumiendo cannabis para poder tomar las medidas necesarias. Recuerda que el mejor consejo es informar al futuro adolescente sobre qué son las drogas y ofrecer espacios de diálogo para poder responder a todas sus dudas al respecto. 

¿Qué es el cannabis o marihuana?

El cannabis o marihuana es un psicotrópico que se obtiene de la planta del cáñamo. Según la OMS, en el informe anual que publica en relación con el consumo de drogas (World Drug Report, 2015), el cannabis es la droga ilícita más consumida en el mundo. Históricamente su consumo  se conoce desde el III milenio a.C y tradicionalmente los usos que se le han dado han estado vinculados al ocio, a la religión y a la medicina. 

A partir de la segunda mitad del siglo XX, el consumo, posesión y venta de productos elaborados con cannabis se declararon ilegales en la gran mayoría de países… en algunos de ellos se están actualmente revisando las políticas relacionadas con esta droga, ya sea por la presión que están ejerciendo los denominados “clubs sociales de cannabis”, así como también por su vinculación con conductas delictivas. Por este motivo, la legislación relacionada con la prohibición del consumo de cannabis es a día de hoy diferente en cada país y no es unánime a nivel europeo.

Marihuana y adolescentes

Un dato relevante y sobre el que queremos incidir está relacionado con que el hecho de que la edad de inicio de consumo de drogas se avanza cada vez más en el tiempo, fruto también del avance de la adolescencia a edades más tempranas. En concreto, y respecto al consumo del cannabis en la adolescencia, destacamos que es una droga fácil de obtener, económica y que permite probar nuevas emociones y sensaciones que pueden resultar atractivas en la forma de afrontar y vivir la adolescencia por los jóvenes. 

La imagen que tienen los menores del consumo de marihuana, va asociada a informaciones que no son verídicas desde el punto de vista científico y de las que queremos dejar constancia en este artículo, con el ánimo de informar y formar tanto a los jóvenes como a los padres. Dos son los principales “falsos mitos sociales” asociados al consumo de cannabis:

  1. Que se trata de una droga inofensiva, sin efectos secundarios a medio y largo plazo.
  2. Que no genera ningún tipo de adicción.

El uso terapéutico de la marihuana, exclusivamente en pacientes adultos, puede haber sido un factor colateral favorecedor de la existencia de estos mitos. En este sentido, ¿qué sucede, cuando el consumo del cannabis se hace sin ningún tipo de prescripción médica, dosificación y necesidad de consumo?

Pasemos a abordar cuestiones relacionadas con la obtención y forma de administración ilegal de esta droga, aspectos relativos con sus efectos secundarios y su potencial adictivo, así como señales que pueden alarmar a los padres del consumo de los menores de cannabis  y consejos tanto para detectarlo como para erradicarlo.

¿Cómo se consume este tipo de droga?

El cannabis o marihuana es una droga de bajo coste que se suele fumar, mediante la preparación del llamado “porro” con una manipulación manual, a través de la mezcla con la planta del tabaco o en algunos casos fumada mediante una pipa. Otras formas de administración conocidas son su utilización en la preparación de determinados alimentos, infusionado como si se tratara de un té o mezclado con otras drogas. En relación con este último formato, la combinación más frecuente es con el “crack” o piedra de cocaína que se incluye en la preparación del porro, preparación que multiplica sus efectos secundarios.

La marihuana se puede adquirir de forma muy asequible por los jóvenes, tanto en relación con su precio, como respecto a las fuentes de distribución. En muchos casos, aunque no esté permitido en nuestro país para un uso no terapéutico, se cultiva a nivel doméstico, como si se tratara de una planta para uso alimentario, elemento que favorece el mercado clandestino. Insistimos en la importancia de que estos dos aspectos, reducido coste y facilidad de adquisición, contribuyen al consumo de esta droga por parte de los adolescentes.

¿Es adictiva la marihuana?

Se considera que un joven es adictivo al cannabis cuando existe  un patrón continuado de búsqueda y uso de dicha sustancia con alta compulsividad y que genera un perjuicio psicosocial.

A pesar de que la reacción que comporta el efecto de abstinencia no es prominente, cuando el consumo no es esporádico se conocen las dificultades para el abandono del mismo, por tanto este aspecto confirma el efecto adictivo de esta droga.

¿Qué consecuencias puede generar el consumo  de cannabis?

  • Trastornos cognitivos. El sistema nervioso de los adolescentes está en pleno desarrollo durante la adolescencia, por tanto, el consumo de este tipo de droga genera efectos más indeseables en la población joven que en la adulta. Fumar cannabis comporta un doble efecto a nivel del sistema nervioso: el aumento de la actividad cerebral y posteriormente la degradación de la materia gris. Esta parece ser la explicación que se ha encontrado en algunos estudios, asociada a la reducción del coeficiente intelectual entre los jóvenes que son consumidores habituales.
  • Síndrome amotivacional. Hace referencia al comportamiento “pasota”, de que no nos importa nada y que “pasamos de todo”. Se caracteriza por un déficit en la motivación, con apatía, abúlia y falta de interés  por hacer cosas. 
  • Riesgos en la conducción. El consumo de cannabis altera la percepción del entorno, conlleva efectos alucinógenos, provoca somnolencia, aumenta el tiempo de reacción  y por tanto disminuye la capacidad de respuesta. Estos aspectos ante la conducción de un vehículo, multiplican de forma considerable el riesgo de accidentes que además puedan afectar y dañar a los acompañantes en el vehículo, o a otros conductores.
  • Cambios de carácter. La irritabilidad y la ansiedad son dos aspectos relevantes que ocasionan el consumo de cannabis y que además deterioran la convivencia familiar.
  • Psicosis y esquizofrenia. La aparición de estos trastornos psiquiátricos en adolescentes se ha descrito no sólo relacionada con los antecedentes familiares, sino también en relación con el consumo de marihuana. 
  • Hambre y sueño. El aumento del apetito de forma considerable, especialmente vinculado al consumo de dulces, parece ser otro de los efectos secundarios del consumo habitual de cannabis, así como la somnolencia. Hay personas que consumen marihuana para poder dormirse, mientras en que en el caso de abstinencia el efecto que ocasiona el abandono del consumo habitual es el insomnio.
  • Otros efectos secundarios: conductas sexuales irresponsables, cuando el consumo es por mujeres embarazas se ha detectado una relación con el reducido peso del recién nacido, favorece el cáncer de pulmón, etc.

¿A qué señales de alarma deben estar atentos los padres para detectar el consumo de marihuana por parte de sus hijos?

  • Pasa menos tiempo con la familia, y más tiempo a solas o fuera de casa.
  • Muestra cambios drásticos de carácter, con un alto nivel de irritabilidad.
  • Falta a clase, llega tarde y se reduce su rendimiento académico.
  • Compra objetos diversos en los que aparece símbolos relacionados con la hoja de marihuana.
  • Pierde interés por sus actividades de ocio habitual.
  • Presenta comportamientos asociados a la conducta de “estar drogado” cuando regresa a casa (habla mucho, se ríe en exceso, tiene los ojos rojos o vidriosos…).
  • Cuando llega de la calle se va derecho a su habitación.
  • Huele a marihuana, cuyo olor es inconfundible y suele impregnarse con facilidad en el cuerpo y en la ropa.
  • Tiene instrumental relacionado con las drogas: papel de liar, boquillas, etc.

¿Qué consejos ofrecemos a los padres para ayudar a sus hijos a abandonar el consumo de cannabis? 

  • Hablar con el joven, sin ningún tipo de pudor y cuanto antes mejor, sobre el tema de las drogas, los tipos que existen, sus efectos secundarios, etc. Es importante exigir al adolescente su compromiso conforme se espera que nunca llegue a probar y consumir drogas. Si este principio y valor educativo está claro a nivel familiar desde la más tierna infancia, en el momento en que el joven lo llegue a vulnerar seguro que experimenta el sentimiento de traición hacia dicho principio. Este aspecto, puede ser también un signo de alarma para la familia, cuando el adolescente manifiesta una tristeza y sentimiento de culpa inexplicable por su parte.
  • Provocar situaciones y momentos reflexivos. Una estadística publicada en un medio de comunicación, una película o cualquier otra información que le permita establecer un diálogo constructivo con el adolescente en el que pueda trabajar junto a él sobre la concienciación relacionada con los efectos adversos del consumo de drogas.
  • Ayudarle a saber enfrentarse a situaciones comprometidas y enseñarle a decir no. En muchas ocasiones la iniciación al consumo de drogas no se produce por voluntad o iniciativa del joven, sino por la vergüenza y la presión ante sus iguales a decir “no”.  Enseñarle a tener argumentos favorecedores de dicha respuesta, le permitirá en el momento en que se pueda producirse enfrentarse a la misma con la confianza necesaria para manifestar su negativa ante el consumo de drogas.
  • Enseñarle a afrontar el riesgo de experimentar nuevas emociones. La adolescencia está llena de nuevas sensaciones, sentimientos y experiencias tanto agradables como desagradables, estas últimas pueden ser un foco favorecedor para la iniciación al consumo de drogas. Se trata de una época en la que no se detectan los riesgos de las emociones fuertes y estas son una tentativa. Enseñar a afrontar situaciones desagradables de una forma saludable, forma parte de la educación emocional que tanto a nivel familiar como escolar debemos de llevar a cabo.
  • Ser siempre un ejemplo. Nunca será fructífero aleccionar a nuestros hijos sobre aquello que nosotros no practicamos. Por tanto, los padres debemos los primeros en demostrar que los valores que inculcamos a nuestros hijos, los practicamos. La efectividad de una educación familiar en la que se conciencie a los menores sobre los riesgos de fumar, beber alcohol, consumir alcohol, etc. cuando no son practicados por los padres, podríamos decir que será casi nula.
  • Acudir al consejo profesional. En muchos casos, tanto las familias como los adolescentes necesitan de la ayuda de expertos, para poder superar la adicción a las drogas. No hay que avergonzarse de compartir cualquier inquietud con su pediatra, psicólogo o educador, el consejo experto seguro que os aportará de recursos que desconocéis y que os permitirán ayudar a vuestro hijo. Recordemos que nadie nos enseña a ser padres ni nos prepara para las situaciones que la educación de los hijos nos pueda comportar, por tanto, acudir al consejo profesional no sólo será de ayuda para el menor, sino también para los propios padres. 

Acceso a las fuentes de consulta:

Drug World Report, OMS (2015). [Fecha de consulta: 16/01/2015]

Control de drogas de las Nacionales Unidas. [Fecha de consulta: 16/01/2015]

Lo que la marihuana puede hacer por su salud. [Fecha de consulta: 16/01/2015]

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