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¿Los bebés tienen capacidad de razonamiento?

18/07/2018

Un estudio publicado en Science, llevado a cabo dentro de una colaboración internacional entre miembros del Grupo de Investigación en Razonamiento y Cognición Infantil (RICO) de la Universidad Pompeu Fabra y de ICREA, junto con miembros de la Universidad Central Europea de Budapest y del Instituto Nencki de la Academia de las Ciencias (Polonia), ha puesto de manifiesto que los bebés tienen la misma capacidad de razonamiento que los adultos, demostrando que el razonamiento no está ligado al lenguaje.

El razonamiento desvinculado del lenguaje

El funcionamiento de la mente humana sigue siendo un misterio, y una de las preguntas más interesantes que nos planteamos es el origen de nuestra capacidad de pensamiento. Esta cuestión se ha situado en el centro de muchos estudios, en los que se especulaba sobre aquellos elementos que contribuían a formar nuestra mente. Hasta la fecha, una de las principales hipótesis es que el proceso de razonamiento es un producto directo del lenguaje y de la educación, pero el reciente estudio plantea que no solo adquirimos la capacidad de razonar antes de lo que se creía, sino que esto tiene lugar incluso antes de aprender a hablar.

El estudio concluye que las habilidades de razonamiento aparecen en etapas muy tempranas del desarrollo, sugiriendo incluso que algunos procesos lógicos tienen lugar en los bebés que aún no han empezado a hablar. Ana Martín, investigadora de la UPF y autora del estudio, destaca: "Hemos encontrado lo que llaman en inglés building blocks, es decir, las unidades fundamentales sobre las que se construyen pensamientos más complejos". Tradicionalmente, se había considerado que las habilidades de pensamiento complejas estaban relacionadas directamente con la adquisición del lenguaje y después con la educación formal.

En este sentido, se creía que la capacidad de razonamiento se adquiría de forma muy gradual desde el momento mismo en que empezamos a hablar hasta prácticamente la adolescencia. Debido a este enfoque, esta facultad siempre se había estudiado en adultos mediante tareas lingüísticas. Martín añade: "Al no poder separar esta facultad del lenguaje, hasta ahora no sabíamos muy bien cómo funcionaba nuestro razonamiento y, sobre todo, de donde salía. En el estudio nos hemos centrado en niños que aún no han adquirido la capacidad del habla, por lo que nos permite estudiar el fenómeno del razonamiento en su estado más puro".

El experimento

La investigación ha tomado como punto de partida niños y niñas de entre 12 y 19 meses. En esta etapa de su desarrollo, los niños aún no han adquirido la capacidad del habla ni han estado expuestos a entornos educativos, lo que para muchos significaba que eran incapaces de razonar de manera lógica e intuitiva.

Para encontrar el origen del razonamiento, los investigadores expusieron a los bebés a un experimento para analizar su reacción ante una serie de estímulos. En una pantalla se mostraban dos elementos diferentes, en su esencia, pero con alguna similitud. Es el caso, por ejemplo, de una pelota y una flor con la parte superior de la misma forma y color. En un determinado momento, ambos objetos quedaban cubiertos por una barrera y, uno a uno, eran mostrados gracias a la acción de una taza. Según la lógica, si primero se muestra el balón, en segundo lugar debe aparecer la flor. Sin embargo, cuando esto no ocurría tal como dicta nuestra razón, los niños y niñas se mostraban estupefactos con la incoherencia del resultado.

El estudio, liderado por Nicoló Cesana-Arlotti, no destaca solo por la introducción de nuevas técnicas, sino por el hecho de cuestionarse teorías que parecían estar ya establecidas. Los investigadores, mediante la técnica del eyetracking (que mide la posición de los ojos cada 16 milisegundos), analizaron el recorrido visual de los participantes y la dilatación de sus pupilas. "Se sabe, por estudios previos, que la dilatación de la pupila es un indicador del esfuerzo cognitivo. Cuanto más complicadas son las tareas que tenemos que realizar, mayor es el tamaño de la pupila", apunta Martín. Esta respuesta de mayor dilatación de la pupila sucedía en todos los bebés y también en los adultos, lo que para los autores sugiere que "todos utilizamos estrategias comunes para razonar sobre los contenidos."

Los resultados

Los autores valoran estos resultados como "una evidencia de que las estrategias que permiten a los seres humanos combinar información para razonar sobre los hechos que nos rodean están ya presentes en edades muy tempranas". Por lo tanto, estos resultados contribuyen a aclarar una discusión ampliamente debatida en los últimos treinta años sobre la existencia de capacidades de razonamiento lógico-tempranas en humanos, y sugieren que algunos procesos mentales de los bebés, aun antes de que empiecen a hablar, ya son similares a los de los adultos, y más complejos de lo que se había pensado hasta ahora.

El hecho de que los niños de este estudio tuvieran 12 meses como mínimo, tiene que ver con las capacidades que requería el experimento. A esta edad ya pueden mantener la atención 20 segundos, que es el tiempo que duran las acciones cortas que se muestran; también pueden recordar los objetos que aparecen, tareas que requieren un esfuerzo cognitivo considerable. "Pero esto no quiere decir que el razonamiento no esté presente antes de los 12 meses", apunta Martín.

Futuras investigaciones

Lejos de cerrar el debate sobre el origen del razonamiento, el estudio plantea nuevas preguntas para futuras investigaciones. Ana Martín añade: "Seguimos sin saber de qué manera razonan los bebés, ya que sigue siendo un tema bastante complejo. No sabemos cómo hacen testing de las hipótesis, como representan la información en sus mentes o como comprenden el fenómeno que están observando".

El siguiente paso será ver qué pasa dentro del cerebro cuando se realizan tareas de razonamiento. Por ello, los investigadores de RICO, de la UPF, comenzarán un estudio con adultos a los que someterán a resonancia magnética. "Queremos ver, por ejemplo, si se activa el área del lenguaje o no cuando deben razonar", apunta Martín. Una vez comprendidos los mecanismos, el siguiente paso será en niños.

Para Nicoló Cesana-Arlotti, de la Universidad Central Europea, este "es un primer resultado y se requieren más para completar la imagen de las capacidades lógicas de los bebés preverbales y su desarrollo. Un mensaje para los padres primerizos es que no hay nada de nuevo ni especial que puedan hacer para garantizar el florecimiento de las capacidades de razonamiento del bebé. En todo caso, pasar tiempo con ellos y divertirse, proporciona oportunidades espontáneas para expresar la riqueza natural de la mente de los bebés".

Acceso a las fuentes de consulta:

Nicoló Cesana-Arlotti, Ana Martín, Ernó Teglás, Liza Vorobyova, Ryszard Cetnarski, Luca Bonatti (2018), “Precursors of logical reasoning in preverbal human infants”, Science, 16 de marzo. Vol. 359, Issue 6381, pp. 1263-1266 DOI: 10.1126/science.aao3539. [Fecha de consulta: 18/07/2018]

Els nadons tenen la mateixa capacitat de raonament que els adults. Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA). [Fecha de consulta: 18/07/2018]

Un estudio abre una ventana sobre los procesos de razonamiento de los bebès. Universitat Pompeu Fabra (UPF). [Fecha de consulta: 18/07/2018]

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